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Política
domingo 4 de junio de 2017, 01:00

“Veía que perdía sangre, que caían mis dientes y parte de mi rostro”

El legislador liberal relató todo lo que vivió aquel 31 de marzo cuando salió a las calles a manifestarse contra la enmienda constitucional. Aseguró que en un momento pensó que se moría, pero alegó no sentir rencor por el policía que le disparó.

Patricia Vargas

Tw: @patriciavargasq

"Con esta nota estoy reviviendo todo lo que me pasó, pero me hace bien hablar", precisa el diputado del PLRA Édgar Acosta, quien habla, desde una clínica del Brasil, de lo que sucedió la tarde del 31 de marzo pasado frente al Congreso durante la manifestación contra la enmienda cuando recibió una bala en el rostro de parte de la Policía.

–¿Qué recuerda de la tarde del 31 de marzo cuando llegó al sitio del enfrentamiento?

–Cuando llegué a la esquina del Congreso, sobre 14 de Mayo, ya no pude avanzar debido a la aglomeración de personas en la calle. Al bajar de la camioneta se acercó un joven pidiendo ayuda. Me acerqué al lugar y vi policías disparando. Con las manos en alto les pedí que no lo hagan, que no había necesidad, que eran pocos los manifestantes, en ese momento ya recibí el impacto. Fue muy difícil, no podía creer lo que me hicieron, veía que estaba perdiendo mucha sangre, que se caían mis dientes y parte de mi rostro. Sinceramente, creí que iba a morir.

–¿Por qué se habían acercado a esa barrera que armaron los policías?

–Yo me acerqué debido al pedido de auxilio de un joven, que gritaba que los policías estaban disparando directo al cuerpo.

–Antes de todo lo sucedido, ¿no temía que la Policía reaccione contra usted o la gente que estaba ahí atendiendo que ya venían disparando balines a otros manifestantes?

–Pensé que los policías me reconocerían como diputado y que podría evitar alguna tragedia. En ningún momento dudé en hacerlo.

–Tras el disparo del policía, ¿estuvo consciente todo el tiempo?

–Perdía el conocimiento por momentos.

–¿Cómo fue que decidieron trasladarlo a Brasil?

–Unos amigos me dijeron que los médicos recomendaron mi traslado para un tratamiento más integral en un solo lugar, que incluya lo funcional y lo estético. Accedí a la misma, aquello se planteó en los primeros días en que salí de terapia intensiva.

–¿Qué sintió usted cuando le dijeron que debía viajar?

–Siempre es difícil dejar el país y más aún en esta situación, dejar amigos y familiares, sin saber la fecha de regreso y vaya que se tornó difícil porque hace 58 días que estoy en territorio brasileño, sin tener todavía una fecha exacta de retorno. Pero me sentí respaldado al aceptar la recomendación médica, por familiares, algunos colegas y dos amigos profesionales médicos, la doctora Elianne Amarilla y el doctor Alexis Galager. Estos médicos incluso me acompañaron.

–¿Quién fue el político que lo acompañó en la ambulancia luego del disparo que recibió?

–Fernando, un joven dirigente de mi partido, fue el que me acompañó en la ambulancia hasta el Hospital Militar, a quien estaré eternamente agradecido. En el lugar ya se encontraba el colega Dionisio Amarilla, que desde el primer momento me acompañó. Destaco la excelente atención que me brindaron los profesionales de dicho hospital (Militar) salvándome la vida.

–¿Qué le dijeron los médicos en un primer diagnóstico?

–Dijeron que había sufrido mutilación en el rostro, que causaron heridas en los labios, nariz y pérdida dental superior e inferior por lo cual debería ser sometido a diversas cirugías de reconstrucción.

–¿Qué consecuencias trajo esa bala a su rostro?

–Los médicos habían dicho que quedarían secuelas, pero están haciendo todo lo necesario para que sea lo menos posible. Lo que preocupó desde el comienzo, tanto a los doctores como a mis familiares, es la parte funcional. Esa fue una razón fundamental por la cual me trajeron al Brasil, y esa parte ya se ha ido superando favorablemente.

–¿Alguien del Gobierno, tras el ataque del policía que le disparó, se comunicó con usted?

–Nadie del Ejecutivo se comunicó en ese momento. El diputado Tadeo Rojas, en ese entonces ministro del Interior, lo hizo unos días después recién. Manifestó su preocupación por lo que me sucedió, y se puso a disposición. Quienes desde un principio se comunicaron e inclusive me apoyaron con el tema del viaje son los colegas Ramón Romero Roa y Hugo Velázquez.

–¿Cuántos kilos perdió?

–10 kilos.

–Esta siguiente operación que deben realizarle, ¿es la séptima?

–Sí, es la séptima. Este martes 6 de junio está fijada la siguiente cirugía. Una fue hecha en el Hospital Militar el 31 de marzo y las demás en Brasil.

–¿Cuánto gastó hasta ahora en sus operaciones?

–No me gustaría entrar en detalles. Sí son montos importantes, que los estoy solventando con la ayuda de colegas y amigos también.

–¿Tiene rencor hacia el policía que le disparó?

–De ninguna manera, eso no está en mi naturaleza, pero sí quiero justicia con relación a todo lo sucedido en ese trágico día, no solo sobre mi caso, sino también de los demás heridos y, sobre todo, el esclarecimiento del asesinato de Rodrigo Quintana (el joven liberal muerto por la Policía).

–¿Cree que valió la pena salir a la calle ese día?

–Claro que si valió la pena. Soy un convencido de que fue la ciudadanía la que evitó, a través de la manifestación, la violación de la Constitución Nacional.

–¿Volvería a salir a la calle a manifestarse contra el Gobierno?

–Me volvería a manifestar las veces que sea necesario contra este o cualquier otro gobierno, como ya he hecho en otras ocasiones, para defender la vigencia del Estado de derecho. La manifestación es un derecho constitucional que debe ser fomentado y no criminalizado.

–¿Qué sintió el día que el presidente Horacio Cartes renunció a la enmienda?

–Me puso muy contento que se haya dado por terminado un proyecto que creó tanta crispación entre compatriotas en los últimos meses, inclusive, manchando de sangre nuestra república. Es un triunfo de la ciudadanía que ha salido a las calles a defender la Constitución. Es una señal clara para la clase política, no solo a este gobierno, sino a todos los que quieran salir del marco constitucional. Los ciudadanos ya no permitirán más atropellos y abusos de nadie. Definitivamente es un reaseguro para la democracia que el pueblo esté informado y vigilante. Esta ciudadanía exigente nos pide hace años, y con justa razón, la aplicación del desbloqueo de listas, terminar con las listas sábana. Es hora que los partidos políticos asuman un compromiso público y acompañen el clamor ciudadano.