Sociales

Un esperado día en la peluquería

 

El primer encuentro de los clientes con sus peluqueros o peluqueras de confianza tuvo sentimientos encontrados entre ganas acumuladas de contarse las historias pendientes, lo que pasó en este tiempo extraño de aislamiento, las ansias de sentirse cuidados y la sensación de una pequeña victoria hacia el retorno a la normalidad. Todo eso condensado en los cruces de miradas, únicas ventanas de comunicación que el tapabocas no pudo censurar; no corrieron igual suerte los músculos de expresión facial ni los labios. Las manos también se cohibieron, están en su caso todavía dudosas ante las nuevas reglas. Y, simplemente, no saben si moverse a los lados o mostrarse altas e inmóviles, en señal de saludo.

La comunicación es poco usual, es como estar gritando en voz baja, pero la peluquería sigue siendo la misma, es todavía ese bálsamo para los que asisten a un lugar en el que por unas horas lo más importante es uno mismo. Así es en la peluquería Raio Bemba y la barbería La Guarida, del peluquero Tote Pascual, donde el nuevo protocolo potenció y amplió las medidas de limpieza que ya eran parte del día a día. Esta nueva forma de trabajar se dio gracias a una tarea en conjunto que iniciaron mientras que la apertura de las peluquerías tenía un futuro incierto. “El gremio (Federación de Empresarios de la Belleza), en conjunto con el Ministerio de Salud, desarrolló un protocolo completo de bioseguridad que conjuga procesos de desinfección y prevención de contacto”, comparte Tote.

Así, en la reapertura, a la ambientación regular de estilos de cabello y celebración de la cultura pop, se le sumaron carteles de aviso para identificar síntomas y los protocolos a seguir. Y como principal cambio, el ingreso se hace siguiendo varios pasos, primero el lavado de manos (con carteles con instrucciones del aseo correcto), de ahí le toca el turno al tapete con desinfectante, luego la toma de temperatura, el empaquetado o desinfección de los bolsos, finalmente la bata para la permanencia en el local y recién ahí viene el turno del registro de haber llegado a tiempo a la cita que se hizo esperar 75 días.

NUEVAS FORMAS DE ORGANIZACIÓN

En Raio Bemba, los colaboradores asisten en 2 cuadrillas de 10 personas, cada grupo tiene 3 días de la semana asignados. Mientras que en La Guarida, pasaron a ser 3, también con el mismo sistema alternado. Con este cambio se utiliza la mitad del espacio y se brinda la distancia de 2 metros entre cliente y cliente. Fenómeno que se observa en las áreas comunes de espera entre servicio y servicio, es ahí donde las personas delimitan las distancias naturalmente, seleccionando los lugares donde sentarse ya por hábito adquirido. Así también, los estilistas ya no lucen sus uniformes fuera del local, cuentan con un espacio para vestirse con las prendas que los acompañarán en su horario laboral, que es ahora de 09:00 a 18:00.

En la primera jornada las expectativas fueron altas, pero con cierta prudencia, por ahora, en la recepción de Raio Bemba, Marian Ortiz celebra que todos los estilistas tienen agenda completa. “Hoy es el día boom”, enfatiza. Y recuerda que muchos realizaron trabajos por su cuenta durante el cierre del local y que fue difícil. “Era necesario volver a trabajar”, recalca.

Tras los días de cierre no solo las formas cambiaron, sino también el escenario. “Como a todos los negocios, a nosotros nos desajustó hasta el último tornillo de la economía. Esto va a ser como empezar de nuevo”, refiere Tote Pascual. Ante esta nueva realidad, Pascual elige ver y pensar el resto del año como un desafío, que prefiere ver con ojos esperanzadores. “Va a ser un año de cambios profundos, todas nuestras operativas de trabajo van a cambiar. Si podemos adaptarnos a eso creo que todavía se puede crecer este año”, señala.

Clientes y estilistas celebran un encuentro largamente postergado por la cuarentena por el Covid-19.


Trabajo en fase 2
Como comercios no esenciales las peluquerías se habilitaron sin sus habituales áreas comunes, como las cafeterías y otros. Y como figura en el decreto del Ministerio de Salud N° 3916, los locales cuyos servicios requieren permanencia del cliente por un tiempo mayor a 30 minutos deberán ofrecer servicios por agendamiento previo con registro individualizado de las personas atendidas. Para rastreo de contacto en la eventualidad de identificarse un caso Covid-19 positivo.

Dejá tu comentario