Economía

Reforma tributaria

Yan Speranza, presidente del Club de Ejecutivos

En los últimos meses, algunos sectores políticos han instalado de vuelta con fuerza la idea de que nuestro país precisa aumentar los impuestos para encarar las diversas brechas del desarrollo que enfrentamos.

Este planteamiento siempre genera posiciones encontradas dependiendo desde qué posición o mirada cada sector expone sus argumentos. Sin embargo, en algunas cuestiones centrales estamos al parecer todos de acuerdo.

Otro tema en el cual todos estemos probablemente de acuerdo es que tenemos una economía subterránea de tamaño considerable. Ciertos estudios, como los que realiza la organización Pro Desarrollo, hablan de que alrededor del 38% de nuestra economía real no se contabiliza y se desenvuelve fuera de todo control del Estado.

También podremos acordar que esta situación limita seriamente la capacidad del Estado de recaudar más, incluso, con la estructura impositiva actual.

Los estudios mencionados indican que alrededor de 11.600 millones de dólares se mueve en esa economía subterránea, que además de la economía ilegal propiamente dicha –proveniente de actividades ilícitas como el narcotráfico y otros– integra también una enorme economía informal que sencillamente no paga los impuestos que debe pagar, pero se desenvuelve a la vista de todos.

Pero concentrándonos en esa economía informal, ¿es posible para un país eliminarla y hacer que las reglas de juego sean las mismas para todos?

Posiblemente, sea muy difícil lograr eso en su totalidad, pero definitivamente es posible dar saltos cuantitativos importantes.

Por ejemplo, en el tema de la administración tributaria, existen espacios enormes de mejora si logramos incorporar tecnología de vanguardia en todos los procesos actuales.

A propósito, acaba de anunciarse que el Ministerio del Trabajo estaría utilizando una novedosa y muy útil tecnología de inteligencia artificial para generar mejores posibilidades de conectar la oferta y demanda de empleo.

Perfectamente podríamos utilizar también programas de inteligencia artificial para mejorar ostensiblemente la capacidad de rastreo de la administración tributaria de las operaciones de las personas y las empresas.

Las transacciones que diariamente realizan cientos de miles de personas necesariamente dejan diversos tipos de rastros en un mundo en el cual dichas transacciones son cada vez más digitales.

El Estado paraguayo tiene en sus diversas dependencias varios tipos de registros que pueden indicar el comportamiento real de los individuos y las organizaciones, pero el problema es que dichas bases de datos no se comunican entre sí.

Por qué no implementar también programas sofisticados de inteligencia artificial para combatir la tan mentada evasión fiscal con lo cual la recaudación podría incrementarse de manera significativa.

Si existen marcos normativos que impiden una vinculación total de las bases de datos del propio Estado, se debe trabajar a nivel legislativo para superar estas trabas legales de modo de contar con un Estado mucho más eficiente en su tarea recaudatoria.

Podemos perfectamente acordar entre los diversos sectores, el desarrollo de medidas concretas que transformen la administración tributaria incorporando mecanismos de vanguardia, los que han dado resultados positivos a nivel internacional.

En momentos en donde se ha creado una comisión especial para estudiar una próxima reforma tributaria, sería muy importante encarar el tema de la reforma de la administración tributaria, incorporando mucha tecnología, integrando dependencias y eliminando las barreras existentes para avanzar hacia un sistema mucho más eficiente y eficaz.

Mientras continúa legítimamente la discusión sobre la reforma tributaria y cómo debe darse la misma, es decisivo que avancemos en otras reformas de alto impacto que, finalmente, persiguen objetivos en los cuales podemos estar de acuerdo diversos sectores.

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