Son las 07:00. María Stella Mendieta parte a su trabajo. Un estrecho paso de menos de 30 centímetros le marca el camino entre las paredes de una casa y la zanja. Hoy, un paso en falso la hizo caer dentro de la excavación en las calles de Epifanio Méndez Fleitas y Yerutí, del barrio San Pablo; se lesionó los brazos y las piernas. En la zona, los trabajos no avanzan: primero, por un avenimiento de deudas impagas que provocó paros de hasta siete meses, y hoy por un convenio modificatorio. Este escenario se replica en las obras de desagües pluviales en Asunción, correspondientes a los fondos G8, desviados para otros usos durante la gestión de Óscar Nenecho Rodríguez, según el informe de la intervención. Investigación de Última Hora y Monumental 1080 AM.
En otro punto de la ciudad, sobre la calle Juan XXIII, en el desagüe pluvial Santo Domingo, es lunes, y una retroexcavadora en una vuelta violenta se llevó consigo el portón y la muralla de una vivienda. Al pasar el martes por el Abasto, las denuncias se suman con motos atascadas y autos engullidos por pozos sin marcar. Pero florece una canchita de vóley, hecha con la red naranja de plástico que hace de valla antes de llegar a la zanja. “Florece el deporte en las calles cerradas”, bromean los vecinos.
En general, el panorama es de zanjas abiertas como barrancos que amenazan con arrastrar casas y ciudadanos; forman parte del legado de malversación de los bonos que dejó Óscar Nenecho Rodríguez. En contraste, otras partes de la ciudad suman ciudadanos que, cada vez que llueve, temen a los raudales, mientras los proyectos que se usaron como bandera quedaron en el papel y sirvieron solo para justificar más endeudamiento.
¿Y qué pasó con los bonos? ¿Qué pasa con la Municipalidad? ¿Qué pasa con la responsabilidad de Nenecho? En esta transición surgen más preguntas que respuestas. ¿Con qué dinero se van a tapar los agujeros: los económicos y los de las calles? Son varias las interrogantes que siguen abiertas sobre la gestión de la Municipalidad de Asunción, mientras los vecinos sufren las consecuencias y se preguntan si el ex intendente verá la Justicia por estos casos. “Van seis meses en esa situación. Dijeron que para fin de año tal vez iba a funcionar, pero no ocurrió”, relató un vecino del Abasto, cuenca Ytay, Gerardo González. Remarcó que existe un total abandono en el área y varios accidentes ya ocurrieron, lo que considera como el retrato de la corrupción. “Es porque no hay plata. O sea que opa la plata”, apuntó.
Vía Crucis
Por su parte, Lourdes Cubilla, parte de los trabajos del Abasto, relató su día a día: se siente encerrada y teme que esto se extienda por más años. “Les pedimos que agilicen. Estamos atrapados. Porque, según comentarios, escuché que va a llevar más de dos, tres años otra vez”, compartió.
La pobladora refirió que vieron con mucha esperanza el proyecto, ya que el barrio siempre estuvo bajo agua. “Hoy no tengo esperanzas de que esto mejore”, sentenció.
En Santo Domingo, Carmelo Aquino advirtió que con los avances lentos teme que estas obras terminen siendo un nuevo Metrobús. Explicó que el acceso a las viviendas está restringido y el riesgo de derrumbe es inminente, especialmente sobre la calle Juan XXIII.
“Nos preocupan los accidentes, el derrumbe de murallas y casas. Todo esto se hace muy manualmente y el progreso es lento. No hemos recibido información sobre los tiempos de ejecución, ni acceso al proyecto”, dijo.
Señaló que, a pesar de la llegada del personal para mitigar los riesgos, el ritmo es insuficiente y la confianza en la conclusión de la obra se perdió.
En otro punto, Gabriel Rotela relató que un auto fue tragado por uno de los pozos sin carteles, y no fue el único ni el primero. En ambas obras hay una constante: nadie sabe nada, ni cuánto falta, si se está pagando o cuál será el próximo movimiento en la zona.
Mientras, en General Santos y San Antonio, el desagüe pluvial General Santos exhibe estructuras de hormigón que hoy muestran grafitis internos apostados en la entrada de la Costanera José Asunción Flores. Esta obra no tiene fecha de inicio, mientras en la Municipalidad de Asunción hacen una reingeniería financiera con recursos de los contribuyentes.
La ciudad de Asunción enfrenta hoy un escenario de endeudamiento por bonos con escaso retorno en infraestructura. Centrándose solo en los bonos G8 por G. 360.000.000.000, emitidos bajo la administración de Nenecho y aprobados para financiar obras de desagüe pluvial en sectores críticos de la capital: solo cuatro de los proyectos fueron licitados, y de estos, solo tres de los cuatro lotes avanzan lentamente.
María Stella, en tanto, fue uno de los tantos testimonios de los embates de la construcción, de uno de los tantos tramos que por el desvío de fondos no avanza.
No avanzan trabajos y no hay maquillaje que alcance
Asunción está atrapada en obras paralizadas y un “agujero” financiero monumental. Mientras el discurso oficial intenta suavizar la crisis, los números del equipo interventor desnudaron una gestión de Óscar Nenecho Rodríguez, marcada por el desvío de fondos y el estancamiento físico de los proyectos, difícil de recuperar.
Hoy, el desagüe pluvial de General Santos está parado. Según el ingeniero Antoliano Benítez, la obra aguarda una “solución financiera” para garantizar su continuidad.
El tramo se mantiene estancado en el 3,35% de avance, señalaba la intervención el año pasado. Lo más grave es que este porcentaje no representa ni un metro de tubería colocada, el informe técnico confirma que dicho avance corresponde únicamente a obras de pavimentación de desvíos, sin que se haya realizado excavación alguna para el sistema pluvial propiamente dicho.
En el desagüe Abasto, la Dirección de Obras habla de un avance conjunto del 50% para los dos lotes (Itay y Lambaré). No obstante, los datos auditados en la intervención muestran un panorama congelado en el tiempo: el Lote 1 (Itay) cerró con un avance real certificado de apenas 27,16%, mientras que el Lote 2 (Lambaré) alcanzó solo el 14,82%. Tras meses de intervención, el progreso es casi nulo. El director apunta que faltan cinco meses de excavación. Y omite tiempos de conexión de cañerías, pavimentación. El plazo para este tramo era de 540 días y la palada inicial fue en abril de 2024.
En el lugar, una de las constructoras interpuso un avenimiento, que paró los avances por una deuda que en setiembre de 2025 aumentó a G. 15.000 millones, según la empresa contratista.
En el caso de Santo Domingo (zona de Nuestra Señora del Carmen), las obras tienen un proceso lento, con un 20% de avance y promete seis meses más de excavación. La obra comenzó en marzo de 2025 con un plazo de 12 meses.
El avance lento, refieren desde Obras de la Municipalidad, se debe al tramo más complicado estructuralmente en tanto prometen que el tramo que llegará hasta la avenida España, con intervención sobre esta en la zona de Melvin Jones, avanzará más rápido.
Los bonos G8 fueron aprobados en 2022 para financiar un plan de G. 360.000 millones distribuidos en ocho cuencas. Sin embargo, la Municipalidad ya comprometió el 69,7% de estos recursos en solo las primeras cuatro obras debido a sobrecostos detectados por la intervención. Esto dejó sin presupuesto y sin fecha de inicio a las cuatro cuencas restantes: Ayala Velázquez (G. 30.000.000.000), España II (G. 25.000.000.000), Terminal (G. 64.000.000.000) y Universidad Católica (G. 51.000.000.000). “Se comprometieron G. 250.000 millones, nos quedan G. 100.000 millones”, advierte el director de Obras, el ingeniero Antoliano Benítez. Remarcó que existen los proyectos ejecutivos y se explicó que se usarían hasta G. 360.000 millones y que estos no alcanzaron para las ocho cuencas.
- Ya van seis meses que están en esa situación. Dijeron que para fin de año tal vez iba a funcionar, pero tal cosa no ocurrió. Gerardo González, vecino Abasto.
- Les pedimos que agilicen. Estamos atrapados, porque según comentarios escuché que va a llevar más de dos, tres años. Lourdes Cubilla, vecina Abasto.
SIN FONDOS. En cuanto a lo que el Municipio debería tener disponible en la cuenta bancaria específica de los bonos G8 para cumplir con el plan, la cifra asciende a G. 296.280.645.180. Este requerimiento financiero se divide en dos grandes rubros. Por una parte, G. 187.147.320.958, para el pago de certificados de obra ya aprobados, certificados en proceso de validación y obras pendientes de ejecución en los contratos ya adjudicados. Y por mora, G. 109.133.324.222, como remanente para financiar las otras obras incluidas en el Plan de Inversión que aún no fueron licitadas.
Sin embargo, el informe de la intervención revela una situación crítica, ya que el saldo real disponible en la cuenta de bonos al 23 de junio de 2025 era de tan solo G. 23.286.519. Esta enorme brecha evidencia que el dinero fue utilizado para otros fines, dejando al Municipio sin los fondos necesarios para saldar deudas con contratistas o iniciar nuevos frentes de obra.
Considerando que al momento de la intervención solo quedaban G. 23 millones frente a una necesidad de G. 296.000 millones.
- G. 360.000 millones de los bonos G8 estaban destinados a la construcción de desagües pluviales en zonas críticas de Asunción, estos fondos fueron utilizados para gastos comunes por la administración de Nenecho.
- G. 23 millones es lo que dice la intervención que encontró en la cuenta en la que fueron destinados los fondos de los bonos G8 de lo que quedó de los G. 360 mil millones para las obras.
- G. 187.147 millones se debía disponer en la cuenta de los bonos para el pago de certificados de obra ya aprobados, certificados en proceso de validación y obras pendientes de ejecución en los contratos ya adjudicados.