Arte y Espectáculos

¿Sueñan los algoritmos con sinfonías digitales de Gustav Mahler?

No sabe qué es la música, nunca ha sentido una emoción humana ni necesita de la inspiración. Así es la Inteligencia Artificial (IA) que ha completado parte de la Décima Sinfonía que dejó inconclusa uno de los grandes compositores de la historia: Gustav Mahler. Y el resultado es sorprendente.

La composición se ha estrenado hoy, viernes, en un concierto en Linz –a unos 200 kilómetros al oeste de Viena– como uno de los hitos de esta edición de Ars Electrónica, el mayor festival de arte y cultura digital de Europa.

El lugar del concierto –un sótano de hormigón en un gigantesco centro de correos– parecía sacado de alguna de las novelas del escritor de ciencia ficción Philip K. Dick, autor del clásico ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?.

La Décima Sinfonía es la última obra de Gustav Mahler. Cuando murió, a los 50 años en 1911, solo tenía avanzado el primer movimiento.

Tras interpretar ese adagio de unos 30 minutos, la orquesta Bruckner de Linz, bajo la batuta de su director, Markus Poschner, hizo una breve pausa de un par de segundos, durante los cuales se apagaron todas las luces y la sala quedó completamente a oscuras, hasta que volvió a tocar los seis minutos creados con IA.

Además de la música –compleja y cargada de matices y emociones–, el concierto, denominado Mahler unfinished, incluyó también una coreografía de la bailarina contemporánea Silke Grabinger con un brazo robótico industrial y las proyecciones visuales de la japonesa Akiko Nakayama.

El concierto cosechó un largo aplauso del público que llenaba por completo la inusual sala.

Quien ha supervisado todo el proceso es Ali Nikrang, responsable del Ars Electronica Futurelab y con formación tanto en informática como en composición musical clásica.

"Una de las razones por las que hemos decidido hacer esto es porque solo ahora existe la tecnología que lo permite", explica Nikrang a Efe.

El motivo es el programa presentado este año por openai.com, una empresa de EEUU que ha alimentado un algoritmo con decenas de miles de horas de música. Incluso se puede demandar que componga siguiendo un estilo determinado o imitando a un músico en particular.

El experto introdujo el adagio dentro del programa y pidió al algoritmo –que solo ve elementos matemáticos y estadísticos– que siguiera la composición donde Mahler la dejó. Después de muy poco tiempo ofreció varias versiones.

Nikrang subraya que su intención no era concluir el adagio de la Décima Sinfonía de Mahler, sino "mostrar lo último que se puede hacer con esta tecnología".

"Y es fascinante lo que se consigue. Si me hubieran dicho hace solo unos meses que un programa de IA podría crear una pieza de Mahler no lo hubiera creído", afirma.

El músico asegura que ha respetado al máximo el original creado por el algoritmo, aunque tuvo que adaptarlo para un concierto orquestal.

"He tratado de restringir mi trabajo solo a lo que musicalmente no era relevante. Las melodías y las armonías son las mismas del original", explica.

¿Y la pieza es buena? Según Nikrang, sí, desde el punto de vista musical tiene calidad, "consigue realmente que Mahler esté presente, pero no es perfecta".

El problema principal, explica el experto, es que la IA carece todavía de una visión de conjunto, una idea conceptual sobre lo que quiere transmitir o que dé sentido a la obra.

"Estos modelos tratan de interpretar y aprender los datos y las estadísticas de una pieza musical para continuarla. Generan algo estadísticamente similar, y eso lo hacen realmente bien", expone.

Y agrega: "Los segmentos musicales son muy buenos y se encadenan bien. Pero falta una visión de conjunto. En otras palabras: el modelo genera datos correctos, pero eso no significa que genere datos con significado, con una finalidad".

Nikrang no oculta que al escuchar la interpretación de la pieza por parte de la orquesta ha tenido "una sensación muy extraña".

"Uno siente las emociones de la música, y hay muchas en esta pieza, hay tramos de humor, otros de cierta melancolía y tristeza. Pero entonces uno se da cuenta de que una máquina no sabe nada de estas emociones", resume.

El experto considera que la IA no sustituirá a los compositores humanos, pero pueden ser una herramienta para fomentar la inspiración y permitir a personas sin formación expresarse musicalmente.

"Estos modelos son capaces de manejar cantidades ingentes de datos y ven cosas que nosotros no podemos porque nuestra mente funciona de forma totalmente distinta. Así que pueden servir para inspirar a compositores", sostiene.

El director artístico de Ars Electronica, Gerfried Stocker, explica a Efe que con este concierto se busca también lanzar una reflexión sobre lo que definimos como humano.

La música es uno de los grandes ejemplos de la creatividad humana, indica Stocker, por ello, "¿qué significa para nosotros que las máquinas sean capaces de hacer música? ¿Qué valor les damos a las obras creativas?", plantea.

"Si las máquinas pueden hacer lo que nosotros podemos hacer. ¿Qué nos define como humanos? ¿Qué somos?", concluye.

Fuente: EFE/Luis Lidón

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