Revista Pausa

Tejiendo la prevención

Doña Rosa Segovia es la última maestra tejedora que sigue la tradición de las 60 listas. Esta vez, se aplicó su talento para una causa noble y justa: la lucha contra el cáncer de mama.

Por Romina Aquino González.

Doña Rosa Segovia lleva años confeccionando los icónicos ponchos con la técnica 60 listas en Piribebuy. Ella es la última maestra tejedora que realiza de forma completa dicha tradición. Su trabajo es un gran aporte a la cultura paraguaya, y esta vez se quiso aplicar su talento para una causa noble y justa: la lucha contra el cáncer de mama.

Cuando doña Rosa se acercó por primera vez a la actual presidenta del Instituto Paraguayo de Artesanía (IPA), Adriana Ortiz, fue con la idea de encontrar trabajo para su hija menor, pensando que podían contratarla como instructora de la técnica 60 listas. Sin embargo, Adri —quien les recibió con los brazos abiertos— les propuso otro proyecto que las dejaría sin palabras, ya que sería como una encomienda divina.

“Pensando en qué podíamos hacer, a Adri se le ocurrió confeccionar lazos rosas con la técnica de 60 listas, y así no solo promover nuestra tradición, sino también concienciar sobre el cáncer. Cuando dijo eso, tocó un tema sensible para mí, porque ella no sabía que yo también luché contra dicha enfermedad̋, cuenta Rosa.

Fue una noticia que conmocionó a la presidenta del IPA y que desembocó en llantos y abrazos de las presentes. Pero, con más razón, Ortiz pensó que era una tarea especialmente destinada a doña Rosa. Y ella, por su parte, a pesar de tener un poco de miedo, tomó el desafío con mucho entusiasmo.

Lazo rosa

Desarrolló las primeras tres muestras del lazo y Adriana, quien se quedó encantada, decidió compartirlo con Silvana Abdo, la primera dama, quien desde su despacho se sumó para impulsar el proyecto.

“Me pidieron mil lazos. Y les dije que milagros tampoco puedo hacer”, cuenta entre risas Rosa, pero asegura que, junto a seis tejedoras más, intentará confeccionar más de mil unidades. El trabajo para desarrollar los lazos es minucioso y detallado; cada lazo es como un miniponcho.

Doña Rosa es una mujer multifacética; si no está tejiendo, está regando sus plantas, cocinando, limpiando o mimando a sus mascotas. Es de esas personas que no se pueden quedar quietas, y a pesar de sus 55 años y toda una vida de trabajo, tiene una energía inmensa. Está feliz de poder contar su testimonio a través de su trabajo. Asimismo, espera que la tradicional técnica de 60 listas no se acabe con ella y siga reproduciéndose de Paraguay al mundo.

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El trabajo para desarrollar los lazos es minucioso y detallado; cada lazo es como un miniponcho.<br>
El trabajo para desarrollar los lazos es minucioso y detallado; cada lazo es como un miniponcho.

Renacer

El lazo rosa, desarrollado con la técnica de 60 listas, representa la unión de fuerza y de lucha de las artesanas paraguayas por seguir preservando su artesanía. El lazo cuenta con un detalle en filigrana, producido también por artesanos de Luque, que simboliza una hoja con un brote, la cual transmite el mensaje de que se puede renacer y florecer luego de la tempestad.

Cuenta la leyenda que su tatarabuela Basilia Domecq confeccionó el poncho 60 listas de color azul marino que Madame Lynch obsequió a Francisco Solano López. Pero según doña Rosa, este tipo de artesanía data de la época de Gaspar Rodríguez de Francia y conjuga la cultura española e indígena.

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Rosa Segovia, una de las últimas artesanas de Piribebuy que hace hasta hoy el poncho de 60 listas.<br>
Rosa Segovia, una de las últimas artesanas de Piribebuy que hace hasta hoy el poncho de 60 listas.

Indagando en los recuerdos de su infancia, rememora que desde pequeña ya tejía y cosía croché. Siempre le gustaron mucho las manualidades, y tejer es un escape en su día a día. “Al principio me costó, pero después no solté más. Y yo quedé como la sucesora de mi tía China’i, quien me eligió entre 18 tejedoras como la mejor para poder continuar con la tradición”, concluye.

Cuenta la leyenda que su tatarabuela Basilia Domecq confeccionó el poncho 60 listas de color azul marino que Madame Lynch obsequió a Francisco Solano López. Pero según doña Rosa, este tipo de artesanía data de la época de Gaspar Rodríguez de Francia y conjuga la cultura española e indígena. Indagando en los recuerdos de su infancia, rememora que desde pequeña ya tejía y cocía croché. Siempre le gustaron mucho las manualidades, y tejer es un escape en su día a día. “Al principio me costó, pero después no solté más. Y yo quedé como la sucesora de mi tía China’i, quien me eligió entre 18 tejedoras como la mejor para poder continuar con la tradición”, concluye.

Mujer de hierro

Hace tres años a doña Rosa le diagnosticaron cáncer de mama. Al momento de enterarse estaba sola y los médicos no supieron decirle de forma directa lo que le estaba pasando, contribuyendo a su confusión y desolación.

Fue muy duro al principio. Entre lágrimas comenta que por 15 días se encerró, porque para ella había llegado el fin. Pero gracias al apoyo de su familia, decidió dar batalla a la enfermedad. Su gran temor era perder su larga y hermosa cabellera, por lo que determinó que no se sometería a la quimioterapia ni a la radioterapia, y empezó a tratarse con otra opción de medicamentos.

A veces se levanta sensible, pensando en todo lo que pasó, pero ya no se pregunta el porqué, asume cada día como una nueva oportunidad y tejer ha sido parte de su salvación.

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