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Sucesos
sábado 15 de julio de 2017, 01:00

"Me dijeron que me prepare para morir, no paraba de rezar”

Anselmo Ávalos y María Liduvina Ramírez, atacados por supuestos miembros de los Justicieros de la Frontera el martes último, dijeron que se sienten desprotegidos y que no dieron ninguna información sobre Alejandro Ramos y Lourdes Ramírez, “porque no tienen esa información”.

María Liduvina Ramírez, la docente secuestrada y liberada por la banda, contó las peripecias y las torturas que sufrió durante su cautiverio y explicó que su familia sufre persecuciones por su relación con Alejandro Ramos, de quien dijo no saber nada.

La mujer cuenta que el martes, a las 23.00, fueron llevados de su vivienda en dos vehículos diferentes. Viajaron durante dos horas aproximadamente por caminos muy feos. En el viaje fue torturada con golpes en todo el cuerpo, siendo exigida a dar información sobre Ramos. “En todo momento les dije que nunca tuvimos contacto con ellos, pero no entendieron y me dijeron que somos logísticos del grupo”, refirió.

Indicó que así la tuvieron hasta el miércoles a la tardecita, ocasión en que le volvieron a torturar psicológicamente, amenazándola con la muerte si no contaba algo.

“Me dijeron que me prepare para morir, yo no paraba de rezar, y me llevaron como una hora (...) Cuando me bajaron, me dijeron que me liberaban porque mi marido ya cumplió con ellos, aunque entendí que eso no era cierto, porque nada podría haber dicho mi marido porque tampoco sabe”, explicó la mujer.

Dijo que le dieron el papel firmado por los Justicieros y le abandonaron en una zona despoblada, lejos de la ruta y que luego de media hora decidió salir hasta encontrar auxilio. Por su parte, Anselmo Ávalos, concuñado de Ramos, negó que tenga vínculo con el supuesto guerrillero y enfatizó que son perseguidos por las mismas fuerzas de seguridad.

Indicó que tras llevarse a su mujer, a él le dieron un celular para comunicarse con ellos, pero que entregó el teléfono enseguida a su abogado. Aclaró además que el hecho de que hayan dicho a su esposa que su marido cumplió con ellos es solo una manera de crear desentendimiento.

Asimismo, dijo que los dos fueron golpeados, pero no quedaron muchos rastros, porque saben cómo hacerlo. “A mí me torturaron con golpes y picana eléctrica, pero son expertos en tortura”, destacó.

Señaló que la familia está desprotegida y a su pedido de seguridad no le dieron respuesta. “Mi esposa es docente con 30 años de antigüedad y la familia está desprotegida, no hay seguridad”, explicó.

La familia vive a 10 Km de Horqueta, en la comunidad Brasil Cué, sin ninguna guardia de seguridad.