Opinión

Sesiones en vivo

Raúl Ramírez Bogado – @Raulramirezpy

Raúl Ramírez Por Raúl Ramírez

“No veo que haya nada de malo en que se transmitan o difundan los debates que hacemos en torno a los votos en casos de expedientes de interés ciudadano”, fue lo dicho por el ministro Manuel Ramírez, en la última plenaria de la Corte. Esto, luego de que su colega Antonio Fretes haya señalado la necesidad de que asuntos emblemáticos –citó el caso de la fecundación in vitro– tengan un análisis en las sesiones.

Con la transmisión en directo de la audiencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, del caso Arrom y Martí contra el Paraguay, tuvimos una muestra de lo que pueden ser si es que se tienen magistrados preparados y que se centren en los casos (no lo comentaré porque ya lo hizo todo el mundo). No se sintieron presionados, pese a que era una de las pocas ocasiones, si no la primera, en la que asistía el propio presidente del país acusado.

Lamentablemente, en el caso citado por el ministro Antonio Fretes, la Sala Constitucional de la Corte rechazó in límine la acción en el amparo por el tema de la fecundación in vitro. Hubiera sido una buena ocasión para que los ministros analizaran la cuestión a profundidad y echaran luz, basados en la normativa constitucional, sobre lo que se puede o no se puede hacer.

Y no es la primera vez que evaden temas conflictivos. En lo político, por lo general, por cuestiones de forma, la Corte rechaza las acciones esquivando dar sus posturas. A veces, como en el caso de la masacre de Curuguaty, los ministros se inhibieron sin siquiera explicar los motivos, dejando que los camaristas sean los que estudien puntos que son fundamentales para la nación.

Siendo la Corte la máxima instancia judicial, la única que puede interpretar la Carta Magna, declarando inconstitucionales leyes y resoluciones de los otros poderes del Estado, debe ser la guía para todos los ciudadanos, tomando un verdadero protagonismo en la conducción de la República. Eso se vio en el fallo sobre el derecho de la información, que incluso fue tenido en cuenta por otros países de la región.

En los Estados Unidos, los fallos de la Suprema Corte son respetados por la calidad y solvencia intelectual de sus miembros, y son tomados como referencia para todas las cuestiones.

Por ello, no es mala la idea del ministro Ramírez de que se transmitan las sesiones de casos de interés ciudadano, donde cada ministro fundamente en forma oral su voto, para que los ciudadanos sepan los argumentos jurídicos concretos. Lo malo es que en el Paraguay, la llamada de algún político de turno, hace que los ministros esquiven su responsabilidad y tengan posturas cómodas sin tomar el protagonismo que se les exige.

Creo que la única forma en que nuestra Corte lave la mala imagen que tiene ante la ciudadanía es a través de este tipo de sesiones, donde sienten posturas independientes, fundadas y reales en los temas claves para la suerte del país.

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