24 may. 2026

Un viaje de 560 kilómetros sin ningún control policial

De Asunción a Curuguaty, por una ruta signada por el tráfico ilegal, en un vehículo sin chapa no es un problema. ÚH hizo la prueba, un domingo como hoy. Las fuerzas del orden se tomaron su “día libre”.

Por Brigitte Colmán
bcolman@uhora.com.py
“Mirá que ni papel higiénico no tiene”, advirtió el coordinador de transporte de la empresa. Le falta la chapa, pero tiene los permisos, aclaró sin embargo.
La precinta municipal hubo que taparla con una calcomanía. Después de eso, el equipo de ÚH subió entusiasmado a la camioneta nuevecita y partió rumbo a la ciudad de Curuguaty.
Independientemente del resultado del trabajo, sabíamos que habría una historia que contar.
Esta es la historia. Una camioneta sin chapa hizo un recorrido de 560 kilómetros, y en la ruta solo se cruzó con automóviles, vehículos del transporte público y animales varios. La Policía Nacional y la Caminera brillaron por su ausencia.
El dato es significativo. Esta ruta conduce a una frontera, a una zona que sufre la influencia del narcotráfico, autotráfico y otros.
DE PASEO. El viaje comienza tranquilo. En la entrada de Emboscada, en el peaje, un policía conversa con algún lugareño y con un policía de la Caminera. Nadie nos mira y seguimos.
A las 8 de la mañana, frente al puesto de control de Arroyos y Esteros, y se repite la experiencia: no hay un alma.
La escena se repite en 25 de Diciembre y en el Cruce Mbói?y, donde la caseta de la Caminera también estaba cerrada. "¿Y qué querés?, es domingo nio”, comenta el fotógrafo. Y ese es un buen tema. Significa que los domingos en la ruta se declara so?o y quien quiera puede hacer lo que quiere.
Llegando al Cruce Seis Mil, nos detenemos en una estación de servicios para visitar el baño, un baño que sin ninguna duda jamás ganaría aquel concurso de la Secretaría de Turismo.
Sobre la ruta que sigue hacia Curuguaty y después a Salto del Guairá, encontramos por fin a un policía despierto, pero el joven solo estaba esperando un ómnibus.
Al llegar a Curuguaty, nos recibe una decena de vacas que apacibles cruzan la ruta. Entramos a la ciudad, damos un par de vueltas, hacemos fotografías en la plaza y decidimos regresar.
El camino de regreso no plantea sorpresas. No aparecieron ni policías ni camineras.
CHAPA Y REGISTRO. Para circular por las rutas, un conductor debe portar licencia de conducir, habilitación municipal, el vehículo debe contar con chapa expedida por el Registro, debe tener la cédula verde del vehículo o una autorización para la persona que conduce, si el vehículo no está a su nombre.
Todo esto es mera retórica, o tuvimos suerte quizás. Pero es evidente que la cadena de responsabilidades por todo lo que está mal en las rutas del país es larga. Hay autoridades que no están haciendo su trabajo; y, a veces, cuando lo hacen, solo es con la excusa de “recaudar”. Basta recordar alguna de los cientos de denuncias por coima, documentadas incluso por los medios de comunicación.
En el camino de vuelta, nos cruzamos con varios camiones que transportaban carbón. “No solo se llevan nuestros árboles”, reflexiona otra vez el fotógrafo.
Y así como nos dejaron circular sin chapa, pareciera que tampoco controlan el destino de los árboles.
“IMPLACABLES
CON LA
CORRUPCIÓN”
“El otro día recibí una denuncia al revés, una persona se quejó de que le pararon diez veces en la ruta, buscándole la vuelta para sacarle plata”, comenta Rafael Filizzola, designado ministro del Interior.
Y resume el problema en tres aspectos: la necesidad de establecer una cooperación con la Policía Nacional y la Caminera en forma más efectiva; la corrupción en los puestos policiales, que son puestos de “recaudación” y las barreras falsas.
Rafael Filizzola, sin embargo, rompe una lanza contra la Policía Nacional. “Cuando hablamos de la policía se nos viene a la cabeza represión y corrupción, pero la otra cara de la moneda es que hay héroes anónimos que salen a cumplir con su trabajo”.
El futuro ministro del Interior promete ser implacable con los casos de corrupción y aclara que se van a reivindicar los efectivos de la Policía, porque hay mucha gente que quiere hacer bien su trabajo.