Editorial

Si el Gobierno olvida a Edelio y a Félix, el país los debe recordar

Un manto de olvido envuelve de nuevo al policía Edelio Morínigo y al ganadero Félix Urbieta, quienes permanecen secuestrados por grupos armados en la región Norte, uno de ellos cumpliendo el mayor tiempo de cautiverio en nuestra historia. Más allá de las diferentes versiones no confirmadas que corren acerca de la situación que padecen, es responsabilidad y compromiso de las autoridades aclarar qué pasó con ambos compatriotas, responder a los reiterados reclamos de sus familiares y, por sobre todo, redoblar los esfuerzos para devolver la seguridad a una importante región productiva. Si el Gobierno se olvida de sus casos, la sociedad no debe hacerlo ni cesar de manifestarse y exigir que los dos regresen con vida a sus hogares.

Si no fuera por los constantes reclamos de sus familiares y por el calendario recordatorio que se publica todos los días en la portada de este diario, los casos del policía Edelio Morínigo (quien en la fecha cumple 1.470 días de permanecer cautivo en manos del grupo armado Ejército del Pueblo Paraguayo - EPP, hasta ahora el más largo caso de secuestro en la historia del país) y del productor ganadero Félix Urbieta (quien cumple 639 días en manos del grupo armado Ejército de Mariscal López - EML), permanecerían cada vez más cubiertos por un manto de olvido.

La administración del presidente Horacio Cartes culminará su periodo de cinco años de gobierno con la admisión de que fracasó en la lucha contra las bandas criminales violentas, principalmente contra el EPP. Aquel recordado discurso que el mandatario pronunció durante su asunción al cargo, en agosto de 2013, cuando anunció que no permitirá que ningún grupo armado le marque la agenda, quedará en el recuerdo como un acto fallido y como un tema para los chistes de humor popular. A pesar de haber logrado, como ningún otro gobernante lo ha hecho antes, que el Congreso le apruebe una discutida ley especial para movilizar a las tropas militares como parte de la Fuerza de Tarea Conjunta en las acciones armadas en el Norte, no tuvo éxito, tal como lo admitió el propio Cartes en su último mensaje al Congreso.

Cartes deja el gobierno con el mayor número de personas secuestradas por el EPP, con lamentables casos de muerte de compatriotas y con los dos casos de secuestros sin aclarar ni resolver, el de Edelio Morínigo y Félix Urbieta. También con la sensación de que no le ha dado mucha importancia a la suerte de ambos compatriotas, ni se ha esforzado en que la FTC produzca buenos resultados, a pesar de destinarle anualmente mucho dinero del Presupuesto de Gastos de la Nación. Más bien, ha tratado de que este conflictivo tema permanezca durante gran parte del tiempo en el olvido por parte de la población.

Más allá de las diferentes versiones no confirmadas que corren acerca de la situación que ambos compatriotas padecen, es responsabilidad y compromiso de las autoridades aclarar qué pasó con ellos, responder a los reiterados reclamos de sus familiares y, por sobre todo, redoblar los esfuerzos para devolver la seguridad a una importante región productiva.

En estos días se debate en la ciudad de Horqueta, Concepción, la propuesta de algunas autoridades de retirar de la vía pública y mudar a otro sitio un enorme cartel que pide la captura y ofrece recompensa sobre los miembros de los grupos armados criminales. Esperemos que sea realmente una intención de mejorar la circulación vial y no de extender el manto de olvido sobre estos casos. Mientras aguardamos a ver qué hace el próximo gobierno ante esta situación, el país no debe olvidar a Edelio y a Félix, ni la sociedad debe cesar de manifestarse y exigir que los dos regresen con vida a sus hogares.

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