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Unos 200.000 mensajes de la gente acaparan los cocos del retablo papa

El frenesí general hizo que estos frutos cobren protagonismo entre todo el decorado del altar que usará el Papa en Ñu Guasu. Invitan al Seminario Metropolitano para dejar un pedido, desde hoy hasta el sábado.

Benditos sean los cocos. Más de 200.000 de estos frutos, que revisten el retablo, llevarán mensajes de la gente de todo el país. Una importante partida de fieles dejó su mensaje de manera personal empuñando el marcador sobre estos frutos redondos, pulverizados con barniz como el resto de los productos que componen el decorado del altar papal.
En principio, solo las paredes de los costados del retablo, concebido por el artista plástico Koki Ruiz, iban a albergar las plegarias al Papa. Pero  el unánime entusiasmo con la convocatoria en Facebook hizo que los cocos cobren inusitada relevancia entre el resto de los rubros que integran esta original obra, hecha íntegramente con frutos de la tierra: espigas de maíz, semillas, calabaza y zapallo.
"Por las placas que llenamos creemos que ya 30.000 mensajes pusimos", indica la artista Macarena Ruiz, hija  de Koki, quien coordina junto con unos cinco integrantes de su familia la transcripción de los pedidos que reciben en  la fan page  Altar de Maíz,   y que cargan durante ocho horas al día. 
Hasta el domingo habrá tiempo para enviar  plegarias en la red social. En tanto que, desde hoy (de 16.00 a 20.00) hasta el sábado (de 10.00 a 16.00), las personas podrán acercarse al Seminario Metropolitano (Kubitschek casi Azara) para escribir sobre los frutos aún disponibles.
"Me llama la atención  cómo las personas se emocionan cuando encuentran sus cocos. De verdad se sienten parte (de la obra) y bendecidas", menciona Macarena sobre las imágenes de los frutos firmados que   difunden  en Facebook.
CONEXIÓN.   Koki, a su vez, reflexiona que lo  trascendente de realizar este trabajo es la conexión que se logra con la gente, desde que los productos salen de la chacra hasta que se los incorpora a los paneles.
Revela que la idea de crear un retablo surgió luego de que una pobladora de Tañarandy le regalara hace unos años una calabaza, cuya simetría en sí constituía –en su óptica–  una pieza artística. 
No obstante,  las espigas de maíz adquirieron mayor protagonismo –ante los ojos del público– entre los  productos usados para el inédito  decorado que mezcla la religiosidad popular con el  barroco efímero.  "Ahora que preparamos este retablo de maíz para el Papa,  los cocos están cobrando importancia con los mensajes de la gente", remarca el artista para quien la  creatividad brota en la medida en que montan cada módulo de esta obra, tal  como los frutos que la componen.

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