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¿Se puede superar el dilema de qué conviene estudiar y qué quiero ser?

Optar por una carrera universitaria o profesión se presenta en una etapa de la vida quizá inmadura en cuanto a lo que uno quiere ser: una especialista lanza algunos tips para tomar la mejor decisión.

Uno de los momentos cruciales en la vida es la elección de una carrera o profesión.

Ocurre con frecuencia que los jóvenes “se sienten decepcionados en el primer semestre o el primer año de la carrera y la dejan empezando otra con el mismo resultado, lo que los lleva a seguir varias carreras sin culminar ninguna”, analiza la sicóloga Deysi González, magíster en Dirección de Recursos Humanos.

Para ella, es clave “no tomarse a la ligera” lo que se hará al término del colegio y no basta con el simple deseo.

“Es importante realizar un profundo análisis, una autoevaluación y una adecuada administración de la información”, enumera y comparte algunas preguntas y ejercicios que se deben realizar para separar lo que conviene estudiar –por la salida laboral– y lo que se anhela ser, empujado por una vocación (ver infografía).

El primer paso es hacer una especie de FODA personal, menciona de modo a pensar “en mis fortalezas, debilidades o puntos de mejora, mis amenazas y oportunidades”.

“La personalidad es uno de los puntos fuertes a tener presente, si bien el ser humano cuenta con la capacidad de adaptación y de desarrollar competencias a lo largo de toda su vida, es importante conocerse a sí mismo para saber qué ofrecer”, sostiene.

Lo siguiente para orientar al joven con dudas pasa por “eliminar aquellas profesiones que no se ve ejerciendo”.

A su entender, este “descarte” resulta útil en un sistema universitario “en el que la proliferación de titulaciones complica el proceso de elección, sobre todo, en los estudios más técnicos”, indica.

VENTAJA O VOCACIÓN. Una vez que ya está claro lo que no se quiere estudiar, viene el momento de avanzar un poco más y comenzar a orientar los pasos. “Las listas de carreras con mayores tasas de empleo son un indicador, pero no el único ni el más importante. Existe algo que se llama vocación”, refuerza.

A su criterio, la opinión de los padres puede influir también a la hora de elegir una carrera porque conocen a sus hijos. “Pero eso no debería de frenar el deseo o mejor dicho la vocación que tienen los jóvenes”, resalta y termina sugiriendo que “tampoco se debe caer en la carrera de moda ya que puede resultar para unos, pero no para otros”.

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La personalidad es uno de los puntos fuertes a tener presente, si bien el ser humano cuenta con la capacidad de adaptación.

Las listas de carreras con mayores tasas de empleo son un indicador, pero no el único ni el más importante. Deysi González, sicóloga.

Profesiones de oficina, a la cabeza
Las especialidades vinculadas al ámbito de la administración de empresas, contabilidad, márketing y la abogacía dominan el ránking de preferencia de los jóvenes a la hora de elegir una carrera de grado, tanto en universidades públicas como en las privadas.Estas profesiones de oficina son conocidas también como “carreras liberales o de autoempleo”, en virtud a que debido a la masiva oferta laboral empujan al profesional a brindar servicios de manera particular montando un negocio propio. “Cerca del 80% de sus egresados deberán abrir sus propios negocios y empezar a ofrecer sus servicios profesionales siendo que solo el 20% conseguirá un trabajo de dependencia”, había comentado a esta hoja Enrique López Arce, director del Empleo del Ministerio del Trabajo.En esta misma línea se encuentran los nutricionistas, sicólogos, ingenieros y arquitectos, etc., enumeró.



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