24 may. 2026

Yo vivo en un taper (II)

Por Brigitte Colmán
brigitte-colman@uhora.com.py
La semana pasada Última Hora publicó que los colorados van a gastar alrededor de 20 millones de dólares en sus elecciones internas.
A mí el tema se me quedó atragantado desde entonces, porque me resultó escandaloso y hasta obsceno que en el Paraguay, los partidos políticos anden por su cabeza con tanta impunidad. Nadie controla de dónde vienen sus dineros, ni adónde van.
Es vergonzoso lo que hacen, si pensamos en los millones de paraguayos y paraguayas que carecen del bienestar mínimo, y porque mientras ellos gastan sin control, el Paraguay sigue viviendo en la edad de piedra.
Alguna vez, desde esta misma columna, les comentaba acerca de lo incómodo que resulta vivir en un taper.
En ese lugar, decían algunos, vivía yo; porque hasta hace poco carecía de aire acondicionado y de cable. Aquellos tiempos de vivir acalorada, y sufriendo la programación de los canales locales quedaron atrás.
Ingenuota yo, estaba convencida de haber salido del ostracismo y el encierro del taper. Estaba en un error.
Hace unas semanas, en un gran esfuerzo de producción, decidí cambiar mi computadora. Ella era una notebook, comprada en 1999, antes de viajar a Alemania para hacer un posgrado. Y me acompañó fielmente en todos estos años, excepto por la huelga que declaró dos días antes de la entrega de mi tesis. Con todo, le disculpé, y no es por rencor, pero concluí que ella ya había cumplido su tiempo, se había vuelto obsoleta.
Yo quería una PC “como Dios manda”. Hice un préstamo de la cooperativa y la nueva compu ya está en mi casa, pero… la emoción duró poco, porque sigo viviendo en un taper. Les explico.
La susodicha máquina es de la gran siete y todo funciona como debe, pero navegar en internet es imposible. La velocidad de la conexión es muy lenta.
“Tenés que hacer revisar tus cables de teléfono, a lo mejor están sulfatados”, recomendó el técnico, y agregó: “Hay mucha congestión, y si te conectás por teléfono es así nomás luego”.
Consulté con un compañero de la Redacción, periodista devenido en experto en computadoras, quien, al mencionarle el nombre de mi proveedor de internet exclamó : “Ese es una carreta. Yo tengo el de Copaco… y es más rápido”.
Claro, el servicio de Copaco es más rápido y en eso coinciden los verdaderos expertos informáticos del diario, pero el detalle es que es más caro porque ofrece una tecnología que es más cara.
El tema es complicado para mí, intentaré explicarles. Resulta que nuestra compañía telefónica, Copaco, tiene el monopolio del acceso a la señal de internet. O sea, de ellos depende que los paraguayos podamos estar integrados a una red universal, y nadie puede hacer nada al respecto. Ni libre competencia ni globalización, el servicio en Paraguay es caro, y si uno quiere navegar en internet sin estresarse, debe saber que le va a costar mucho.
Resumiendo. Mi proveedor es una carreta, pero la culpa ni siquiera es de ellos, porque la conexión del país con el mundo exterior es manejada por una empresa del Estado.
Ahora tengo un Concord, pero no lo puedo usar porque ni las pistas ni el radar del aeropuerto pueden con tanta tecnología. Y los colorados van a gastar 20 millones de dólares para seguir malgobernando el país.
Yo vivo en un taper, pero no se ría, señor, usted también.