Arte y Espectáculos

Tubotecla, un piano creado para acercar la música a los niños

Abocado a su carrera como solista, el artista Fernando Amberé Feliciángeli presenta el tubotecla, un singular piano metálico de acero inoxidable, ideado para incentivar la música en los infantes.

El arquitecto, compositor y artesano Fernando Amberé Feliciángeli, miembro del grupo Deliverans desde su fundación en 1988, es dueño de un ambicioso proyecto que involucra a un novedoso instrumento musical creado por sus manos: el tubotecla.

Hoy, abocado en un manifiesto artístico que también incluye el lanzamiento de su disco solista Principios básicos y su primer tema La mente piensa, comparte con ÚH detalles de su piano metálico, cuyo desarrollo tiene como premisa principal acercar la música a los niños.

“La idea parte de un sueño de llevar un instrumento acústico, armónico, a las escuelas públicas, a las plazas, lugares abiertos, dado que está pensado para la intemperie y es de bajo mantenimiento. Fue elaborado en acero inoxidable y pesa alrededor de 200 kilos”, explica Fernando, quien ejecuta la guitarra, el teclado y crea originales loops.

La idea de construir el tubotecla surgió hace alrededor de cuatro años y significó largas horas de investigación, aprendizaje de afinación, con fórmulas matemáticas, con ensayos que incluyeron aciertos y errores. “La fabricación del piano me llevó como un año y medio, trabajando de 18.00 a 21.00, en el taller de un amigo, con una persona que me ayudaba”, agrega.

Se trata de la reinterpretación de un piano, con su mecanismo particular de martillo, sordina y teclado. “Lo que suenan son tubos y no cuerdas. No se desafina. Al ser acústico no se necesita electricidad. Al ser de acero inoxidable es resistente a la intemperie, el agua, polvo, humedad, temperatura, incluso a los malos tratos”, señala.

EDUCATIVO. El objetivo que persigue es que varios tuboteclas se instalen en escuelas, colegios, plazas y otros espacios públicos, para que los niños puedan acercarse a la música. “Generalmente los instrumentos son delicados, no se pueden mojar, la humedad les afecta, además se desafinan, como en el caso de un piano. Es prácticamente inviable tener un instrumento musical en una escuela un poco retirada, porque no existen muchos afinadores de piano, y si se accede a ellos, los costos son altos”, expresa.

Para el artista, será muy ventajoso para un niño tener a su alcance el piano metálico. “Yo pienso que una de cada diez personas tiene mucha capacidad para la música, pero si nunca se conectan o no ejecutan no se darán cuenta de que tenían esa aptitud. De ahí sale la idea de enfocarme en los niños que están en etapa de formación, para que puedan acceder a un instrumento acústico, que no requiere electricidad ni de mantenimiento. Eso me motivó a avanzar con la idea”, reflexiona.

NUEVOS PROYECTOS. “No me considero músico. Yo hago música. Componer es mi pasión, sonidos, mecanismos. Para mí es lo mismo”, menciona acerca de su carrera Feliciángeli.

En un nuevo campo de experimentación como solista plantea un proyecto creativo cuyo primer capítulo es un álbum titulado Principios básicos. Las guitarras, sintetizadores, voces y programaciones fueron realizadas por Amberé, como también la producción junto a Mario Breuer y Ralf Thielman. Los músicos invitados son Sebastián Gulino (batería), Cana Borghetti (bajo) y Gonzalo Núñez (piano).

Acompaña a la presentación un manifiesto en dos partes que sintetiza toda su filosofía de creación detrás de cada proyecto. “No pretendo cambiar la forma de pensar de nadie ni convencerles de que mi manera de ver el mundo es la correcta. Cada uno crea su propia forma de expresión. Lo que presento es una filosofía de creación”, finaliza sobre su nuevo material.

Mientras, se prepara para rendir un tributo al tema Recuerdos de Ypacaraí, por sus 70 años de creación, y a su compositor Demetrio Ortiz, con una instalación sonora en la villa veraniega de San Bernardino, esta semana.

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