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Se impone tomar medidas ante la ralentización de la economía

La caída de las exportaciones en el primer trimestre de este año con respecto al mismo periodo del año anterior contribuirá a la ralentización de la economía. El problema obedece a factores típicos de nuestra economía que han afectado históricamente a la volatilidad del crecimiento económico. El desafío de cambiar la matriz productiva para que dejemos de depender de factores exógenos no ha sido tomado por ningún gobierno. A pesar de su relevancia como obstáculo para la sostenibilidad del crecimiento, este Gobierno tampoco cuenta con una estrategia de largo plazo para cambiar la situación, más aún teniendo en cuenta la proyección de un periodo de crecimiento menor al verificado en la década anterior.

Las altas tasas de crecimiento promedio de Paraguay durante más de una década se combinaron con también altos niveles de volatilidad derivados de una matriz productiva exageradamente sustentada en la producción agrícola para las exportaciones.

Las políticas públicas se dirigieron a expandir este modelo a través de privilegios tributarios, la ausencia del Estado a la hora de hacer cumplir las normas ambientales y de tenencia de la tierra, la construcción de infraestructura vial en las zonas de expansión, entre otras acciones.

El resultado fue un crecimiento muy dependiente de la demanda internacional y del clima, cuyos efectos se contrarrestaban gracias a los altos niveles de precios.

Sin embargo, desde hace unos años la demanda es menor mientras que el cambio climático tiene efectos cada vez mayores, tanto en su impacto como en la frecuencia de los eventos.

Este modelo, que nunca tuvo un efecto multiplicador importante sobre todo en la generación de empleos de calidad y en la reducción de la pobreza y de las desigualdades, está profundizando sus debilidades para contribuir a un crecimiento inclusivo.

Con tasas de crecimiento promedio del 4% y las fluctuaciones causadas por factores ya conocidos, hoy el desempeño económico tiene aun menos efectos multiplicadores, lo que genera la imperiosa necesidad de implementar políticas que cambien esta situación.

El Banco Central del Paraguay acaba de informar que el comercio exterior paraguayo cerró el primer trimestre del año con resultados poco alentadores.

De acuerdo con el informe, las exportaciones experimentaron una reducción de -6,1% entre enero y marzo de 2019, respecto al mismo periodo del 2018.

La referida institución señaló que la sequía redujo los niveles de producción de soja, lo que se tradujo en la caída de los ingresos obtenidos por ventas al exterior de granos, aceite y harina derivados de esta materia prima.

La carne también está en baja debido a los menores precios que recibe en los mercados internacionales por la competencia de Brasil y Argentina.

Entre los destinos, el único que mejoró el valor monetario que otorga por este producto fue Kuwait, mientras que otros dos destinos principales –Chile y Rusia– redujeron sus precios.

Mientras el país continúe dependiendo de rubros vulnerables a variables que la política pública no puede controlar, de bajo valor agregado y poco impacto en cantidad y calidad de empleos, el desempeño económico será mediocre y, a pesar de tasas relativamente altas de crecimiento, la ciudadanía sentirá que hay crisis.

Las autoridades económicas tienen la responsabilidad de analizar esta situación y tomar medidas para mitigar los efectos de corto plazo y paralelamente transformar estructuralmente la economía en el largo plazo.

De otra manera no solo se verá comprometido el desarrollo, sino también la sostenibilidad del crecimiento.

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