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Una cita económica con impacto político

En medio de un panorama de impaciencia por la desaceleración económica que tiene al Gobierno en relación inquieta con el empresariado y una cada vez más indisimulada molestia en el movimiento Colorado Añetete con algunos ministros (especialmente, Petta), el lunes el presidente de la República hizo una jugada arriesgada que recalentó el ambiente, despertó sospechas por el violento giro político y amenaza con perder aliados.

Estela Ruíz DíazPor Estela Ruíz Díaz

Recibió en Palacio de Gobierno a José Ortiz, el factótum del gobierno de Horacio Cartes. La cita no figuraba en la agenda oficial y la prensa acreditada fue avisada cuando el tabacalero ya estaba en plena reunión con el mandatario y el vicepresidente, Hugo Velázquez, el principal gestor del encuentro junto con el ministro de Hacienda, Benigno López.

Con aire triunfal, Ortiz volvió a caminar por la alfombra roja y muy obsequioso comentó a los periodistas la razón del sorpresivo encuentro: “Informamos al presidente de una inversión muy importante. Se trata de una planta cementera que estaría iniciando sus operaciones en el 2021. Es una empresa 100% de capital nacional y una inversión aproximada de 180 millones de dólares”.

A la cabeza del emprendimiento figuran Horacio Cartes, Ramón Jiménez Gaona y el propio Ortiz, lo que generó también interrogantes en materia económica.

Un proyecto similar impulsado por una inversora italiana fue anunciado en el 2014 y difundido con bombos y platillos en la era anterior, dejando al Grupo Cartes bajo sospecha de apropiarse de un proyecto ajeno, uso de información privilegiada y otras acusaciones. Si la italiana Colacem se retira de Paraguay, el Gobierno tendrá problemas a la hora de ofrecer seguridad jurídica.

La cita solicitada por el Grupo Cartes se manejó muy al alto nivel, al igual que la concesión de la entrevista. Algunos se atrevieron a aconsejarle a Marito la inconveniencia política del encuentro. Lo verbalizó públicamente Daniel Centurión. “Yo diría que es políticamente incorrecto, pero el país tiene que estar por encima”, suavizó la crítica el asesor político. El ministro de Obras, Arnoldo Wiens, señaló también su discrepancia. “Uno tiene sentimientos encontrados. Por eso acá se debe mantener la institucionalidad. Lo que está dentro del marco de la ley será bienvenido. No es sencillo por todo lo que pasó”, dijo en tono de resignación.

El vicepresidente Velázquez lo justificó sin vueltas al decir: “El país está por encima de los intereses de los políticos”. De hecho, el encuentro se dio gracias a sus buenos oficios, lo cual ratifica la versión de su cada vez más consolidado poder, que camina en paralelo al movimiento oficialista. Benigno López, ministro y hermano presidencial, salió a defender el encuentro, quizá para sacarle el dramatismo político al asunto. “Asumo mi cuota de responsabilidad en la reunión”, dijo. Se sabe que él es la bisagra entre ambos grupos económicos, cuya tesis pasa por “mirar para adelante”.

El efecto de la reunión generó crispación interna y externa. A partir del lunes, empezaron las conjeturas. ¿Es señal del acercamiento entre Marito y Cartes? ¿Analizaron los gestores del encuentro los daños colaterales? Además de las dudas en Añetete, especialmente del sector que considera que no es conveniente una alianza con el cartismo, la visita detonó en la oposición.

Efraín Alegre y Desirée Masi, aliados claves de Marito en la disputa con HC, se sintieron traicionados. Algunos asesores palaciegos temen que se erosione la relación en momentos en que el Gobierno necesita pactos en el Parlamento para su reforma económica y otros proyectos. También señalaron el duro cuestionamiento mediático como una consecuencia negativa de la apresurada entrevista.

IMPLOSIÓN. Como si fuera poco, se agravó la crisis en Añetete entre el titular del Congreso, Silvio Ovelar, y Eduardo Petta, un segundo round de la disputa que se inició cuando fue radiada la hermana de Blanca Ovelar, del MEC. La alusión sobre los “emperadores” que “desatienden” a los amigos y la acusación directa contra el ministro de Educación revela un viejo problema en el Gobierno y esa dualidad no resuelta. Además de Petta, también fue cuestionado Nicanor Duarte Frutos; este por “atender” solamente a sus amigos, y el titular de la ANDE, Pedro Ferreira.

La bancada se reúne mañana con el presidente, quien deberá buscar la armonía si quiere evitar la corrosión de su movimiento con consecuencias para su gobernabilidad. Quienes protegen la imagen presidencial cuestionan en voz baja la actitud de los dos contendientes. Destacan que ni Petta ni Ovelar supieron manejar sus emociones y con sus caprichos empujaron a Marito a esta encrucijada. “Ni Ovelar debió decir lo que dijo al salir del Palacio y Petta no tiene necesidad de refregar su argelería a los compañeros”, graficó un oficialista. La crítica agrega que los propios aliados están sembrando minas que explotarán en algún momento. “No hay solidaridad con Marito”, lamentó.

La semana cerró con victoria cartista. La visita de Ortiz dejó sinsabores en el oficialismo porque, con esta jugada, el ex presidente logró neutralizar al grupo que se opone a la unidad, abrió grietas y alimentó desconfianzas entre los aliados, que Marito no desactivó porque se llamó a silencio.

“Solo pedimos garantías para la cementera, que no nos jodan trabando los permisos”, minimizó el encuentro un cartista y negó que haya sido una señal de acercamiento político. Agregó que Marito es débil porque “para apaciguar las críticas por la reunión con Ortiz ordenó a Friedmann que le convoque a Cartes por el caso Messer y obligó a la Fiscalía a imputar a Zacarías Irún”, y así desviar la atención.

A través de su mano derecha, Cartes retornó al Palacio. Como dice un observador del poder: “Los negocios son buenos coagulantes” para unir adversarios políticos.

Mañana el oficialismo se reúne y el clima vaticina más tormentas. Veremos a quién arrastra el raudal.

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