Editorial

Restaurar la iglesia de Yaguarón antes de que se destruya aún más

El lamentable incendio que destruyó gran parte de la imponente catedral de Notre Dame en París hizo que varios referentes de la cultura llamen la atención sobre una joya de nuestro patrimonio histórico cultural, que desde hace años permanece con graves daños y cuya restauración se encuentra paralizada desde el 2015, por la incapacidad del MOPC en destrabar un conflicto de licitaciones. Se trata de la iglesia de Yaguarón, una de las maravillas del arte barroco franciscano-guaraní, que desde hace tres décadas sufre un continuo deterioro y actualmente se encuentra infestada de termitas y otras alimañas, con avanzado deterioro en su infraestructura. Es necesario salvar este valioso edificio, representativo de nuestra historia y cultura.

Desde hace 30 años, el templo de San Buenaventura, cuya construcción de inició en 1755 en la ciudad de Yaguarón, actual Departamento de Paraguarí, viene sufriendo un avanzado deterioro que demanda su urgente restauración, pero las obras que habían sido autorizadas desde el Estado se hallan paralizadas desde el 2015, debido a un conflicto en torno a las empresas que habían sido beneficiadas inicialmente con la licitación.

Paredes resquebrajadas y huecos en la madera, por donde avanzan las termitas, aves, abejas, arañas y también murciélagos es lo que se observa en los espacios del templo, según un informe publicado por este diario el pasado domingo. El majestuoso edificio, que fue declarado Patrimonio Histórico Cultural del Paraguay y es candidato a ser Patrimonio Mundial de la Unesco, debe ser visitado por los fieles y turistas en medio del polvo y de un fuerte olor a excremento de animales, sorteando andamios que buscan salvar parte de la estructura para que no se derrumbe.

El templo se terminó de construir en 1772 y la dirección de su edificación es atribuida al artista portugués José de Sousa Cavadas, quien habría orientado a los indígenas a construir el retablo, como una bella obra en madera de lapacho, dividida en tres naves separadas por columnas cuadradas revestidas por tablones de madera policromada. Posee una bóveda que se destaca por su peculiar arte, con un altar ricamente ornamentado y decorado en oro, con retablos tallados en madera y recubiertos con láminas de oro

En octubre del 2015 la restauración fue interrumpida luego de cancelarse el contrato con el consorcio C&C, integrado por las firmas Caraguatay SA e IBC ingeniería. Esta última presentó supuestos documentos no auténticos. Las posteriores licitaciones fueron declaradas desiertas tanto por protestas de oferentes como por la población cuando la empresa Caraguatay SA volvió a ganar el concurso. Los gestores culturales y las autoridades de la comunidad piden que no vuelvan a intervenir en el templo los mismos profesionales que integraban el consorcio suspendido, argumentando que la disconformidad con los trabajos radica, por sobre todo, en el desmontaje de la sacristía, causando problemas en la estructura, según expertos.

Lo llamativo es la incapacidad demostrada por las autoridades del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) en destrabar el conflicto para avanzar con la necesaria restauración, mientras la valiosa iglesia de Yaguarón, literalmente, se sigue cayendo a pedazos. La situación tiene que ver con que el cuidado del patrimonio sigue dependiendo de Obras Públicas, cuando la instancia que debería velar con más criterios técnicos sobre estos tesoros debe ser la Secretaría Nacional de Cultura, con facultades para superar la burocracia de Contrataciones Públicas, que bloquea las obras urgentes, como en este caso.

El incendio de la catedral de Notre Dame en París, por desidia del Gobierno francés, debe llevarnos a tomar conciencia de lo que pasa con nuestro propio patrimonio y a exigir medidas urgentes para salvar a nuestra propia Notre Dame, en este caso la iglesia de Yaguarón.

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