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Religiosa paraguaya consagra su vida a los niños carenciados en Brasil

La hermana Carolina Gamarra Mereles es una joven compatriota que sintió el llamado del señor cuando apenas tenía 15 años. Por medio de su consagración inició su ministerio al servicio de los niños más vulnerables y hoy se dedica al cuidado de los más pequeños en Curitiba, Brasil.

Oriunda de la Colonia Natal, Sidepar 3000, localidad situada en el distrito de Yasy Cañy, Departamento de Canindeyú, la hermana Carolina Gamarra, lejos de su país, lleva en alto a Paraguay colaborando en la formación integral de niños en Curitiba, Brasil.

Desde su adolescencia se dedicó al servicio de los niños más desposeídos a través de la congregación religiosa de las Hermanas Benedictinas de la Divina Providencia, con una misión encomendada.

Y fue en la época más hermosa de su juventud que la hermana Carol comentó a una amiga de colegio su intención de consagrarse a una vida religiosa. “Claro que ella no me creyó. 'Imaginate, vos siendo una hermana', me dijo, porque yo era un poco rebelde pero muy determinada”, contó. Pero fue la misma amiga quien luego de un tiempo le preguntó si en verdad quería ser una hermana religiosa.

Entonces fue invitada por ella a conocer a las hermanas benedictinas, quienes asiduamente visitaban la capilla Virgen de las Mercedes, pertenecientes a la parroquia San Roque González de Santa Cruz de Yasy Cañy, hasta donde llegó en compañía de su madre, a quien también comentó sobre su deseo.

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Parte del trabajo que realizan las hermanas Benedictinas de la Divina Providencia.

De esta forma, desde el año 2005 empezó su largo y sacrificado caminar hasta lograr su consagración como hermana religiosa en el año 2010 en Curitiba, Brasil, dentro de la congregación de las Hermanas Benedictinas de la Divina Misericordia.

Durante este lapso, la hermana Carol perdió a su padre en el año 2008, quien falleció a raíz de un derrame cerebral, fue una de las pruebas más difíciles que tuvo que superar con la gracia de Dios, “porque Dios no nos da pruebas que no podamos superar”, expresó.

Las primeras misiones encomendadas a la nueva religiosa fueron en el Chaco argentino, en el año 2012, anunciando el evangelio. En el 2013 y 2014 fue designada a la guardería de San Lorenzo, Paraguay, que está a cargo de las hermanas benedictinas, y a mitad del 2014 fue destinada de vuelta a Curitiba, en el Centro de Educación Infantil y en el proyecto de Servicio de Convivencia Escolar con adolescentes, donde permanece hasta la actualidad.

Con el eslogan "En los niños carentes encontramos a Dios", la hermana Carol cuenta que los niños y adolescentes de entre 6 a 12 años, provenientes de familias de escasos recursos, aprenden en una guardería de la congregación religiosa trabajos de manualidades, con papel, produciendo llaveros y otros tipos de diseños artísticos, además de literatura, teatro, reciclaje, bordados y otras actividades.

En total son más de 200 niños los que reciben una formación integral en el local de Curitiba a cargo de la congregación religiosa: en el Centro de Educación Infantil, 96 niños de dos a cuatro años, y en el proyecto Abriendo Caminos, donde asisten los niños de seis a 12 años, 108 niños. El local cuenta con un parque infantil y comedor.

"Yo busco servirle a Dios a través de cada niño, me agrada servirle a Dios y poder contemplar al Señor a través de la mirada de cada criatura, especialmente esos más pobres y desfavorecidos, a esos que también el Señor les tiene más cariño, les tiene más amor”, expresó la religiosa, quién invitó a los jóvenes a entregar sus vidas al servicio de Dios.

Sobre su futuro, la hermana Carol dijo que solo Dios sabe hasta cuándo estará en dicho lugar donde se siente totalmente realizada.

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