16 may. 2026

Venezuela y los necios

Y ocurrió lo que tenía que. Era inminente, ineludible, inatajable. Solo los necios decían y hacían eso: necedades sobre el regreso de Paraguay al Mercosur y la aceptación del Parlamento nacional del ingreso de Venezuela al bloque, que ocurriera en julio de 2012.

Cuando entonces se mencionaba que por el peso de la historia, la política internacional, las necesidades regionales, la integración, etc., el retorno era inevitable, enarbolaban un falso discurso soberano y de condena.

Ahora, el principal propiciador del golpe de Estado parlamentario del 22 de junio de 2012, Horacio Cartes, por cuya causa el país fue suspendido del Mercosur, es el que reinicia el proceso y se regodea en el hecho de haber doblegado la “voluntad” legislativa, y aplanado literalmente el discurso en contra del acople venezolano a la unidad regional. El mismo –ahora presidente de la República–, en sus primeros días de gobierno se mostraba impertérrito; y jugando a rudo decía que Paraguay no volverá al Mercosur. Que no admitirá lo de Venezuela. Que si se desea hablar del asunto, la nación caribeña debía dar un paso al costado a la presidencia pro témpore. Hoy, el amargo trago son sus palabras que seguramente le laceran la garganta de tan innecesarias e insensatas. Aparte, Maduro vuelve a serles grato.

Mucha tinta corrió en este tema; y mucha más se derramará para lo que viene preanunciado desde la Cancillería: –por ahora– el rechazo del protocolo de Montevideo (Ushuaia II), que instituye que si una nación amenaza o rompe procesos democráticos, las demás están facultadas a cerrar parcial o totalmente las fronteras, cancelar o limitar el comercio, tráfico marítimo y aéreo, comunicación, provisión de energía y suspender el derecho a participar de los órganos regionales (lo aplicado a Paraguay tras el golpe contra Lugo). A la larga, este tema –que creo cualquier país lo puede aplicar si cree– también terminará siendo aprobado.

Esta es la conocida política de la alta diplomacia. Negarse a aceptar, de armar camorra como adolescente remolón y crear ambiente propicio para negociar asuntos intermedios antes de aceptar lo inevitable. Lo mismo ocurrió con lo de Venezuela y Mercosur.

¿Qué se negoció esta vez? Aparte de algunos pingües beneficios para el país y posiblemente para algunos avivados del Nuevo Rumbo –cigarrillos del presidente Cartes, según una senadora del PDP– está la presidencia pro témpore que –ya casi, casi– Paraguay terminará asumiendo a mediados de este mes en Venezuela durante la cumbre del Mercosur.

Bien por la recomposición del esquema regional y la recuperación paulatina de la institucionalidad. Mal por aquellos que hubieran preferido que el país siguiera aislado y jodido de verdad. Y mucha pena por cuanto necio circula por ahí hablando de política y creyendo que el mundo se creó cuando nacieron.