Editorial

Si la ciudadanía no se involucra, resultará difícil defender Itaipú

La grave crisis generada porque el Gobierno no defendió los intereses del Paraguay en Itaipú ante el Brasil en la firma del acta secreta ha dejado enseñanzas que deben ser capitalizadas. Uno de los puntos positivos a rescatar es que la población tomó mayor conciencia de que la hidroeléctrica compartida con el vecino país es un valioso patrimonio que hay que defender con patriotismo, evitando actitudes entreguistas que constituyen un atentado contra la soberanía nacional. Por ello, más allá de la salida que se pueda dar al actual conflicto, parece claro que si la ciudadanía no se involucra activamente en el proceso para la renegociación del Tratado, resultará difícil defender Itaipú.

En apenas unos días, gran parte de la ciudadanía tomó un curso rápido sobre Itaipú. Luego de que los medios de prensa revelaron el acta bilateral que se firmó en secreto el 24 de mayo, que salió a luz con la renuncia del ahora ex presidente de la ANDE ingeniero Pedro Ferreira, la población fue asumiendo una postura crítica ante lo ocurrido y tomó conciencia de la necesidad de defender con patriotismo el interés paraguayo ante el Brasil.

Esa acelerada concienciación tuvo como aliados el factor emocional de sentirse ofendidos por la actitud avasalladora del vecino país y la censura al comportamiento de funcionarios de la Cancillería que, dejando de lado el criterio de los técnicos de la ANDE, renunciaron a una postura histórica del Paraguay en la contratación anual de potencia de energía eléctrica permitiendo que prevalezca la posición de la diplomacia del país vecino, a lo cual se agregaron los indicios de un intento de negociación desde las altas esferas del Gobierno con la venta de energía para favorecer a una empresa, presuntamente, ligada a la familia presidencial brasileña.

Desde que los sorprendentes hechos han ido apareciendo en escena, quienes antes de todo lo ocurrido habían estado ajenos al tema, fueron abandonando su actitud de indiferencia, acopiaron mayor información y acabaron exigiendo al Gobierno que tome las medidas pertinentes para reparar el daño infligido a los intereses paraguayos, incluyendo a quienes reclaman juicio político para los dos principales jefes del Poder Ejecutivo.

La participación ciudadana en la crisis no se detuvo en la toma de conciencia y en el interés por conocer mejor el tema en debate, sino que fue más allá al pedir el castigo de los que asumieron una postura antipatriótica y la adopción de medidas que pudieran revertir lo pactado en el acta del 24 de mayo pasado. La posición asumida por la gente común que habitualmente está al margen de los grandes debates nacionales permite mirar con optimismo lo realmente importante y trascendente que se va a producir dentro de apenas cuatro años: la renegociación del Tratado de Itaipú.

Entre las escandalosas revelaciones sobre el comportamiento de algunas altas autoridades en toda la compleja trama que se sigue revelando en nuevas filtraciones y publicaciones periodísticas, uno de los puntos positivos que se deben rescatar es el que se haya logrado despertar en un importante sector de la población un mayor interés hacia el patrimonio energético.

Este factor debe ser aprovechado por quienes continúen en el Gobierno y por la clase política para buscar los mecanismos que permitan ofrecer a la ciudadanía información de mejor calidad sobre Itaipú. Cuanto mayor sea el conocimiento que posea la ciudadanía, mayor será su posibilidad de involucramiento y de control de las negociaciones cruciales que se avecinan.

Hoy existe clara conciencia de que la hidroeléctrica compartida con el vecino país es un valioso patrimonio que hay que defender con patriotismo, evitando actitudes entreguistas contra la soberanía nacional. Por ello, más allá de la salida que se pueda dar al actual conflicto, parece claro que si la ciudadanía no se involucra activamente en el proceso de renegociación del Tratado para el 2013, resultará difícil defender Itaipú.

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