Arte y Espectáculos

Una voz poética femenina que abrevó en la nostalgia guaraní

Una poetisa poco frecuentada por los lectores es Renée Checa. Nació en Villarrica y cultivó una lírica en donde la ausencia de su país natal fue una temática reincidente. Josefina Plá valoró su talento literario.

César González Páez<br/><br/>cesarpaez@uhora.com.py<br/><br/>"¡Oh mi país natal, mi tierra guaraní. Paraguay sobre cuyo suelo soy feliz de haber nacido...". Este fragmento define los sentimientos que sólo pueden expresarse cuando uno está en tierras extrañas. Pertenece al poema Mi tierra guaraní, y un dato curioso es que fue escrito en francés y traducido por Natalicio González para la revista literaria Guarania, en 1948. Pero, ¿quién fue esta escritora que muy pocos conocían su obra?<br/><br/>Nació en Villarrica, en 1896; su padre fue Ernesto Balansá y su madre, Jeanne Boissiere. Fue la tercera hija de una familia numerosa. Encontramos su nombre en el diccionario de Teresa Méndez–Faith, quien sostiene que, aunque nacida en el Guairá, "desde muy niña vive en Francia, patria de sus padres, y allí se educa, se casa y se dedica a la poesía". Regresó veinteañera al Paraguay, donde permaneció algún tiempo. Se supone que en la década de 1920 pasó una larga temporada en una estancia de Caraguatay. Su destino ′errante′ la llevó a España, y durante varios años vivió en Madrid. Allí llegó a hacer amistad con conocidos poetas y escritores españoles, como Antonio Machado y Eugenio d′Ors, notables influencias para cualquiera que se precie de escritor. Tras ese periodo, vuelve a Francia, y allí reside hasta su muerte, acaecida en Menton (Francia), en 1963. Contrajo matrimonio con un joven de ascendencia española; se llamaba Felipe Checa. De allí toma la autora el apellido para presentarse en el ámbito literario.<br/><br/>SU OBRA. Méndez–Faith señala que en 1933 publica su primer poemario, totalmente en francés, titulado Sillages. Sus versos son muy bien acogidos por la crítica francesa, pero, por la barrera de la lengua, permanecen desconocidos en su país natal, hasta la década del cincuenta. En 1954, Natalicio González descubre su obra y da a conocer su nombre. Posteriormente, en 1985, Alcándara Editora publica una edición bilingüe (francés–español) de sus poemas, bajo el título de Sillages / Estelas, con un estudio preliminar, selección y traducción al castellano a cargo de Josefina Plá. Es muy posible que aún se conserven algunas obras inéditas. En una carta fechada en 1955 a Josefina Plá, alude que tiene dos libros manuscritos, uno de cuentos o relatos, titulado Cuentos de Capricornio, en francés, con cuatro historias, dos de ellas ambientadas en el Paraguay. También revela que tiene acabado un libro de poemas, cuyo título no adelanta en la mencionada carta. <br/><br/>De su obra opinaría Natalicio González, con entusiasmo, que es "la más inspirada de las poetisas paraguayas, aquella que más luce por su dominio del verbo y la plenitud de sus armoniosas creaciones...". Esto escribiría en la publicación El parnaso guaireño. Cita un poema, "Mi tierra guaraní (Ma terre guaraní)", "con el que alcanza una de las más altas cumbres de la poesía americana". Agrega que "pocas veces una mujer de nuestro hemisferio ha logrado, como Renée Checa en ese poema, revelar con una intensidad casi trágica el imperio impetuoso que la tierra ejerce sobre los seres a quienes sirvió de cuna". En su temática poética "canta a la vida del mar, la melancolía de los viajes, las islas herméticas, cuya visión genera los ensueños; celebra las ciudades legendarias que blanquean el sol africano... Dice versos a los jardines y a las aves, y de pronto su voz se torna más profunda, más emocionada, y se alza para evocar su tierra guaraní, siempre presente en su corazón". Tales las expresiones sobre Checa del autor de Parábolas y cuentos y La raíz errante. <br/><br/>

Dejá tu comentario