Sucesos

Rodrigo alega que padrastro golpeó a su madre y amenazó con matarles

 

Hechos de supuesta infidelidad, violencia intrafamiliar, física y sicológica precedieron a los sucesos que terminaron con la muerte de dos personas en una residencia del Paraná Country Club de Hernandarias, y un joven recluido en el penal de Ciudad del Este, según declaración del autor confeso de las dos muertes.

En su declaración ante fiscal de Alfredo Acosta Heyn, ocurrido ayer, Rodrigo Florentín Dávalos (20), imputado por el asesinato de los hermanos Osvaldo González Duarte (padrastro) y Nelson González Duarte, habla de un contexto de violencia.

Rodrigo, imputado por homicidio doloso, afirmó que solo actuó para defenderse él y a su madre, porque su padrastro afirmaba que los iba a matar. Su abogado, Pablo Contreras, pidió la reconstrucción del hecho como anticipo jurisdiccional de la prueba.

El crimen ocurrió el 6 de marzo pasado. El día anterior Rodrigo y su madre Dominga Dávalos Núñez, junto a un hermano de 17 años, habían sorprendido a Osvaldo con otra mujer en la piscina de una vivienda familiar ubicada en el barrio San Miguel de Ciudad del Este, según la declaración.

Por este hecho la madre se separó de González y abandonó la residencia de Hernandarias para pasar la noche en la casa de una de sus hijas en el barrio San José de Ciudad del Este. Ese día, su marido le había despojado de la llave del dormitorio matrimonial a punta de pistola y pidió que se vayan del lugar, siempre según Florentín.

Al día siguiente, sigue el relato, su madre le pidió que la acompañara a buscar sus pertenencias de Hernandarias, luego de cerciorarse que su marido no estaba. Sin embargo, Osvaldo llegó detrás de ellos acompañado con su hermano, dijo.

El joven señaló que estaba juntando restos de vidrios de la ventana del dormitorio que rompieron para ingresar a retirar las cosas de su madre. Pero llegó González y le propinó un golpe con la culata de una pistola, tirándole al piso.

Osvaldo ordenó a su hermano Nelson a que cuidara de Rodrigo y que le disparara si intentaba reaccionar, y fue al dormitorio con su pistola en mano y sometió a golpes a su madre. “Las veces que caía al suelo, la levantaba del cabello”, aseguró.

En un descuido Rodrigo pudo extraer una pistola que portaba en la cintura y disparar al que quedó de custodio. Luego, intercambió algunos disparos con su padrastro, quien tomó a su madre y entró en el sanitario, y se cerró con llave. Rodrigo cuenta que volvió a dispararle en ese lugar y lo vio caer, soltando a su madre golpeada.

Fue en ese momento en que su hermano menor también efectuó disparos hacia él, pero le pidió que deje el arma de fuego, porque no quería hacerle daño, hecho que el menor obedeció y él aprovechó el momento para tomar las dos pistolas de sus víctimas y huir del lugar, según su versión.

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