Revista Vida

El paraguayo que logró un Emmy

De fotógrafo de la revista Vida y del diario Última Hora, a reportero gráfico de The Washington Post, primero, y de director técnico de Univisión, después. Hablamos con Alfredo Duarte, el paraguayo que acaba de ganar un Emmy y que busca contribuir a que Paraguay deje de ser tan invisible en el mundo.

Por: Fátima Schulz / Fotos: Fernando Franceschelli

Existen muchas historias de superación, de paraguayos que salen del país en busca de mejores oportunidades y triunfan en sitios lejanos. Y es que nadie es profeta en su tierra, dicen. Pero esta historia es especial, porque su protagonista fue parte de nuestra revista cuando arrancaba, 20 años atrás. Se trata de Alfredo Duarte (40), fotógrafo que fue parte del staff de Vida durante las primeras ediciones.

Hace 16 años, un Alfredo de poco más de 20 años partía a Estados Unidos en busca de nuevos horizontes, porque sentía que en Paraguay había llegado “hasta donde tenía que llegar”. “Cuando uno es joven, quiere seguir descubriendo cosas. Mi necesidad de salir de Paraguay fue como la que tienen otros tantos chicos”, recuerda.

La idea inicial era participar de un curso de fotografía, y a través de ese seminario consiguió el contacto del director de un periódico hispano, La Nación USA. A partir de ahí su carrera fue en ascenso.Más tarde, y tocando una puerta tras otra, ingresó al grupo de The Washington Post, trabajando para el semanario El Tiempo Latino, dirigido a la comunidad hispana del área metropolitana de Washington DC. En 2015, su nombre sonó muy fuerte al conseguir que su foto de un pequeño helicóptero sobrevolando el Capitolio –sede del Congreso estadounidense– saliera nada más y nada menos que en la portada de The Washington Post.

Hoy es camarógrafo, editor y director técnico de la cadena de televisión Univisión, de Washington, pero el camino para llegar a eso implicó tiempo, perseverancia y trabajo duro.

Acaba de ganar un premio Capital Emmy por su reportaje denominado Lo que dicen los niños, en el que da la palabra a pequeños de entre cinco y 12 años que hablan de temas sociales que afectan a los inmigrantes en Estados Unidos. “Este trabajo me tocó mucho por todo lo que están viviendo hoy los niños en la frontera, niños que con su inocencia vienen a vivir al país de las oportunidades. Por eso este premio es algo muy importante y va a quedar por el resto de mi vida como algo simbólico, más allá de lo que significa un galardón, porque es lo que nosotros, como comunicadores, hacemos: tratamos de mostrar y enseñar lo que está pasando en la realidad”, afirma.

- ¿Cómo te sentís después de esta premiación?

-Estoy muy contento, la felicidad es inmensa. Conste que ya me he ganado varios premios aquí como fotógrafo para The Washington Post, pero este proyecto en sí tiene mucha importancia, porque lo he trabajado mucho. Y sobre todo, más por la situación que estamos viviendo en este país con los inmigrantes. Para mí es importante resaltar que cuando hice este trabajo, el año pasado, en noviembre, se cumplía un año de que ganó Trump.

- ¿Cómo nace Lo que dicen los niños?

Nace de una curiosidad propia, primero que nada por tener dos hijas. Segundo, nosotros, como adultos y reporteros nos encargamos de hacer preguntas a los padres, a los analistas y muchas otras personas que nos dan un toque más humano, periodístico, político e incluso social. Se me ocurrió hacerle esas mismas preguntas a los niños. Porque cuando iba de cobertura, siempre los veía, de alguna forma, con miedo, con ganas de decir algo, como también sintiéndose afectados y se refugiaban en los brazos de sus madres o detrás de ellas. Convoqué a varios chicos y lo que hice fue una especie de experimento social. Les pregunté, sin darles muchas referencias de lo que estamos viviendo, qué es lo que ellos piensan desde lo que captan de los comentarios de sus padres, de la televisión o de lo que escuchan en la escuela. Cuando empezamos, les pedí que pinten sus sueños en una pancarta blanca grande, que plasmen ahí cómo se ven de grandes. Ni siquiera dibujaron algún futuro, sin embargo sí se veía a su mamá, su papá y al hijo, juntos y unidos. Eso tiene mucho peso. Después de eso empezó la serie de preguntas sobre racismo, migración, discriminación y sus opiniones de Donald Trump.

- Tu trabajo es muy oportuno, justo cuando surge el drama de la política migratoria que llevó a la separación de más de 2000 niños migrantes de sus familias, y cuando Trump firma un decreto para poner fin a eso.

- Por supuesto. Justo se dio en el momento clave, pues dos semanas atrás Donald Trump estaba atacando fuertemente con la separación de los niños y su tolerancia cero. Entonces se vieron muchos videos a nivel mundial de criaturas llorando. Así que definitivamente creo que eso, para el jurado, habrá sido muy importante a la hora de decidir galardonar este proyecto.

- ¿Los niños elegidos son inmigrantes?

- En su mayoría son centroamericanos, descendientes o nacidos allí. Lo que yo traté de hacer fue, no solamente poner a niños que están viviendo hoy en día esta discriminación, sino también convocar a los que llegaron al país gracias a sus padres con visa y que tienen la posibilidad de estudiar, que están documentados.

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- Supongo que de alguna forma este trabajo te marcó de manera especial.

- Claro. Trabajar con 30 niños, es decir, con 30 familias, no fue fácil. Cuando yo los escuché hablar como adultos, sin miedos, con mucha decisión de lo que están viviendo hoy en Estados Unidos, me impactó, porque honestamente no me esperaba que dijeran cosas tan reales, como por ejemplo: “La migra es la policía que deporta a los niños”. Cosas así, muy fuertes, sobre todo para ellos que son chicos, cuando a esta edad tienen que estar estudiando o jugando y no pensando en eso.

- ¿Cuál fue tu reacción cuando dieron el nombre de tu proyecto como ganador?

- Me da piel de gallina el solo escuchar eso. No me lo creí, porque en mi categoría estaban compitiendo 11 proyectos más. Imaginate competir con cadenas y colegas importantes de ABC News, Fox, Telemundo. Yo cerré mis ojos, y cuando dijeron Lo que dicen los niños, salté de la emoción, eché la silla, todos estaban muy contentos en la mesa, mis compañeros de Univisión me felicitaron. Mientras caminaba a la tarima a recibir este premio, me acordaba de toda aquella gente que tanto acá –en Estados Unidos–, como en Paraguay, me ayudaron a estar donde estoy hoy. Fue un momento único. Yo decía que si ganaba, iba a agradecerle a mi mamá, hace poquito la perdí, en febrero. Y no pude decir nada porque solo me dieron 20 segundos. Pero fue muy lindo, algo que pocas veces en mi vida he vivido, después de mis dos hijas. Creo que es un momento muy importante para una persona que viene de un país tan chiquito como Paraguay, y que quiere salir y crecer. Entonces, lograr esto es algo inmenso.

- Tenías 20 segundos en los que te salió decir: “Rohayhu Paraguay”...

- Sí, sí. Yo tengo muy presente a mi país porque soy paraguayo, vengo de ahí, crecí ahí, aprendí muchísimo. Hay demasiada gente a la que tengo que agradecer, sobre todo a mi mamá, porque ella fue la primera que me impulsó; y después a toda la gente de Revista Vida y de Última Hora, porque ahí también aprendí muchas cosas importantes. Y dije: “Rohayhu Paraguay”, porque considero que es algo muy simbólico nuestro, único para una persona que está fuera del país representándolo. A su vez, también para nuestro pueblo es importante escuchar este tipo de mensajes, porque nuestra nación nos necesita, los jóvenes de allá necesitan escuchar eso. Yo siempre llevo en mente a mi país porque vengo de ahí y le tengo que agradecer todo. Este premio también se lo dedico a mis hijas, Silvana (5) y Anahí (3).

- Es lindo ver a paraguayos que se destacan afuera y están orgullosos del lugar de donde vienen...

- Yo nunca me voy a olvidar de eso.

- ¿Pensás volver algún día?

- Claro que sí. Honestamente, no creo que muera aquí. Como paraguayo, creo que a todos nos pasa eso, queremos regresar. Ahora mismo no puedo porque mis hijas están acá. Pero sí, quisiera volver. Paraguay es la tierra donde nací y amo mi país.

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Los niños grandes

Los niños ven, escuchan, sienten y piensan. No son ajenos a una realidad que les desafía a incorporar –en su pequeño universo de fantasía y diversión– palabras duras, ajenas y tristes como la migración, el racismo y la discriminación. También tienen sus propias opiniones sobre Donald Trump, motivos para agradecer y ganas de pintar sus sueños. De esto trata Lo que dicen los niños, el proyecto audiovisual realizado por el paraguayo Alfredo Duarte para el canal Univisión, de Washington.

En su mayoría, niños y niñas, descendientes o nacidos en Centroamérica pero que viven en Estados Unidos, de entre cinco y 12 años, fueron los protagonistas de un proyecto que los invita a hablar y expresarse como adultos. Interesantes respuestas que llegan en un oportuno momento, que coincide con la polémica política de migración y tolerancia cero del presidente norteamericano. Sin duda, un llamado de atención en favor de la empatía.

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Un Emmy para Paraguay

El trabajo de Alfredo Duarte, Lo que dicen los niños, ganó el premio Emmy o Capital Emmy –denominado así porque el mismo se realiza en la capital de los Estados Unidos–, en la categoría Informe de Noticias Destacadas en Serie. La premiación reconoce el trabajo destacado en televisión de varios profesionales que se desempeñan en programas de noticias y documentales.

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