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Mundo
jueves 29 de septiembre de 2016, 11:38

Georgieva anima a última hora la carrera por dirigir la ONU

Naciones Unidas, 29 sep (EFE).- La candidatura de la búlgara Kristalina Georgieva a la Secretaría General de la ONU abre a última hora el abanico de posibilidades y de cálculos políticos en la compleja selección del sustituto de Ban Ki-moon.

Georgieva llega con retraso, pero lo hace directamente como una de las favoritas para conseguir el puesto diplomático más importante del mundo, al que aspiran una decena de personalidades.

Su nombre sonaba desde hacía meses y su perfil cumple casi punto por punto con el ideal que se busca en Naciones Unidas: experiencia en organizaciones internacionales, procedente de Europa del Este y mujer.

Sobre el papel, la vicepresidenta de la Comisión Europea (CE) y exresponsable del Banco Mundial (BM) lo tiene todo para ocupar la jefatura de la ONU, pero eso no asegura nada.

La prueba es, precisamente, la también búlgara Irina Bokova, a quien el Gobierno de Sofía ha retirado su apoyo para dárselo a Georgieva, pero que ha dicho que seguirá adelante con su candidatura.

Conocida por su papel al frente de la Unesco, Bokova cumplía también con el requisito del origen (el puesto corresponde a Europa del Este si se respeta la tradicional rotación geográfica) y con el del género (decenas de países exigen que por primera vez se elija a una mujer).

Y pese a ello, no ha logrado convencer a los miembros del Consejo de Seguridad, quedándose lejos de la cabeza en los sondeos informales que los quince miembros han celebrado hasta ahora.

El gran favorito actualmente es el portugués António Guterres, quien ha sido el más votado con diferencia en todas y cada una de esas cinco consultas llevadas a cabo.

Pero tampoco él puede estar seguro de salir vencedor. Al fin y al cabo, la oposición de tan solo uno de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad (EE.UU., Rusia, China, Francia y el Reino Unido) puede dar al traste con sus aspiraciones.

Ahí es donde entran en juego los cálculos políticos y geoestratégicos de los países y los vínculos de cada candidato con ellos.

Según fuentes diplomáticas, Rusia insiste en que el cargo debería ser para Europa del Este, por lo que se cree que podría vetar a Guterres pese al gran apoyo con el que cuenta dentro del Consejo.

Si eso ocurre, se plantean multitud de interrogantes. Georgieva cumple con el criterio geográfico, pero es una de las máximas responsables de una CE que ha impuesto sanciones a Rusia por su papel en Ucrania y es considerada prooccidental. ¿La aceptaría el Kremlin?.

Para Bokova, el problema es el contrario: Occidente la ve como demasiado cercana a Rusia, un hándicap que también tienen otros candidatos de la región como el eslovaco Miroslav Lajcak.

¿Permitirían Estados Unidos y sus aliados que alguno de ellos saliera elegido? ¿O que lo fuese el serbio Vuk Jeremic pese a las críticas que generó en EE.UU. su oposición en Naciones Unidas a la independencia de Kosovo?

¿Tendrá algún papel en la decisión la política europea? En Bruselas, algunos analistas ven la candidatura de Georgieva -supuestamente impulsada por Alemania- como una apuesta de los conservadores europeos frente al socialista Guterres.

Al final, según fuentes diplomáticas, es muy probable que la decisión sobre el secretario general forme parte de un paquete que incluya el reparto de otros altos cargos en la ONU.

Sin embargo, la evidente tensión entre EE.UU. y Rusia por la guerra en Siria hace que un arreglo de ese tipo parezca aún más complejo.

El panorama se aclarará en gran medida el próximo 5 de octubre, cuando el Consejo de Seguridad llevará a cabo una votación en la que por primera vez se marcarán las papeletas de los miembros permanentes.

Eso permitirá ver con claridad qué candidatos se enfrentan a un veto y dará buena medida de las verdaderas opciones de Georgieva.

La búlgara, por lo pronto, ya tiene experiencia en eso de ser la segunda opción y terminar con el cargo, pues su entrada en la Comisión Europea en 2010 se produjo tras la renuncia de una compatriota que no convencía a la Eurocámara.

El objetivo del Consejo de Seguridad es tomar una decisión final durante octubre, que dé tiempo al elegido a prepararse para reemplazar a Ban al comienzo del año próximo.

Así, lo que para el resto de candidatos ha sido una carrera de fondo durante meses, para Georgieva será un sprint de apenas unas semanas. Por ver queda si se impondrá la resistencia o la velocidad.