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Un perro con las patas atadas con alambre fue rescatado en Ñemby

Un cachorro al que bautizaron con el nombre de Ángel fue rescatado este jueves de la vereda de una vivienda de Ñemby. El inocente peludo tenía las patas traseras atadas con alambre de púas y corre el riesgo de amputación.

La abogada Edith Ortiz Gullón, de la organización Pako Alaja, rescató en la mañana de este jueves a un cachorro de 6 a 7 meses aproximadamente, al que bautizaron con el nombre de Ángel, en la ciudad de Ñemby. El animal fue víctima de un cruel maltrato por parte, quizás, de sus propios dueños, quienes le ataron las patas traseras con alambre de púas.

Eran las 8.00 aproximadamente cuando un vecino le pidió a Edith ayuda para socorrer al peludo, que estaba gimiendo de dolor, frente a la vereda de una vivienda. Ella no se imaginaba lo que encontraría: un cachorro que se retorcía, sin poder caminar, por tener las dos patas traseras atadas con alambre de púas.

"Las dos patas estaban atadas con alambre, le trincaron sus patitas traseras. En su desesperación, trataba de ingresar a una casa. La herida que tenía derramaba mucha sangre, le perseguía mucha mosca, saltaba para que las moscas no se le pegue", relató Edith a Última Hora.

Inmediatamente, con ayuda de una veterinaria lo auxiliaron, pero aparentemente ya llevaba horas en ese estado porque hasta los huesos fueron afectados. Como el alambre estaba oxidado y le provocó infecciones, es posible que una de sus patas sea amputada.

"Ahí en la calle le tuvieron que colocar un analgésico fuerte para poder sacarle los alambres. La veterinaria empezó a destrincar, le tuvieron que sedar para evitar más dolor, al cortar el alambre empezaron a desprender", relató.

"Los autores de esto, le encimaron las patitas y le empezaron a envolver cinco vueltas de alambre y trincaron con pinza, se ensañaron con él", lamentó la rescatista.

El vecino que llamó a pedir ayuda a Edith le contó que a altas horas de la noche de este miércoles escuchó que el pobre animal lloraba, sin embargo, jamás se imaginó que estaba con las patas atadas.

Luego, al levantarse esta mañana, al salir en la calle, vio al cachorro en la vereda de la casa; con ayuda de los vecinos, intentaron sacar el alambre, pero no pudieron.

Denunciarán a su dueña

En un primer momento, los rescatistas pensaron que alguna persona lo tiró en la vereda, abandonándolo a su suerte. Sin embargo, tras socorrer a la mascota, empezaron a indagar con los vecinos. Grande fue la sorpresa cuando los testigos empezaron a contar que el perro vivía en una casa del barrio.

"El perro estuvo aullando ahí, arañando el portón, y no le abrieron. El perro fue rescatado y recibió los primeros auxilios frente a su propia vivienda", dijo Ortíz.

Los rescatistas intentaron hablar con los dueños de la propiedad, pero solo el silencio reinaba en el sitio. Este viernes presentarán la denuncia formal por maltrato animal ante la Fiscalía de Ñemby.

Los vecinos relataron que siempre solían escuchar que en la vivienda agredían al animal. Además, se pudo corroborar que estaba desnutrido y deshidratado.

Su estado de salud

En estos momentos, Ángel se encuentra internado, recibiendo asistencia en una veterinaria, se le está suministrando un antibiótico por las venas. Su vida no corre peligro, no obstante, podría perder una pata.

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Así está Ángel, en una veterinaria.
Así está Ángel, en una veterinaria.

Ángel necesita ayuda para seguir su tratamiento. Las personas interesadas pueden comunicarse al (0982) 140-667 o enviar sus donaciones a Visión Caja de Ahorro 4031041, a nombre de Edith Ortíz, con C.I. 2.196.940.

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¿Qué dice la ley de protección animal?

La Ley 5.892, de protección animal, en su artículo 26, refiere que: "Toda persona está obligada a respetar y abstenerse de causar daño o lesión a cualquier animal. Igualmente, debe denunciar ante la autoridad de aplicación todo acto de crueldad cometido por terceros del que tenga conocimiento".

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La pena carcelaria es aplicable también para quienes maltratan física y psicológicamente. Se consideran además los casos de zoofilia y abandono, la cría y la comercialización de animales sin licencia ni el permiso correspondiente.

Las multas aplicadas en los casos más graves pueden ser de hasta 1.500 salarios mínimos (G. 117.757.500).

Para determinar las sanciones se analizará el grado de sufrimiento animal, el daño a la especie y biodiversidad, la reincidencia y el ánimo de lucro ilícito.

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