Opinión

Un lugar llamado Takuara’i

Andrés Colmán Gutiérrez – @andrescolman

Están allí desde hace meses, bajo precarias carpas de hule negro en la Plaza de Armas, frente al edificio del Congreso. Cada tanto salen a marchar por el microcentro, congestionando aún más las ya colapsadas calles. Probablemente los hayas visto. Un pasacalles en la plaza dice: “Bienvenidos a Takuara’i, comunidad avá guaraní chiripa”.

Aparecieron en escena en agosto de 2018, cuando la Policía de Canindeyú informó que indígenas habían invadido una propiedad rural en la zona fronteriza de Corpus Christi, a casi 400 kilómetros de Asunción. Es un terreno de casi 1.500 hectáreas, destinado principalmente al cultivo de soja, entre cuyos propietarios se menciona a Fabio Sequeira y a Karina Correa Riveros.

En setiembre denunciaron que un grupo de pistoleros intentó desalojarlos con disparos de armas de fuego. Pablino Oliveira, un facilitador de justicia, grabó en video el momento de los disparos, pero la policía tardó semanas en intervenir. No encontró nada.

En uno de los ataques, los capangas capturaron a un joven de la comunidad, Isidoro Barrios, de 27 años, de quien hasta ahora nada se sabe. Los indígenas aseguran que fue ejecutado y hasta tienen una cruz con su nombre en la Plaza de Armas. La Policía y la Justicia lo consideran una persona desaparecida, pero nadie lo busca. Es “solo un indio”.

En la madrugada del domingo 24 de febrero, Francisco López, miembro de la comunidad y hermano del líder Derlis López, fue asesinado de un balazo en la plaza. La policía cree que fue una pelea con jóvenes de la Chacarita, pero los indígenas aseguran que fue un asesinato ordenado. Horas después, cuando se retiraba de la morgue judicial donde fue a reconocer el cadáver de su hermano, el líder Derlis López fue detenido por una orden judicial que lo acusaba de supuesta coacción. Estuvo semanas en la cárcel de Coronel Oviedo, hasta que el defensor del Pueblo, Miguel Godoy, logró que le den prisión domiciliaria, pero allí surgió otro problema kafkiano: ¿En qué domicilio retenerlo, si no tiene tierra ni casa? Finalmente lograron alojarlo en otra vivienda, en Corpus Christi.

La actual presidenta del Indi, Ana María Allen, sostiene que los indígenas piden “algo imposible”, porque la tierra que pretenden ya está en manos de otros dueños. Con negociaciones, ella logró que Arnaldo y Delosantos López, hermanos del líder preso Derlis, acepten establecerse en otras tierras en Fortuna, Curuguaty, junto a sus familias, pero los demás miembros no quieren ir a “tierras ajenas”.

Los que permanecen en la plaza aseguran que el lugar al que llaman Takuara’i es su territorio ancestral y que no dejarán de luchar. La monja Ángela Balbuena, de la Pastoral Indígena de la CEP, les da la razón y sostiene que hace cuatro décadas el Instituto de Bienestar Rural aseguró mil hectáreas de esas tierras a los avá guaraní por Resolución 1247/80, algo que las autoridades desconocen, quizás porque no les conviene.

Dejá tu comentario