Turismo

Un paraíso oculto en el corazón del Bosque Mbaracayú

Cautivante, envolvente y llena de vida, es así como, en pocas palabras, podríamos definir a la Reserva Natural del Bosque del Mbaracayú. Un sitio con 64.405 hectáreas que actualmente representa uno de los puntos más verdes del Departamento de Canindeyú.

Kilómetros de plantaciones de soja rodean a uno de los últimos remanentes de bosque de la Región Oriental, administrado por la Fundación Moisés Bertoni. Pero aún así, no se logra opacar la virtuosa naturaleza y el imponente paisaje del Mbaracayú.

Los 315 kilómetros recorridos desde Asunción hasta las instalaciones de la reserva natural apenas marcaban el inicio de una aventura que nos sumiría en las entrañas de uno de los bosques más importantes del país.

Este sitio se apunta como una parada obligatoria para aquellos amantes de las aventuras al aire libre y de los largos recorridos a pie y para los deseosos de captar imágenes de la noble naturaleza preservada con gran recelo.

A unos 20 minutos del acogedor pueblo de Villa Ygatimi, se encuentra el acceso al camino que conduce hasta la reserva. Un cartel tallado en madera se posa al costado izquierdo de la ruta e indica el camino a seguir hasta el área de recepción.

Reserva Natural del Bosque Mbaracayú

Para ingresar, se viaja un trayecto de cinco kilómetros de tierra roja, con algunos tramos difíciles debido al estado de los caminos.

Un par de calzados deportivos, prendas cómodas y un termo con abundante agua fueron parte del equipo indispensable con el que iniciamos el intenso recorrido.

Salto Karapá

Sin duda, uno de los atractivos principales de este lugar es el Salto Karapá, una caída de agua de 40 metros de altura, con una vista que deja, prácticamente, sin palabras. Aunque llegar hasta ese punto, para algunos, puede ser toda una odisea.

Nuestro guía de cabecera fue don Eligio Fariña, guardaparque con más de 20 años de experiencia, quién pacientemente nos acompañó durante toda la travesía.

Para ir hasta el Salto Karapá es necesario salir de la reserva, bordearla tomando la ruta que dirige a la ciudad de Ypehú y conducir 50 kilómetros hasta la base, donde también se sitúa uno de los seis puestos de control de guardaparques.

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<p>El Salto Karapá es una caída de agua con al menos 40 metros de altura. Foto: Ulises Gómez.</p>

El Salto Karapá es una caída de agua con al menos 40 metros de altura. Foto: Ulises Gómez.

El recorrido a pie es de al menos 40 minutos, lo que puede ser aún mayor si se opta por paradas continuas durante el camino. No obstante, para concretar ida y vuelta lleva, más o menos, hora y media.

El ruido de las aves y las aguas que riegan la zona se encargaron de endulzar los oídos y dar aliento cuando parecía que la energía se agotaba, entre subidas y bajadas.

Los grandes y tupidos árboles rodearon todo el trayecto e hicieron que el sol apenas lograra colarse entre las hojas. Ese colorido ecosistema resguarda este excepcional regalo de la naturaleza.

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El Bosque Mbaracayú ofrece un mágico paisaje rodeado de un ecosistema que lo hace único. Foto: Ulises Gómez.

El Salto Karapá yace en medio de la densa vegetación, pero para contemplarla en todo su esplendor se deben descender los 40 metros hasta la parte inferior de la caída. Para ello, se utilizan arnés, cabos y un casco, que ayudan a bajar mediante una escalera de hierro con más de 100 escalones.

Esta actividad tiene un costo de G. 50.000 y, de no contar con vehículo propio, la administración facilita la movilidad con camionetas de la reserva.

A metros del salto está el mirador Ka'i Kokue, desde donde se puede observar la cordillera del Mbaracayú, la cual representa parte de la divisoria natural entre Paraguay y Brasil.

Senderos y paseos en canoa

Los senderos Aguara’i y Morotĩ forman parte del circuito que ofrece el área protegida y, al igual que el salto, también traen consigo gratas sorpresas para los turistas. El primero consta de un tramo de 1.300 metros.

Durante el recorrido, se informa acerca de las plantas de la zona e historia de algunos árboles. Asimismo, se invita a los visitantes a estar atentos al cántico del peculiar pájaro campana.

Para ingresar al sendero Morotĩ, precisamos del acompañamiento de un guía. Esta labor recayó en los hombros de Alberto Armoa, otro guadaparque, quien nos enseñó los puntos más recónditos de este trayecto.

En el corazón del bosque se encuentra el cristalino arroyo que lleva el mismo nombre del circuito. Este cauce es utilizado por los senderistas para descansar, refrescarse y prepararse para el camino de vuelta. El precio del recorrido es de G. 20.000

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<p>El amanecer en el corazón del Bosque Mbaracayú. Foto: Amadeo Rolandi. </p>

El amanecer en el corazón del Bosque Mbaracayú. Foto: Amadeo Rolandi.

Finalmente, la aventura culminó en un sitio conocido como La Lagunita, situada a 13 kilómetros de la recepción, en donde se realizan los paseos en canoa. Esta actividad puede realizarse en grupos de hasta cuatro personas y su costo ronda los G. 35.000.

Alojamiento

La reserva cuenta con el Mbaracayú Lodge, un sitio de alojamiento con todas las comodidades de un hotel de ciudad pero en medio del bosque.

Poseen cabañas con capacidad para albergar a 38 personas en total, con habitaciones matrimoniales, single, dobles, triples y cuádruples.

También cuenta con un área de camping preparada para recibir a 20 turistas, con quinchos, parrillas y baños. Este lugar, además de ser ideal para una peña, se presta para una inigualable vista astronómica.

Los interesados en visitar este lugar pueden comunicarse llamando al (0213 )284-980 o mediante Whatsapp al (0985) 261-080.

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