Correo Semanal

Yo soy la guarania

 

Mario Rubén Álvarez

Hay quienes sostienen, categóricamente: No hay guaranias nuevas, el género se agotó. Otros, con más humildad, con el tácito reconocimiento de que pueden no contar con toda la información necesaria, solo preguntan: ¿Hay guaranias nuevas?

Admitir que el género proveniente del genio y del ingenio de José Asunción Flores –nacido en Asunción el 27 de agosto de 1904 y fallecido en Buenos Aires el 16 de mayo de 1972– ha quedado ya sin alas para nuevos vuelos es ignorar las posibilidades de combinación generadas por la guarania y desconocer la capacidad de los nuevos creadores surgidos a lo largo del tiempo.

No hay que confundir inexistencia de producción con falta de divulgación. Sin entrar a juzgar sus alcances estéticos, hay obras grabadas y dormidas en los discos, o nunca grabadas, que todavía están esperando su estación de primavera para salir del silencio. Las guaranias de antes, las clásicas, ejercen una férrea dictadura en los medios de difusión…y en el repertorio de los intérpretes.

Si a lo señalado se agrega que las escasas obras que alcanzan a ganar un esporádico espacio en la radio, en la televisión o en los escenarios, carecen de una cédula de identidad porque nadie menciona a sus autores, se completa el desolador panorama que se describe.

Aunque no se las conozca, hay numerosas guaranias creadas en los últimos treinta, veinte, diez años o menos, sin ir más atrás en el calendario hasta empalmar con la edad de oro de la época de Flores.

Una evidencia de que el género sigue siendo una veta inagotada al que recurren poetas y compositores para expresar lo que llevan dentro, a casi 100 años de su nacimiento, es la obra del matrimonio conformado por Maby (María Cristina) Mosqueira y Alberto de Luque titulada Yo soy la guarania.

“Poco antes del día de la guarania del año pasado, 2018, me puse a escribir unos versos que hablan de lo que el maestro José Asunción Flores creó para dejarnos como herencia: Yo soy la guarania. Y tal como alguna vez, en su Etche Mendiondo de San Lorenzo cuando andaba por su casa, a los 17 años, me dijo el poeta Óscar Ferreiro, empecé a mis versos una tardecita, continué al oscurecer y concluí ya a la noche. Él me había aconsejado que para escribir buscara un lugar adecuado, con luz tenue. Y que dejara fluir en el papel lo que tenía dentro de mí. Eso fue lo que hice.”, recuerda Maby.

“Pienso que la guarania es el alma del paraguayo. Es el género que me llega a mí y el escrito me salió del alma. La guarania es para mí lo que digo allí: la flor, la voz del Paraguay, el labriego, el niño olvidado y la esperanza de nuevos mañanas”, agrega.

Con una herencia de amor a la música que trae de los legendarios Mosqueira de Carapeguá –ya que su padre fue Albino Mosqueira, hijo de don Bernardo Mosqueira (violinista, director de banda), hijo a su vez de don Manuelito Mosqueira, también músico–, escribir poesía es para ella una pasión traída desde la infancia. Su libro Sueños, tiempo y recuerdos –Servilibro, 2009– recoge parte de su producción poética.

“Apenas terminé de escribir, le mostré a Alberto. ‘Creo que puede salir una guarania de esto’, le dije. Cuando a él le gusta lo que lee, le sale rápido la música. Fue así como, a los dos días, la guarania estaba ya concluida. La magnífica voz del Myrian Beatriz completó nuestra tarea al grabarla”, termina de contar Maby Mosqueira.


Memoria viva

Yo soy la guarania
Yo soy la guarania, romanza silvestre
de nardos y rosas, primavera en flor,
azahares blancos y un clavel del aire,
la voz de la raza de mi Paraguay.

Soy ritmo ternario que teje armonías
con hilos de plata en la noche azul;
yo soy el labriego de la roja tierra
y el niño olvidado de mi Paraguay.

Estribillo
Yo soy la guarania de nuevos mañanas,
soy el pensamiento de pan y de paz
y traigo alboradas de horizontes buenos,
yo soy la guarania de mi Paraguay.

Desde el pentagrama soy diosa del arte,
con noche aromada de niño asoté;
soy ave canora que canta y solloza
en los manantiales de mi Paraguay.

Soy la dulce guarania, remanso del río,
melodía agreste de la libertad,
la espiga dorada del blanco algodón,
soy tierra y soy sangre de mi Paraguay.

Yo soy la guarania de nuevos mañanas…

Soy tierra y soy sangre de mi Paraguay.

Letra: Maby Mosqueira:Música: Alberto de Luque.

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