Superando el estrés del regreso a clases
Ya las vacaciones terminaron y las familias con niños en edad escolar están viviendo el proceso de adaptación a la rutina de clases y todo lo que ello conlleva. Compartimos en esta nota algunos consejos para que esta etapa sea lo más llevadera posible.

Por Karen Núñez - @karencitanunez

Ante el desafío del inicio de un nuevo año lectivo, los niños pueden sentirse ansiosos o temerosos de lo que encontrarán en el nuevo grado o curso: nuevos profesores, quizá nuevos compañeros o escuela, nuevas materias, etc. De la misma manera pueden sentirse los padres, quienes deben acompañar a sus hijos en todo este proceso y también enfrentar los gastos de inscripción, uniformes y útiles, reorganizar sus horarios para llevar y traer a los chicos a tiempo, lidiar con el tránsito caótico, acompañar en la realización de tareas y en el estudio, etc., etc.

Pero todo el estrés que se genera, y que es normal ante estas situaciones, puede manejarse y superarse con un poco de organización. ULTIMAHORA.COM contactó con Natalia Mongelós, licenciada en Psicopedagogía, masteranda en Neuropsicología Infantil y Neuroeducación, quien compartió algunas ideas al respecto.

La profesional recuerda que, muchas veces, buscando el equilibrio entre el trabajo y el hogar, los padres suelen ignorar los nervios o ansiedad que tienen los niños y niñas al iniciar las clases. Sin embargo, el trabajo conjunto con los hijos en la creación de la capacidad de resistencia y flexibilidad, y en el control de las emociones, puede ser beneficioso para la salud psicológica de toda la familia.

"Mayormente, los niños son capaces de hacerle frente al cambio, y los padres pueden ayudarlos en el proceso, estimulándoles a compartir y expresar sus sentimientos", afirma. Los siguientes tipos son algunas de sus recomendaciones para tener en cuenta durante esta etapa de inicio de clases y cambio de rutinas.

Algunos tips para los padres

· La creación de una rutina para ir a la cama antes de la primera semana de clases, ayuda a que el cambio de levantarse temprano no sea tan repentino y chocante. Acostumbre poco a poco a los niños al horario de la escuela.

Dormir tarde significa menos horas de sueño para los niños y dificultad para levantarse al día siguiente, por lo que, si los niños tomaron la costumbre de acostarse tarde durante las vacaciones, es necesario ir estableciendo un horario para dormir y otro para despertar. Los niños y en general, deben dormir entre 7 y 8 horas al día para que sea más sencillo lidiar con los problemas de estrés. Así evitarán estar tensos e irritables.

El buen descanso ayuda al rendimiento óptimo del organismo con energía y humor positivo. Recuerde que aprender es una actividad desgastante y los niños tienen toda una jornada en la cual deben estar en condiciones para captar esos nuevos conocimientos y lograr aplicarlos después.

· La organización de las cosas necesarias en casa — uniformes, mochila, útiles, merendero, dinero para la cantina — ayudará a que la salida hacia la escuela transcurra sin inconvenientes.

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· Mantener una rutina y organizar los horarios. Tener un horario ayuda a los niños a enfrentar un obstáculo a la vez, y como resultado, sentir mayor control. Puede conseguir un planificador semanal, mensual, o hacerlo usted mismo con cartulina, indicando las actividades diarias y de la semana, para tenerlo colgado en el cuarto de los niños.

· Tener en cuenta la alimentación saludable, no solo en el desayuno, sino que también para la merienda escolar, y que al mismo tiempo sea del agrado de los niños. Esto es fundamental, ya que les permitirá conservar la energía durante la jornada escolar.

· Considerar el recorrido por el edificio de la escuela y conocer de antemano el aula del niño/ niña. Esto contribuirá bastante a aliviar la ansiedad ante lo desconocido, en especial para los más pequeños, que irán a la escuela por primera vez.

· Dialogar con los hijos. El conversar con su hijo/a para estar al tanto de sus temores o preocupaciones con relación al inicio del nuevo grado le ayudará a compartir la carga emotiva. Por ejemplo, pregúntele qué cosas de la escuela anterior le gustaban más, y estudie la forma de incorporarlas a su nueva experiencia.

Las claves: empatía, contención y diálogo

Mongelós afirma que es importante solidarizarse y tener empatía con sus hijos. "El cambio puede ser difícil, pero también tiene su parte de entusiasmo. Hable con los niños de que está consciente por lo que están pasando, y que pueden contar con usted para ayudarlos en el proceso. El nerviosismo es normal, pero insista en que no todo lo diferente es necesariamente malo. Busque factores positivos del cambio para compartir con ellos. Es importante estimular a sus hijos a enfrentar sus temores, y no caiga usted en la trampa de incitarlos a evitar conflictos", aconseja.

A los niños hay que ayudarles a enfrentar sus frustraciones, escucharlos y oír sus razones para buscar sus causas, sobre todo cuando los chicos dicen que no quieren ir a la escuela por alguna razón. "Primero ver en la propia casa y de parte del niño mismo, ayudarle a identificar si él no es el causante de la dificultad. Y después ya ver si las situaciones no se están generando a través de terceros realmente (relacionamiento con los docentes o sus pares) para hallar estrategias positivas de solución al conflicto", dice la profesional.

Si a pesar de la contención y el diálogo, el niño o niña continúan reticentes a asistir a clases, la sicopedagoga insta a acercarse a la Institución para consultar sobre los hechos, ya que podría existir un caso potencial de bullying. "Por eso es que los canales de comunicación siempre deben estar abiertos y debemos estar al pendiente de la vida de nuestros hijos", concluye.

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La experiencia de algunos padres

Como pequeña muestra, consultamos con algunos padres acerca de sus experiencias con respecto a los días previos y a los primeros días de clases, y cómo están lidiando con el estrés de esta época.

Ninfa: Lo más estresante es levantarse temprano. Entra a las 7 AM, vivimos cerca, pero entre despertarse, vestirse y desayunar es un caos, y por más que nos despertamos ree temprano, siempre salimos corriendo. El desayuno a veces no toma y eso es preocupación todo el año. Mi hija tiene 4 años y va al preescolar.

Cynthia: Trato que la experiencia sea buena y llena de alegría. De a poco voy insistiendo en la hora de dormir (como a las 21.00) para que vaya descansado.

Laura: Lo más estresante para mí y para mi hijo es despertarnos temprano. Mi niño pasó al 3er grado y hace como 2 semanas dejó él play y en esa 1 hora de juego que quedó vacía, le hago estudiar la tabla de multiplicar y una lectura, para que vaya acostumbrándose nuevamente, y hacer el intento de dormir temprano.

Marle: Lo más estresante es levantarse a las 5.30 e irse en el transporte, porque es muy temprano. Mi hija tiene 6 años y va al primer grado.

Olivia: Mi hijo va al preescolar, y lo más estresante es lograr cumplir con la rutina diaria de bañarse a tiempo, tener lista la cena, acostarle a las 8 PM para que duerma suficiente. Y empezar de vuelta otra vez todos los días, y saber que esto va ser tooodo el año. Y a la par darle la misma atención a mi bebé de 5 meses que hace LME y solo quiere estar upa mamando todo el tiempo. Aún no tengo un plan de supervivencia. Lo bueno es que él va muy tranquilo y feliz a la escuela, ni se entera de mi estrés.

Belén: Para evitar el estrés, en mi caso opté por el turno tarde para mi hija. De mañana en el invierno hace muchísimo frío y así faltan a clases, entonces nuestra rutina es despertarnos 07.30, desayuno a las 08.00, media mañana a las 09.30, y almuerzo a las 11.30. Toda mi vida entré en el turno mañana y por eso no me gusta y decidimos no hacerle pasar eso a nuestros hijos.
Mi consejo sería crear rutinas y cumplirlas. Como llega a casa a las 17.30, más o menos, solo come una fruta o vaso de yogurt, así cena máximo a las 19.30. Y la hora de dormir a las 20.30 más o menos. Lo importante es respetar los tiempos.

Lilian: Lo más estresante es cumplir horarios. Mis hijas van a ir al 2do y 6to grado. No es tanto por la escuela (ese estrés se siente más adelante), sino por el horario. Van al turno tarde, pero tenemos q viajar en bus, y como saben, no tienen hora. Salimos casi 40 minutos antes para viajar 15 minutos, a causa de la falta de horario de nuestro transporte público. Tengo que acompañarlas, lo cual también me quita tiempo.

Y usted, ¿cómo hace que sea más llevadera esta etapa?