Revista Pausa

Salud mental: Derribando mitos y prejuicios

Pueden tratarse, controlarse y, dependiendo de cuál sea la dolencia, hasta curarse. Hablamos con especialistas para hablar sobre la salud mental, ese tema tabú que nuestra sociedad parece querer esconder.

“La salud mental no es solo la ausencia de trastornos mentales. Se define como un estado de bienestar en el cual el individuo es consciente de sus propias capacidades, puede afrontar las tensiones normales de la vida, trabajar de forma productiva y fructífera y es capaz de hacer una contribución a su comunidad”. Esta es la definición que nos da la Organización Mundial de la Salud (OMS). Tomando esto como pauta, se podría resumir lo siguiente: “La salud mental es un estar bien conmigo mismo, con la sociedad y mi entorno”, en palabras del doctor Carlos Alberto Arestivo, psiquiatra y presidente de la Sociedad Paraguaya de Psiquiatría.

El Global Emotions Report de 2018 ─encuesta presentada por Gallup y realizada a 154.000 personas en 145 países─ ubicó por cuarta vez a Paraguay como la nación más feliz del mundo. Sin embargo, hay un detalle no menor: también es el cuarto país de América Latina con mayor porcentaje de población con depresión; el 5,2%, que equivale a alrededor de 332.000 personas; y el segundo con algún trastorno de ansiedad, 7,6%, unas 483.000 personas, según la OMS.

Salud mental
  <p>Se registran 120.000 consultas anuales, en promedio.</p>

Se registran 120.000 consultas anuales, en promedio.

Según datos del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social (MSPyBS), 120.000 consultas se han recibido en las 90 unidades de salud mental pertenecientes al Ministerio y ubicadas en hospitales públicos, la mayoría en Gran Asunción y cabeceras departamentales.

Según datos del propio Ministerio, hay solamente un profesional de salud mental por cada 22.000 habitantes. Aunque este dato es a nivel general, cabe aclarar que esto se debe a que hay una distribución desigual en todos los departamentos del país. “Eso es si hablamos de una generalidad, porque es diferente en cada región sanitaria”, explica la doctora Mirtha Mendoza, directora del Área de Salud Mental del MSP. Ante esta realidad se nos enciende la alarma de alerta ante la posibilidad de estar viviendo en una sociedad ¿enferma?

Algunas cifras

4.° país de Latinoamérica con porcentaje más alto de depresión.

2.° con algún trastorno de ansiedad.

120.000 consultas anuales, en promedio.

En Paraguay hay un profesional de salud mental por cada 22.000 habitantes.

Existen 90 unidades de salud mental en hospitales públicos.

Algunas cifras 4.° país de Latinoamérica con porcentaje más alto de depresión. 2.° con algún trastorno de ansiedad. 120.000 consultas anuales, en promedio. En Paraguay hay un profesional de salud mental por cada 22.000 habitantes. Existen 90 unidades de salud mental en hospitales públicos.

Un problema social

Si bien hay enfermedades mentales muy conocidas como la depresión, la esquizofrenia o el trastorno bipolar, Arestivo insiste en que en este momento es necesario no hablar tanto de un problema personal como serían los trastornos mentales, sino de la salud mental a nivel social: “En ese caso, sin duda, no hace falta ser psiquiatra para darse cuenta de que se encuentra totalmente deteriorada. Pero no es solo en Paraguay, sino en toda la región. Las causas son la corrupción, la violencia, la agresividad, el consumo de drogas, la desigualdad, la pobreza, la manera infrahumana en que se vive a nivel general; todo eso genera frustraciones y nos lleva a la situación actual que estamos viviendo en la sociedad”.

Cuando el mal acecha

Según datos de la OMS, la mitad de las enfermedades mentales comienzan antes de los 14 años, pero la mayoría de los casos ni se detectan ni se tratan. Mucho tiene que ver, quizás, con el qué dirán y ese tabú instaurado alrededor de los trastornos mentales.

“Esto tiene que ver con las creencias y sobre todo cómo de alguna manera eran vistas, históricamente, las enfermedades mentales severas. Existe como un tabú en entender que el enfermo mental es aquel psicótico que anda zarrapastroso, gritando y diciendo incoherencias, como si fuese esa la única enfermedad mental. Entonces las personas, por lo general, todavía relacionan un sufrimiento emocional o una enfermedad mental directamente con la locura”, cuenta Mendoza.

Salud mental
  <p>En Paraguay hay un profesional de salud mental por cada 22.000 habitantes.</p>

En Paraguay hay un profesional de salud mental por cada 22.000 habitantes.

Ante este tabú, ambos profesionales coinciden en que la salud mental es tan importante como la física y que lo fundamental es saber que cuando hay algún sufrimiento o alguna problemática que uno no está pudiendo resolver por sus propios medios o apoyado por su entorno inmediato, es recomendable recurrir a un especialista, ya sea psicólogo, psiquiatra o psicoterapeuta. “Ni el psiquiatra ni el psicólogo resuelven nada. Nosotros no tenemos la varita mágica, lo que hacemos es ayudar a que el paciente encuentre su propio camino a partir de los elementos que tiene en su mente. Ayudamos, no curamos, es el paciente el que se cura a través de nuestras orientaciones. Pero tampoco podemos recetar una pastilla con el fin de solucionar el problema. El medicamento lo va a tranquilizar, pero no va a resolver nada. Nosotros tenemos que ayudarlo a encontrar una respuesta a su angustia o hacer el seguimiento necesario para que no vuelva a sufrir otra crisis”, añade Arestivo.

¿Cómo? “La salud mental no se cuida únicamente yendo al especialista. Generalmente uno va al psicólogo porque ya hay una problemática. La salud mental también se puede cuidar, ya sea con una alimentación adecuada, no teniendo una vida tan sedentaria, cuidando la mente con ejercicios como la meditación, a través del yoga, del taichi, y para los creyentes, incluso la oración. También haciendo cosas placenteras. El secreto está en cuidar nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestras relaciones”, añade la doctora.

Pero ya lo mencionaba el terapeuta canadiense Eric Berne: todos los seres humanos somos cuerpo, mente y relaciones y debemos atender de manera integral esas tres facetas para llevar una vida plena y saludable.

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