Opinión

Relacionamiento con China y política exterior

Susana Oviedo, soviedo@uhora.com.py

El relacionamiento de Paraguay con China no ha sido un asunto acuciante de la política exterior paraguaya, ni parece ser con el Gobierno actual.

Es un tema cíclico que se plantea con mayor o menor fuerza durante las campañas electorales que preceden a las elecciones generales y se reinstala al inicio de cada nueva administración de Gobierno.

Para situar el tema, recordemos que Paraguay es el único país sudamericano que no mantiene relaciones diplomáticas ni comerciales con la República Popular China y también el único que sí tiene relaciones diplomáticas con la República China, Taiwán, hace 60 años.

La primera es reconocida como la Gigante Asiática y la segunda economía del mundo. La República China-Taiwán, es considerada una isla rebelde o renegada por Pekín y por las naciones que no la reconocen como un país soberano.

En este contexto, salvo el anuncio que había hecho el año pasado el ex canciller Luis Castiglioni, antes de asumir como tal, de que Paraguay “podría explorar” unas negociaciones para establecer relaciones con China, el tema no se había vuelto a plantear. Pero ahora, tal como ha ocurrido en ocasiones anteriores, vuelve a instalarse a través de voces del sector privado que hallan receptividad en uno de los ministros del actual Ejecutivo, el de Agricultura y Ganadería, Denis Lichi.

El reclamo se repite: Se busca acceder directamente al mercado chino, de casi 1.400 millones de habitantes. El problema radica en que para establecer relaciones diplomáticas con China, que no renuncian a su intención de reunificar a Taiwán, exige romper relaciones con esta. Algo que ningún Gobierno paraguayo anterior estuvo dispuesto a discutir siquiera. Menos aún el del presidente actual, Mario Abdo Benítez, que está de acuerdo con hacerlo comercialmente a través del Mercosur o bajo las reglas de la Organización Mundial del Comercio.

Uno supondría que el anuncio realizado por el ministro de Agricultura, de que se reunirá en noviembre con su par de China Continental “para ver si se puede ingresar nuestros productos”, forma parte de una política exterior discutida, analizada y de largo plazo.

Pero no es esta la realidad. Consultado sobre el tema el ministro de Relaciones Exteriores actual, Antonio Rivas Palacios, dijo que hasta ahora no han recibido ningún pedido oficial para establecer una oficina comercial o iniciar contacto con las autoridades chinas, con ese objetivo. Además, para la Cancillería este es un asunto que se da a través del Mercosur. De hecho, ambas economías se encuentran en un proceso de negociación para firmar un acuerdo comercial.

Entonces, tenemos por un lado a un ministro de Agricultura y sectores del sector productivo que cada cierto tiempo y, hoy más que antes, piden hallar una vía para vender en forma directa productos paraguayos a China.

Por otro lado, está la Cancillería que, sin el entusiasmo de los primeros, mira este tema como parte de la agenda regional, donde los demás socios del Mercosur no solo comercializan con el gigante asiático, sino buscan estrechar aún más el vínculo.

El Paraguay, en cambio, en 2018 importó de China por valor de USD 3.562.477 y exportó cero.

Solo durante el Gobierno de Fernando Lugo (2008-2012) se expresó el explícito interés de buscar relacionamiento bilateral con China. Algo que no pasó de la intención.

El tema requiere un debate amplio que no se ha dado hasta ahora. Este es un momento interesante para agotarlo. Más aún, porque hay desconocimiento al respecto y porque también existen sectores, en el ámbito público y privado, que no comparten la idea de relacionarse con China. Las posiciones deberían analizarse.

Más aún, porque la República de China Taiwán y la República Popular China, aunque rivales, comercialmente mantienen un robusto intercambio y políticamente respetan apegarse a un estatus quo sobre sus respectivas pretensiones independentistas y anexionistas.

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