Revista Pausa

Tiro con arco: práctica milenaria

Un grupo de deportistas tiene al antiguo arte del tiro con arco como actividad lúdica y de competencia. Los cultores de esta disciplina nos cuentan cómo es ser tirador hoy en Paraguay. Ellos son atletas que apuntan lejos.

El objetivo está a una distancia alejada. Alcanzarlo exige pericia, pero la concentración es fundamental. La cuerda se tensa y sale la flecha, volando hacia su destino. Es un ritual milenario el de los arqueros. Necesidad vital en la antigüedad y deporte en la actualidad, en Paraguay todavía es una actividad de élite, con un grupo pequeño de tiradores, aunque entusiasta y con ganas de difundir el tiro con arco.

“Somos 50 o 60 en Paraguay”, afirma César Brítez, titular de la Federación Paraguaya de Tiro con Arco (Fepta), la nucleación que cobija a tiradores y clubes de nuestro país. Pocos, por ahora, si bien en los últimos años la actividad creció con el acercamiento de nuevos/as adeptos/as, interesados/as en empezar la práctica de un deporte que todavía no cumplió las tres décadas como disciplina organizada.

Viejo como la historia

El tiro con arco —a veces llamado coloquialmente arquería, debido a la traducción literal del inglés archery— es tan antiguo como la humanidad. Nació cuando los homínidos cavernarios descubrieron que con un arco y una flecha podían cazar a distancia, a salvo de la furia de la presa herida, lo que no ocurría con el método de matar a un animal ensartándolo con una vara puntiaguda, a pocos metros de él.

También se convirtió en una letal herramienta de guerra, que reinó durante miles de años, hasta que el perfeccionamiento de las armas de fuego —con las que convivieron mientras estas todavía eran rudimentarias y con una pobre cadencia— lo fue relegando, hasta dejarlo fuera de moda como instrumento de combate.

Pero el tiro con arco encontró en el deporte un nicho donde desarrollarse e ingresar a la modernidad de la mano de la tecnología y de la evolución de materiales sintéticos, que le dieron una mejor prestación al arma, que ahora —desde luego— solo tiene finalidades estrictamente recreativas y competitivas, aunque ocasionalmente todavía hay quienes apelan al arco y la flecha para cazar y pescar, y también con fines militares, dado su carácter silencioso.

En Paraguay se conformó la Federación Paraguaya de Arquería recién en 1991, la que posteriormente cambió su denominación a la actual. Pero la tardía organización de los/as arqueros/as en una federación no significa que el tiro con arco haya empezado a practicarse a partir de ese año. Al contrario, fue la confirmación de que en el país ya existían tiradores/as desde mucho tiempo antes y que ya era hora de sistematizar las competencias.

Las justas se realizan con un intervalo de un mes, aproximadamente, y tienen como escenario los campos de tiro de los clubes que forman parte de la Fepta. Deportivo Sajonia, Club Centenario, Mbiguá, Club Internacional de Tenis (CIT) y Mbyja son las instituciones más destacadas del país en esta disciplina.

Hay tres tipos de arco. El más sofisticado —y caro— es el recurvo olímpico, que viene con mira y estabilizadores. “Es el súmmum de la arquería”, explica Brítez. Después está el compuesto, que posee poleas, cuatro cuerdas en vez de una, y mira; y por último, el raso (“el arco pelado”, según el directivo) que no posee ningún aditamento. También está el tradicional, que es como el raso, pero de madera, al igual que las flechas que utiliza.

Los torneos pueden ser indoor (bajo techo) y outdoor (al aire libre). Existen tres categorías: juvenil, senior y másters. En los campos de tiro cubiertos, las dianas (los blancos) se ubican a 18 metros y son para tiro con arco raso; en los que se hacen en campos descubiertos, se colocan a 50 y 70 metros, para tiro con arco compuesto y con recurvo olímpico. Los principiantes disparan a un objetivo que se encuentra a 15 metros.

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Todos pueden

Para convertirse en tirador no existe límite de edad, ya que lo puede hacer cualquiera que sea capaz de sostener un arco; es decir, un niño está en condiciones de ser arquero, tanto como una persona de la tercera edad. Brítez cuenta que conoce personas de 78 años intentando hacer centro en la diana.

Una entusiasta es Claudia Barrios. Tiene 41 años. Empezó en setiembre del año pasado en el Deportivo Sajonia, cuando un amigo le sugirió probar tirar con arco. “Probé y me encantó”, confiesa la arquera, quien encuentra espacio entre sus actividades profesionales para dedicarle tiempo a su pasión. Usa el arco recurvo en las competencias. Y como en su categoría es prácticamente la única tiradora, entonces debe medirse contra oponentes masculinos.

Otro buen ejemplo es Alfredo Garay, quien tiene 44 años de edad y desde diciembre pasado incursiona en el tiro con arco. Anteriormente practicaba tiro neumático, que se hace con rifles de aire comprimido, en el Deportivo Sajonia. Amigos del club —entre ellos César Brítez— le sugirieron que intentara con el arco compuesto. Y le prestaron uno para empezar.

Garay se entusiasmó con la posibilidad de comenzar como arquero, pero debido a que tiene una prótesis en la pierna derecha, necesitaba una silla de ruedas para tirar, porque el deporte exige que el atleta esté parado hasta seis horas por torneo, sin dejar de mencionar que hay que caminar hasta la diana con frecuencia.

Necesitaba una silla de ruedas especial para tiro con arco, pero inicialmente tuvo que usar una convencional, hasta que gracias a otra tiradora que también dispara desde una silla de ruedas, Teresa Galeano, se puso en contacto con el Centro de Rehabilitación del Impedido Físico (Cerenif). Y la entidad se la consiguió.

“Alfredo es nuestro atleta paralímpico”, resalta César Brítez. Garay, quien tira con un arco compuesto, en Paraguay debe enfrentarse a competidores que están parados, aunque para ello no recibe ningún tratamiento especial, ya que la diana se encuentra a la misma distancia y altura para todos.

Toda una promesa para el deporte paraguayo, Elías Chenú tiene 17 años y tira con arco desde hace tres. Cuenta que siempre estuvo interesado en la arquería, que le llamó la atención desde su niñez, a través de la televisión y el cine. Además, es un aficionado a las armas de fuego y a practicar tiro deportivo con ellas.

“Compré mi primer arco hace unos tres años. A partir de entonces empecé a involucrarme con los arqueros, asistiendo a sus entrenamientos. En diciembre de 2017 hubo un torneo y, además, vino un entrenador colombiano de alto rendimiento, que ofrecía sus clases de cinco horas por día. Apenas tenía un arco de gama baja y me costaba entrenar. Empecé con él con ejercicios, sin tocar el arco”, cuenta.

Después, por fin, Elías pudo comprarse un arco, el que, sin embargo, no poseía el equipamiento completo. Empezó a practicar con otro profesional, Ivan Yotov, con quien entrenó tiro de manera intensiva durante seis meses. “Me ofrecieron una beca en República Dominicana de parte del Comité Olímpico Paraguayo (COP) y de la World Archery Americas. Entrené con otros arqueros y tuve una mejoría de 50 puntos”, relata. Tira con arco recurvo olímpico y su futuro es promisorio.

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Saludable y costoso

Como todo deporte, el tiro con arco ofrece beneficios para el cuerpo y la mente. “Es un deporte completo, porque tenés que caminar para traer la flecha, te relaja porque al tirar te desestresa. Yo estoy todo el día en la oficina y después voy y eso me saca el estrés. Un médico amigo, que también tira, dice que es bueno para las personas con cáncer de mamas, porque al tensionar la cuerda y hacer ese ejercicio de brazos se estimula a los ganglios de las axilas”, refiere Claudia.

Es un deporte de concentración, de respiración. Y cuando tira, uno tiene que estar sereno, no permitir que el ruido del ambiente lo altere o distraiga. “Te da, paz, tranquilidad, satisfacción. Porque si te alterás no le das al amarillo, que es el objetivo”, agrega Alfredo.

Para dedicarse a esta disciplina no se necesita contar con aptitudes físicas excepcionales, pero sí se precisa fuerza de brazos. Y si no se tiene, hay que hacer flexiones o ejercicios específicos para ganar fuerza en las extremidades superiores y en la espalda, fundamentalmente.

“Se necesitan ganas, más que nada”, resalta Garay y Claudia añade que el secreto es la constancia y la dedicación. Claro que para ser un tirador experto o de nivel competitivo es necesario pasar horas practicando. Todos los días y por lo menos cuatro horas por jornada.

“Yo le dedico tres horas y media por día. Practico en el COP. Es muy difícil para nosotros, porque en los clubes no te dejan tirar si no sos parte de la institución”, manifiesta Elías. Alfredo practica tres veces por semana, durante cinco horas, y Claudia lo hace dos veces entre semana, además de sábados y domingos.

Un obstáculo importante para la popularización del tiro con arco es que se trata de un deporte caro y casi no cuenta con apoyo oficial. “Hasta ahora no recibimos nada de la Secretaría Nacional de Deportes (SND). También necesitamos mayor apoyo del COP. Si uno está interesado, el comité debería prestarte un arco básico; y si mostrás progresos, tendría que apoyarte”, se queja Elías.

Desde 700 dólares se puede conseguir un arco raso, y a partir de ahí los precios van creciendo, a medida que también lo hacen la complejidad y la sofisticación del equipamiento. “Se tiene en cuenta la apertura, el libraje, que incide en la longitud de la flecha. También hay arcos para zurdos. Comprás el equipo mientras vas evolucionando. Uno de alta competencia está entre los 5.000 y 10.000 dólares”, manifiesta Claudia.

A lo mencionado hay que sumar el protector de antebrazo: las dactileras; y en el caso del arco recurvo también es necesario contar con dragoneras, que sirven para sujetar el arco entre el índice y el pulgar, para que una vez que se hizo el disparo se lo deje caer. También se precisan estabilizadores, la mira y el carcaj.

“Entre amigos nos apoyamos, si a alguno se le rompe una flecha, yo le presto la mía hasta que él pueda comprar otra, porque son caras. Un juego de flechas (12 unidades) encontrás desde 200 hasta 500 dólares. Además, tenés que comprarle la punta, el nock, que es un plástico donde calzan la cuerda”, explica Alfredo.

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El panorama para el deporte podría ser mejor si desde los sectores oficiales y privados surgieran iniciativas para desarrollar el tiro con arco y la evolución de los atletas, con miras a su participación en la alta competencia.

“Hay un torneo dentro de poco, en Brasil. Y estamos viendo si algunas empresas privadas nos pueden ayudar. Hasta ahora no nos hicieron mucho caso. Todo es a pulmón. Necesitamos que la SND tenga un campo de tiro. El COP nos da un espacio, pero no es suficiente”, destaca Garay.

Cualquier actividad deportiva genera entre sus practicantes un mejoramiento en la salud física y mental, aspectos que deben interesar al sector oficial, responsable de la salud pública. En el caso del tiro con arco, es cierto que la inversión podría ser alta, pero no por ello es menos necesaria que en otras disciplinas. Sostener este deporte es dar en el blanco.

Rectora

La Federación Internacional de Tiro con Arco (FITA) es la entidad que regula la actividad del tiro con arco con dianas moderno de competición. Esta disciplina es también olímpica y sus normas derivan de esta federación.

Blancos

Las dianas pueden estar dispuestas en recintos interiores o en el exterior. Las distancias interiores son de 18 y 25 metros. Las exteriores varían desde 30 hasta 90 metros.

Los blancos se marcan con 10 anillos concéntricos, puntuados del uno al 10. El centro y el que otorga mayor cantidad de puntos es, obviamente, el 10. Además, en el centro hay un pequeño círculo, llamado a veces X.

En las competencias exteriores, este círculo sirve para desempatar, puntuando el mayor número de X. Los arqueros puntúan cada final sumando los tantos de cada flecha. Las que estén tocando una línea reciben la puntuación mayor.

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