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Trabajo doméstico: ¿Cuánto se aporta al IPS?

Con la implementación del 100% del salario mínimo para las trabajadoras domésticas, también hay un reajuste en el aporte al IPS. ¿Cuál es el monto?¿En qué caso se excluye? ¿Cuáles son las modalidades de contrato? Son algunas de las dudas que se plantean los empleadores con la actualización de la ley.

Con la promulgación de la modificación de la Ley 5407/15 del Trabajo Doméstico, quienes prestan este servicio deben percibir la totalidad del salario mínimo vigente, es decir, G. 2.192.839. Teniendo como base este monto, también pueden cobrar de manera fraccionada por las horas trabajadas.

Esto es el resultado de varios años de lucha de mujeres organizadas que reivindican el derecho a un trabajo digno. Pero todavía hay dudas con respecto al aporte al Instituto de Previsión Social (IPS), especialmente para los empleadores cuyo salario no alcanza para contratar a tiempo completo.

Como en cualquier relación de dependencia laboral establecida mediante un contrato, tanto los trabajadores como los empleadores deben pagar a la previsional y, con las nuevas modificaciones, hay un reajuste en los montos.

El cálculo del aporte en la modalidad fraccionada coincide con la Ley de Empleo a Tiempo Parcial, pero la diferencia es que en este último caso excluye a las personas que trabajen menos de 12 horas semanales.

En cuanto a la Ley de Trabajo Doméstico, desde su reglamentación en el 2015, establece que todas las personas incluidas en esta normativa, deben aportar al IPS sin importar la cantidad de horas trabajadas. Es decir, pueden prestar servicios tres horas a la semana y aún así deben estar incluidas en el seguro social.

La previsional refrenda esta reglamentación en su resolución 100-006/15, donde menciona que “las personas contratadas para el trabajo doméstico cualquiera sea la modalidad del serán incorporadas al régimen general del Seguro Social Obligatorio del Instituto de Social”.

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¿Cómo queda el pago a IPS?

En un contrato a tiempo completo el salario será el mínimo legal de G. 2.192.839, se descontará mensualmente del empleado la suma de G. 197.355 (9%), en concepto de pago al fondo de salud del Instituto de Previsión Social (IPS).

Siendo así, el empleador quedará a cargo del monto restante que es de G. 361.818 (16,5%), distribuidos para la jubilación y fondos de administración.

De concretarse un acuerdo con menor carga horaria semanal y mensual, los montos de aporte a la previsional varían, aunque los porcentajes se mantienen.

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Sin embargo, la suma a ser pagada por la patronal sufre una recarga para cubrir el mínimo destinado a la cobertura de salud de las domésticas, que debe llegar obligatoriamente a los G. 197.355.

Por ejemplo: En caso de acordar un trabajo con la carga de 16 horas semanales (64 horas mensuales) el aporte del empleado será de G. 60.722, que corresponde al 9% de lo percibido mensualmente.

La patronal pagará un total de G. 247.956, del cual G. 111.323 corresponden al fondo jubilatorio y G. 136.633 van destinados a cubrir la diferencia para la cobertura de salud. El aporte total al IPS es así de G. 308.678.

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La directora general de Seguridad Social del Ministerio del Trabajo, Mónica Recalde, recordó que en todos los casos, el contrato con el empleado doméstico tiene que ser por escrito. "Lo ideal es que se estipule en el documento las horas a trabajar, si es a tiempo parcial u ocho horas con retiro”, sugirió.

La falta de un acuerdo por escrito entre ambas partes podría ir en contra del empleador en casos de denuncias, ya que la institución siempre asumirá que el trabajador completa las jornadas de ocho horas.

No emiten facturas

Basándose en la Ley de Empleo Parcial, promulgada recientemente y que está a la espera de su reglamentación, el Ministerio del Trabajo explica que las personas que trabajen menos de 12 horas semanales (48 horas mensuales), deben hacerlo bajo la categoría de independientes, es decir, deben emitir facturas y solo si lo desean, aportar al fondo de jubilaciones.

Si bien esta Secretaría de Estado incluye en esta modalidad a las trabajadoras domésticas, la ley 5407 establece que no pueden ser consideradas independientes al estar insertas obligatoriamente a un contrato, garantizado por un régimen especial para este sector.

¿Cómo debe ir redactado el contrato?

Antes de la promulgación de la ley en el año 2015, el artículo 44 del Código Laboral exceptuaba al empleo doméstico del contrato escrito obligatorio. Con la creación de la legislación, se volvió un requisito, y su homologación ante el Ministerio puede ser inscripta por cualquiera de las partes.

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En su artículo 6, la ley considera que en el documento se puede convenir la remuneración por hora, día, semana o mes y no se admitirá la contratación a destajo o por obra. La modalidad podrá acordarse con retiro o sin retiro, conforme a lo convenido.

En dicho documento, debe ir la descripción de las condiciones del suministro de habitación, alimentos o uniformes. A las trabajadoras cama adentro no se les deben descontar los alimentos que consumen.

Asimismo, deben ir especificadas las tareas que realizará y los lugares de su prestación.

Un doble impacto

En términos legales, son considerados como trabajadores domésticos: choferes del servicio familiar, amas de llave, mucamas, lavanderas y planchadoras en casas particulares, niñeras, cocineras de la casa de familia y sus ayudantes, jardineros en relación de dependencia y ayudantes, cuidadoras de enfermos, ancianos o minusválidos y mandaderos.

Datos actuales contabilizan un total de 238.000 trabajadores en este sector, de los cuales 98% son mujeres.

Según el Centro de Documentación y Estudios, al 2015, solo con el Código Laboral, 26.000 domésticas figuraban dentro del sistema de IPS, pero esta cifra disminuyó raudamente tras la promulgación de la Ley 5407.

Lejos de ser considerado como un efecto negativo, la formalización y consiguiente obligatoriedad del aporte por jubilación causaron que la lista de asegurados sea depurada, quedando solo las personas que realmente prestaban este tipo de servicios.

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“Antes, el seguro era muy barato y se aportaba solo por salud, en promedio se pagaba G. 75.000. Lo que se detectó es que había mucho seguro de favor, y eso inflaba las cifras”, precisó la directora general de Seguro Social.

A raíz de publicaciones de Última Hora, saltó a la luz que, en aquel entonces, 6.000 personas inscriptas en el seguro social como trabajadoras domésticas tenían un promedio de edad de entre 80 y 90 años.

Es decir, un gran número de personas de ese entonces ingresó al sistema de cobertura médica por un costo ínfimo a través de terceros.

El mayor logro de las trabajadoras domésticas llegó luego de más de una década de lucha por la equiparación salarial.

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