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Mundo
domingo 2 de octubre de 2016, 10:28

Prestar y ahorrar sin bancos: las finanzas tradicionales perviven en Bolivia

La Paz, 2 oct (EFE).- Las sociedades desarrolladas apenas conciben el ahorro y la financiación al margen de los bancos, pero en Bolivia están arraigadas dos formas tradicionales de préstamo sin intermediación financiera: el "anticrético" y el "pasanaku".

El "anticrético" o "anticresis" es un acuerdo de préstamo de una suma alta con un inmueble como garantía que está reconocido en el Código Civil de Bolivia y en países como Argentina o Venezuela.

El prestatario es propietario de un inmueble que ocupará como vivienda un prestamista por algunas decenas de miles de dólares, generalmente con un año de plazo y prorrogable a dos.

Al cabo de este período, el prestamista debe devolver el inmueble en su estado original y recibe su dinero.

El paceño Marcelo Cáceres puso varios inmuebles de su familia en el sistema del "anticrético" con el propósito de completar la construcción de un bloque de departamentos en el centro de La Paz.

Cáceres explica a Efe que tenía su casa a medio construir con dos pisos levantados y dejó en "anticrético" el segundo para poder financiar la construcción de un tercer nivel.

La también paceña Teresa Paz vive de esta forma con su pareja desde hace algo menos de dos años.

"Una de las principales ventajas de estar en 'anticrético' es que tú pagas, digamos diez mil dólares, cuando concluye el contrato te devuelven el dinero. En cambio en alquiler pagas cada mes un importe y ese dinero no te van a devolver", argumentó.

No es casualidad que estos acuerdos, al margen de los sistemas de financiación bancaria, sigan existiendo en Bolivia, donde alrededor de un 70 % de los trabajadores se emplean en la economía informal.

"Todo el mundo evita trabajar formalmente con los bancos (...) Además cuando se busca un préstamo te piden garantías casi imposibles de cumplir", dijo a Efe el antropólogo Carlos Östermann.

La otra forma peculiar de financiarse en Bolivia fuera de los bancos es el juego del "pasanaku", por el que una suma de dinero pasa de mano en mano entre los miembros de un grupo de confianza.

Se trata de un préstamo rotativo que algunos explican por la influencia de la cultura de cooperación en el mundo indígena andino, pero que se ha extendido a las clases media y alta de Bolivia.

Las personas del grupo aportan la suma de dinero de forma periódica y una de ellas se lleva el total en cada cita.

Al cabo del ciclo, que generalmente es de un año entero con encuentros mensuales, cada persona habrá recibido exactamente la cantidad que ha aportado mensualmente.

Aunque existen modalidades puramente económicas, donde incluso una persona se encarga de recaudar las sumas y se lleva una pequeña comisión, es muy popular ligar el "pasanaku" a encuentros sociales.

Ignacio Díez, profesor de secundaria, participa en un "pasanaku" con sus amigos de infancia. "Cuando salimos del colegio todos toman su camino y una idea de poder vernos más seguido era organizar este tipo de reunión", explica.

En ese caso concreto, juegan once parejas y en cada reunión, siempre en casa de alguien, cada una aporta 20 dólares.

Cuando se reúnen practican juegos de mesa o cantan karaoke. "La cena tiene que ser novedosa y diferente, cada pareja se esfuerza por que sea única", apunta.

Vanessa Carvajal, una joven psicóloga que participa en cuatro grupos de "pasanaku", considera que el sistema tiene un carácter eminentemente femenino en la sociedad boliviana "patriarcal".

"Las mamás y las abuelas siempre han encontrado formas de ahorrar y mantener formas de ingreso. Esta es una forma de mantener los vínculos entre mujeres", apunta la profesional.

Carvajal, que juega sumas de entre quince y cuarenta dólares con dos grupos de amigas del colegio, también con compañeros de la universidad y con colegas de su empresa, destaca la importancia lúdica que tienen los encuentros de esta forma de financiación.

Son citas a las que sus amigas han asistido disfrazadas de pitufos, superhéroes o varones, todo con el pretexto de un nuevo encuentro, en el que el "pasanaku" para conseguir fondos parece secundario.

"A veces en el 'pasanaku' ya no es tan importante el dinero, lo importante es la interacción que se hace del grupo, y esta suerte de permanencia en el tiempo", indica Östermann.

Según el antropólogo, el principio del "pasanaku" (dar para recibir en el futuro) es similar al "ayni" aimara, que permite a los miembros de una comunidad indígena trabajar para los demás.

"Muchas instituciones tienen raíces vinculadas con nuestro pasado andino (...) Uno de los valores esenciales que caracteriza a las sociedades andinas es el sentido de la reciprocidad", argumenta.