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Virginio Cáceres El que marcó un recorrido récord

Llegó a Guaraní en 1984, tras haber ganado el Campeonato Nacional Interligas con San Pedro, en el arranque del citado año, y se consagró ese mismo año con la escuadra aborigen.

Es oriundo de Itacurubí del Rosario, que está en el departamento de San Pedro.

Justamente fue refuerzo de la Selección Sampedrana para llegar hasta nuestra capital. Estamos hablando de Virginio Cáceres Villalba (48 años), quien jugó todos los partidos de las eliminatorias para el Mundial de México 1986, pero por una cuestión táctica no tuvo la ocasión de jugar en el torneo más importante a nivel de selecciones, que se disputa cada cuatro años.

Empero, el ex zaguero, hoy día dedicado a la dirección técnica y está conduciendo la Reserva del Olimpia, resaltó el significado que tiene estar en un plantel mundialista.

"La afición tomó con la alegría que representa volver a un Mundial después de 28 años. Había un clima de fiesta en todo el país. Fuimos recibidos en el aeropuerto por una cantidad impresionante de hinchas que coreaban nuestros nombres", recordó.

Admitió: "En el Mundial no tuve la ocasión de disputar, pero todos los encuentros de las eliminatorias sí disputé. Fue algo maravilloso vivir ese momento. Me produce piel de gallina cuando me acuerdo del recibimiento que tuvimos en el aeropuerto Silvio Pettirossi. Uno tiene que vivirlo, sentirlo, para conocer lo que se siente. Es algo indescriptible".

Es maravilloso

Con una voz un poco emocionada, Viky prosiguió: "Son momentos especiales que le pasan a uno en la vida. Fue algo maravilloso lo que nos tocó vivir a los integrantes de aquel grupo que conformamos para el Mundial de México 1986".

Relató: "El hecho de estar en el grupo para ir al Mundial ya era algo extraordinario, porque es lo que todo jugador anhela. Es cierto, no tuve la suerte de jugar en el Mundial, pero no por eso deja de ser una etapa muy importante, trascendente, de mi carrera. En aquella época no eran tan mediáticas todas las cosas como lo son ahora".

Indicó: "Fue extraordinario lo que vivimos, y esas situaciones quedan en la memoria de cada integrante de aquel recordado grupo, de cada jugador que tuvo la suerte de estar ahí, en la competencia".

Buen grupo

Cáceres también elogió al plantel que eligió el técnico Cayetano Re: "El grupo estaba conformado por buenísimos jugadores de la época. Hablar de cada uno ya estaría de más, porque felizmente todos los que hemos estado dentro del plantel dejamos algo en nuestros respectivos equipos. Lo que a uno le lleva a conseguir cosas es el contar con un buen grupo, y aquella selección de México 86 no fue la excepción".

Reconoció: "Los partidos desde el banco los viví en el Mundial con mucho nerviosismo, pues uno sufre mucho más estando fuera de la cancha que adentro. Te lo digo que al recordar, después de casi 25 años, todos esos momentos, se me eriza la piel y además lo disfruto".

Agregó: "Tengo en la retina cada partido que jugamos en el Mundial. Estar en un torneo, que es el más importante a nivel se selec- ciones, es una alegría, una satisfac- ción, y felizmente me tocó vivir a mí. Uno vive con nerviosismo, y además el que no juega siempre dice que es el mejor".

En otro momento, enfatizó: "Traté de invertir bien lo que pude ganar en el fútbol y de eso no me puedo quejar. No estoy salvado, pero sí cómodo. Vivo de acuerdo con las posibilidades que me permite mi situación económica. Estoy bastante bien".

La sinceridad

Nuestro entrevistado, igualmente, consintió: "Lo de la falsificación de los documentos para que pueda tener menos edad no fue ficticio, todo es real. En aquella época tenía 21 años y la dirigencia resolvió hacer constar que tenía 18 años, pero en aquella época ese tipo de cosas eran normales, ya sea acá en Paraguay como en otros países de Sudamérica. Fue para el Mundial Juvenil de 1985 en Rusia. No sé si fue por eso que no pude jugar el Mundial de México".

Remarcó: "Creo que fue por cuestiones tácticas solamente que no estuve en el equipo del Mundial, porque posteriormente integré nuevamente la selección hasta para las eliminatorias de Italia 1990.

También dijo: "La disciplina y el cuidado son muy importantes para la carrera de un jugador. Además, tenía un físico que me ayudó mucho, porque no era propenso a engordar. Me cuidaba en las comidas, no salía por ahí. En esto no hay secretos si uno tiene condiciones".



DESCENDIENTES. Virginio Cáceres está casado con Zunilda Beatriz Bogado. De esta unión nacieron tres hijos. Ellos son: Raúl Alejandro, quien tiene 19 años y es el capitán de la Sub 20 que está jugando el Sudamericano. También está Marcelo Adrián (17 años), quien juega en las inferiores del Olimpia. Y la menor es Gabriela, de 11 años.



DT EXIGENTE. "Cayetano Re era, como entrenador, muy exigente como todos. Siempre creyó en el jugador y eso lo trajo él a Paraguay cuando llegó acá. Le daba a uno esa confianza que le falta al futbolista para que pueda realizar un buen trabajo. Hizo que cada uno creyera en sí mismo. Tuvo gran poder de convencimiento y logró cosas importantes como entrenador". Así lo calificó Cáceres al ex entrenador albirrojo.



UN INNOVADOR. "Con el sistema que Cayetano trajo de Europa vino a revolucionar el fútbol paraguayo. Se jugaba a morir con los jugadores que tenía. Si él te pedía para que lo marcaras a uno, tenías que hacerle caso, porque solamente esa era tu función para ese partido. Así era el profesor", sostuvo el ex zaguero.



SACRIFICIO. "En la selección no se podía realizar esa marcación de hombre a hombre que en muchos partidos nos pedía en Guaraní. Romerito y Adolfino realizaban mucho sacrificio para el ida y vuelta, pero eran futbolistas de otras características. Lo bueno de Cayetano era que planteaba el partido de acuerdo al grupo que tenía", significó Viky.



EL MENÚ. "En Guaraní, Cayetano mismo hacía, en compañía del doctor, el menú para el plantel, pero en la selección no. Sí estaba controlando todos los aspectos. No se le escapaba nada. Estaba al tanto de todo lo que ocurría a su alrededor. Siempre peleó con los directivos para que sus jugadores tengan las mejores comodidades y estén en los hoteles más lujosos", narró Cáceres.

LA HORMIGUITA. "Le marqué a Alfredo Mendoza, quien era potente. Metía el brazo y ya se iba de uno, pero felizmente yo era rápido y casi siempre me adelantaba de él. Al que me tocó mucho marcar fue a Ceferino Villagra, a quien se le decía la 'Hormiguita Atómica', porque era chiquito y rápido. Tenía todo: dríbling, velocidad y buen manejo del balón. Era pícaro para jugar, y por eso se me complicaba mucho tomarlo", evocó Virginio.

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