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Arte y Espectáculos
domingo 11 de septiembre de 2016, 01:00

“Mi película es meditativa y va más allá de lo comercial”

Por Sergio Noe

sergionoe@gmail.com

El debut paraguayo de la película nacional La última tierra, dirigida por Pablo Lamar, es mañana en el Teatro de las Américas del CCPA (José Berges casi EEUU), luego de presentarse con elogios en Holanda, Francia y Brasil.

El joven cineasta, editor de sonido en varias producciones, cuenta que cuidó con gran énfasis este aspecto en su nueva cinta –que se exhibirá hasta el domingo 18–, un elemento mediante el cual invita al espectador a sumergirse en una experiencia “sensorial”, intentando dar luz al drama humano del duelo que narra.

“El filme tiene un trabajo muy detallado en los elementos sonoros del propio ambiente, generando así un tono y un estado de ánimo en la escena. Siento que hay un espacio para el espectador, quien pone mucho de sí, de su experiencia de vida”, revela el realizador que ya presentó su ópera prima en la sección de competencia Hivos Tiger en el festival de Rotterdam, Holanda, y que le valió el Premio Especial del Jurado.

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Asegura que su cine no comulga con el enfoque “de las carreras rápidas”, que "no dejan espacio al espectador para pensar en su vida o relacionarla con imágenes personales”. “Es meditativo, va más allá de lo comercial”, añade.

RITUAL. La cinta muestra a una pareja de ancianos que vive en un lugar aislado, que en este caso es el cerro Roke de Sapucai (Paraguarí).

En un momento, la mujer muere y el marido debe descubrir qué hacer con su vida tras la pérdida.

Para Lamar, el filme es una suerte de “ritual” sobre el proceso de entender la pérdida de un ser humano o incluso “la vida y la muerte”. “El personaje pasa por un momento de transición, por lo cual la película tiene un tono un tanto meditativo, más de intercambio con el espectador y va más allá de lo acostumbrado al cine comercial”, apunta, insistiendo en que su cine es “más lento, más contemplativo y con un ritmo diferente”, porque “trata otro tema”, no propio de una película de acción.

Lamar cree que hay coincidencias de estilo con Hamaca paraguaya, de Paz Encina, ya que al igual que ella se formó en la Universidad del Cine de Buenos Aires, gracias a lo cual comparten similares referentes fílmicos, entre ellos el japonés Yasujiro Ozu y el ruso Andréi Tarkovski, quienes trabajan ese “cine reflexivo”. “Mi película no tiene diálogos”, dice a modo de contraste con la producción de Encina.

FESTIVALES. Lamar cuenta que el estreno mundial en Holanda, además de los premios recibidos en otros festivales, constituyen no solo un “logro” para su carrera, sino también un “empuje para que la producción tenga mayor visibilidad” y “un reconocimiento al equipo de trabajo”.

Su cinta irá a festivales internacionales, entre ellos, el de Hamburgo, Alemania, en octubre próximo; Festival Internacional de Turín, Italia, en noviembre próximo, y al Festival Filmar en América Latina, en Ginebra, Suiza, también para noviembre de este año.

La producción, cercana a los 300.000 dólares, demoró casi seis años en su realización y finalmente llega mañana gracias al apoyo de fondos de Francia, Holanda, Argentina, Qatar y Paraguay.