Opinión

Salinger, el cazador oculto

Sergio Cáceres Mercado – cáceres.sergio@gmail.com

Desde la aparición de The catcher in the Rye (El guardián entre el centeno) en 1951, ya nadie pudo dudar de la influencia de la literatura sobre la vida de las personas.

La novela se convirtió en un ícono en Estados Unidos de América, más aún luego de que su autor, J. D. Salinger (nacido en Nueva York el 1 de enero de 1919 y fallecido en Cornish, Nuevo Hampshire, el 27 de enero de 2010) decidiera vivir alejado de la sociedad, lo que al final aumentó su popularidad y curiosidad sobre su persona.

Siendo hijo de un rabino muy poco ortodoxo y de Marie Jillien, una mujer cristiana descendiente de escoceses, Salinger estudió en las escuelas del Upper West Side de Manhattan.

En setiembre de 1934 su padre lo inscribió en la academia militar de Valley Forge, Pennsylvania.

Sin llegar a ser un alumno particularmente sobresaliente, sus notas fueron bastante satisfactorias, destacando en arte dramático.

Se conoce muy poco del periodo transcurrido desde 1936, año en que se graduó en Valley Forge, hasta 1941.

El propio Salinger llegó a reconocer en la única entrevista que concedió en su vida que a los diecinueve años estuvo en Viena y Polonia.

A pesar de su intento por vivir oculto, Salinger no pudo evitar que los biógrafos y otros estudiosos de su obra desmenuzaran todo lo poco que había publicado: una novela y varios relatos.

Tampoco tardaron en llegar las biografías, de las cuales la más completa es Salinger, de David Shields y Shane Salerno, un portento de investigación que logró echar luz sobre aspectos jamás vistos de la vida del escritor.

Antes de su aparición, Salerno había escrito y dirigido un documental que no fue bien recibido por la crítica en cuanto a su factura cinematográfica se refiere, pero que ya demostraba que se había accedido a mucha documentación y fotografías inéditas hasta ese momento.

El documental se estrenó en el 2013 y el libro biográfico también se lanzó ese año. Este segundo sí fue un éxito.

Desde ahí, Salinger, quien siempre fue un mito para todos sus lectores, empezó a encarnarse en una persona normal, de clase acomodada que desde su adolescencia demostraba un talento para la escritura.

Uno de los puntos llamativos de su vida era su convencimiento de que sería un gran escritor. Salinger lo lograría, pero en el medio de tal deseo aparecería la Segunda Guerra Mundial.

Muchos de los relatos de Salinger están basados en sucesos reales de la contienda mundial, pues él combatió en batallas claves.

De gran factura, así como perturbadores, dichos cuentos se nutrieron de la experiencia en primera persona de su autor. Pero tal experiencia de la vida marcaría para siempre al ser humano, lo que al final lo que llevaría a optar por una vida alejada de todo contacto, excepto algunos amigos íntimos y familiares.

Salinger logró plasmar en sus obras una sensibilidad pocas veces vista para captar una peculiar mirada humana sobre el mundo.

Su talento literario lo convirtió en un clásico y sus obras se siguen vendiendo por miles.

El guardián entre el centeno es una obra de culto. Ayer, en su centenario, varios eventos se organizaron en su honor y se anuncian más películas y libros sobre su vida y obra.

Contra su empeño por vivir como un cazador oculto, el mundo de los flashes y del conocimiento del siglo XXI no lo dejarán nunca en paz.

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