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Una mujer al mando de una ambulancia del IPS

 

Jenny Andrea Benítez (43) no pasa desapercibida cuando maneja la ambulancia. Es la única mujer entre casi 60 conductores del Centro de Ambulancias del Instituto de Previsión Social (IPS). Siempre anda de prisa. De profesión paramédico y chofer por convicción, hace casi cuatro años maneja el móvil para trasladar a los pacientes.

En la calle, cuando le toca apretar el acelerador para tras-ladar al enfermo, ella a veces se frustra ante la falta de educación vial de los conductores que no dan paso, pese a que la sirena suena a todo volumen.

“Mujer al volante, peligro constante”, dice una polémica frase que escucha Jenny con mucha frecuencia durante su labor diaria. Ella sonríe y dice con orgullo que “no es así” y que en sus más de 40 meses de labor conduciendo no se involucró en un accidente de tránsito.

No es frecuente ver una mujer manejando un camión de gran porte. Jenny comienza a desmitificar la profesión. Ocupa un espacio, que durante muchos años solo estuvo a cargo de los hombres.

La gente se sorprende cuando la ve como chofer; a veces, recibe piropos; otras escucha todo tipo de maltratos. También, en algunos casos, los enfermos se resisten a subir a la ambulancia al percatarse de que es una mujer la que la conduce. El tabú está instalado aún.

Pero Jenny, que es muy coqueta, asegura que siempre se sintió atraída por los desafíos.

“Lo que es imposible siempre me gusta hacer”. En el 2015, concursó para ser nombrada como chofer y paramédico, entre 800 postulantes, ella ocupó el segundo puesto de cuatro vacancias, relata.

Empezó como bombera voluntaria. Conducía el camión de autobomba en la localidad de Arroyos y Esteros en el 2002 y llegó a ser comandante. Dejó de lado el voluntariado para trabajar en el ámbito de la salud. Además de trabajar en IPS, conduce ambulancias en el sector privado.

MULTIFACÉTICA. No solo maneja, a veces tiene que hacer de paramédica. Junto a su equipo –conformado por Mariela Torales y Edith Villagra, que hacen guardias de 24 horas–, hace poco le cupo asistir un parto. Paró la ambulancia, a solo cuadras del Hospital Central, y ayudaron en el nacimiento, que fue todo un éxito.

Jenny dice que ama su profesión tanto como a sus tres hijos: Janina (11), Manuel (8) y Kevin (2) y a su marido, Víctor Fernández.

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