País

Vecinos de Tacumbú y Bañado Sur unen fuerzas contra el crack

La estrategia de trabajo es crear lazos afectivos con los consumidores y no recurrir a medidas represivas como comisiones "garrote". Llevan alimentos, atención sanitaria y espiritual a quienes los necesitan.

Por Patricia Figueredo

pfigueredo@uhora.com.py

Un país se construye entre todos. Eso lo tienen muy presente los pobladores del Bañado Sur y de Tacumbú, de Asunción, quienes, preocupados ante el aumento del consumo del crack, se organizaron y unieron fuerzas para ser parte de la solución, dejando de lado la indiferencia.

La mesa del chespi (nombre corriente dado al crack), se llama el equipo, que conforman también agentes de Atención Primaria en Salud (APS), del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social; la institución el Ombligo de Íngrid, el Programa de Atención Integral a Niños y Adolescentes en Calle (PAINAC), la Pastoral Juvenil, entre otros.

Esta iniciativa surgió hace solo dos meses y la estrategia que usan es el acercamiento a los consumidores. Llevan alimento, palabras de apoyo, consejos, y de ese modo van creando el lazo afectivo que resulta un factor de suma importancia en este tipo de trabajos, según los mismos voluntarios.

Aún no tienen un estudio profundo del impacto de esta droga en la zona. No conocen cifras, y el trabajo de campo recién empieza. Sin embargo, consideran que la franja etaria de consumidores está comprendida entre 13 a 25 años de edad. "La propuesta es abordar este tema no centrados en un modelo represivo como las comisiones garrote o las comisarías, sino establecer una relación con estas personas, y a partir de ello ver las necesidades y trabajar la solidaridad", explicó Agustín Barúa, voluntario del plan.

FUTURO AMPUTADO. Por otra parte, subrayó la realidad que viven en ese punto del país, independientemente al consumo de drogas. "Los jóvenes tienen poco espacio para sus sueños. Si es un joven bañadense de 13 años, no tiene proyecto de vida, salida laboral; tiene un futuro amputado prácticamente", dijo.

Esta situación muchas veces genera, según Barúa, la preferencia por las drogas desde temprana edad, sumadas a esto la situación de pobreza y otras limitaciones.

PUERTAS ABIERTAS. Cada 15 días, los lunes, desde las 8, los vecinos y representantes se reúnen en el local de la Radio Solidaridad, ubicada en el Bañado Sur. Además, mensualmente hacen convocatorias ampliadas a las que esperan se vayan sumando más voluntarios.

Barúa aclaró que el trabajo es meramente sanitario y afectivo, buscando crear lazos e ir conociendo la historia de cada afectado. "No somos policías disfrazados; buscamos ese vínculo, darles comprensión, historizar y saber sus relaciones familiares, por citar algunos aspectos", concluyó.

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