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Recomiendan frenar la exclusión y mejorar la formación de docentes

 

Combatir la exclusión escolar, mejorar la infraestructura, revisar la formación docente y las propuestas pedagógicas vigentes son algunas de las deudas del Estado hacia la educación pública, reflexiona el investigador Rodolfo Elías, de Investigación para el Desarrollo y miembro titular del Consejo para la Transformación Educativa.

El año lectivo se inicia oficialmente este jueves, retornan a clases 1.500.000 estudiantes de instituciones educativas del sector estatal.

La escasa o casi nula formación que le da el Gobierno a los profesores, el currículo desfasado que se confirma con el 90% de los estudiantes que no entienden lo que leen y alrededor de 500 escuelas que están al borde del derrumbe son algunos síntomas a atender.

El inicio de un año lectivo es siempre un momento para observar y reflexionar sobre la situación de nuestro sistema educativo. En primer término, se puede hablar de las deudas, las carencias, apunta.

“Hay desigualdades social y económica que van más allá del sistema educativo, pero se reflejan en las escuelas. Muchos de los niños que hace un año iniciaron la escuela, este año no lo harán”, expresa.

Un informe extraído de la Encuesta Permanente de Hogares (2018) indica que más de 106.000 jóvenes de entre 13 y 17 años, es decir, en edad escolar, están fuera del sistema educativo.

Elías agrega además que esta desigualdad se refleja en las instituciones educativas porque es la población en situación de pobreza la que generalmente es recibida en los centros educativos con la infraestructura más precaria, y que no tienen acceso a los beneficios como la alimentación escolar.

Agrega que con el Fonacide, tampoco se logró articular de manera adecuada una respuesta a estas problemáticas con los municipios y las gobernaciones.

Formación. Dos aspectos fundamentales a tener en cuenta son la preparación docente y la propuesta pedagógica vigente.

Sobre lo segundo, Elías comenta que se deben buscar soluciones. “Tenemos que recuperar experiencias latinoamericanas y locales que existen y pueden dar elementos sobre cómo dar un proceso educativo basados en la realidad sociocultural del país”.

Como ejemplo, podrían revisarse los programas de alfabetización de adultos, la educación en contexto de encierro, indígenas o el de la educación a la población con discapacidad.

“Es una mirada casi al revés de lo que pensamos. Tenemos un modelo educativo y ese modelo tiene que llegar a todos los sectores que están más al margen, pero a lo mejor esas experiencias citadas antes pueden ser para pensar nuestra educación formal”, manifiesta.

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