Arte y Espectáculos

"Dejé el campo y trabajé en la calle para cumplir mi sueño de ser actor"

El 2011 es prometedor para Nelson Silva (29). Dirige cuatro obras de su autoría –La parada, Domesticadas 2, Domesticadas Fashion y Tacumbú– y actúa en El solterón, de Halley Mora. Además dirige un taller con los internos de Tacumbú.

Por Lupe Galiano<br/><br/>lgaliano@uhora.com.py<br/><br/> A LOS 16 AÑOS, NELSON SILVA (29) DEJÓ EL ASENTAMIENTO LÓPEZ SALINAS DE SANTA ROSA DEL AGUARAY (SAN PEDRO) PARA ACTUAR EN TELENOVELAS. En Asunción, tuvo que hacer de todo para cumplir su sueño. Trabajó en el Mercado 4 y vendió quinielas en las calles aledañas a la Terminal, mientras estudiaba teatro. Desde el 2007 dirige el elenco Yapeyú, que apuesta por hacer arte con mucha creatividad y casi sin dinero, "porque el Paraguay necesita del esfuerzo de los jóvenes". Jovial y de buen humor, tiene una palabra de agradecimiento para cada persona que lo ayuda a salir adelante.<br/><br/>–¿De niño querías ser actor?<br/><br/>–Artísticamente, mi infancia pasó como si nada. En la escuela no me elegían ni para bailar Pericón, porque era muy tímido. Pero buscando superarme aprendía poesías de memoria y leía cuanto podía.<br/><br/>–¿Cuándo nació la vocación de actor?<br/><br/>–En la adolescencia, como no había nada que hacer en el campo, veía muchas telenovelas y quería ser como la gente de la televisión. <br/><br/>–¿Cómo viniste a Asunción?<br/><br/>–A los 16 años me escapé de mi casa porque tenía la certeza de que quería ser actor. A los 18 entré al Instituto Municipal de Arte (IMA), estuve dos meses y tuve que abandonar porque no me daba el cuero para pagar: 10.000 guaraníes nomás era, pero yo no tenía esa plata. A los 19, me dispuse a estudiar en serio, mientras vendía quiniela en las calles de la Terminal.<br/><br/>–¿Cómo se formó el elenco Yapeyú?<br/><br/>–Con Alicia Arce, otra compañera del IMA, vimos que necesitábamos un espacio para hacer teatro, porque si vas a esperar que te llamen, nadie te llama o tenés que ser demasiado churro para que te llamen. Entonces dijimos: "Vamos a hacer nuestro elenco y punto". Empezamos de cero, no teníamos nada. Formalmente nos presentamos al público en el 2007 con Domesticadas.<br/><br/>–¿Cómo fue el proceso para estrenar esa primera obra (Domesticadas)?<br/><br/>–Empecé escribiendo guiones –Mandón, Chantajista y otros– que tenían como tema principal a las empleadas domésticas. Alicia leyó los escritos y dijo que podíamos tomar a las empleadas como eje central de una obra. Ahí partimos. Empezamos a llamar a ex compañeros nuestros del IMA para formar parte del elenco.<br/><br/>–La obra de teatro que recién bajó de cartelera, La parada, ¿es tu historia?<br/><br/>–La parada tiene algo de mi historia. Yo venía escribiendo mis vivencias en esa parada de colectivos. Algunas personas son reales, como el quinielero, la abuela y su nieta malcriada; la bijoutera, que es mi amiga. Son personas que están ahí ganándose la vida con trabajo, sin dejar de tener proyectos y esperanzas.<br/><br/>–¿Por qué te inclinás por el teatro costumbrista?<br/><br/>–Porque es lo que mejor conozco, por mis raíces del interior y por el guaraní.<br/><br/>–¿La creación de los guiones es solo tuya o de todos los miembros del elenco?<br/><br/>–Siempre hablamos en el grupo de la obra que vamos a hacer. Todos tiran ideas, después yo les doy forma.<br/><br/>–¿Cuáles son los planes para este año?<br/><br/>–El 10, 11 y 12 de febrero llevamos Domesticadas Fashion al Ciclo de verano del Teatro Municipal. Luego, el 15, 16 y 17 de febrero estrenamos Domesticadas 2 en el Centro Cultural Juan de Salazar.<br/><br/>–En este momento, ¿qué estás haciendo?<br/><br/>–Por un lado, estoy dictando con otros actores un taller en la penitenciaría La Esperanza. Y para abril tenemos pensado estrenar Tacumbú, una obra basada en las historias de los internos, que va a contar con dos actores invitados: Héctor Silva y Silvio Rodas.<br/><br/>–¿Cómo conseguiste que dos actores consagrados se pongan en tus manos de director novato?<br/><br/>–No sé (se ríe). Se animan porque me conocen.<br/><br/> –¿No pensás en algún clásico o escritor conocido?<br/><br/>–El 26, 27 y 28 de enero, con Yapeyú vamos a presentar El solterón, de Mario Halley Mora, en el Municipal<br/><br/>–¿Estás viviendo del teatro?<br/><br/>–Ahora estoy generando mis ingresos con el teatro. <br/><br/>–¿Cuál es tu sueño? ¿Viajar, estudiar afuera?<br/><br/>–Me gustaría viajar a hacer o estudiar teatro en España o Argentina, pero no es mi sueño vivir en otro país. Creo que en Paraguay hay mucho por hacer. El Paraguay necesita gente que haga cosas.<br/><br/>–Pero tenés que generar y moverte mucho.<br/><br/>–Hay que luchar por los sueños. No podés esperar que te traigan todo.<br/><br/>–¿No te cansa?<br/><br/>–A veces me canso, duermo un rato y me levanto con la mentalidad de empezar de nuevo. Así es mi vida. No fue fácil llegar a este estado de vivir de lo que me gusta. Fue buscar, escribir, ir a un cásting, que no te llamen es muy desilusionante. Pero llega un momento en que decís: "Todos estos esfuerzos valieron la pena porque son los que me impulsaron a hacer mejores cosas, a ser mejor persona. Fallé hoy, así que voy a buscar otra salida".<br/><br/>–¿Las obras de Yapeyú están disponibles para llevar a otros teatros? ¿Cuánto cuestan?<br/><br/>–El costo depende de dónde. Ahora estamos preparando proyectos para llevar a los colegios. No obras sobre el Bicentenario, sino El solterón y La parada, porque queremos llevar comedias a las escuelas.<br/><br/>–¿Tus obras son solo para reír?<br/><br/>–Son para reflexionar también. Nuestro objetivo no es solamente hacer payasadas. Es que las obras tengan un contenido social, que el público se vea reflejado y piense. A partir de ahí es mostrar qué caminos hay, cómo resolver las situaciones.<br/><br/> IDENTIKIT<br/><br/>Nelson Silva decidió llamarse Nelson de Santaní para recordar a su pueblo natal. Sus padres son agricultores que están orgullosos de su trabajo como actor y director. Tiene siete hermanos: un militar, un chico de 16 años y cinco mujeres que "siguen viviendo en casa, aunque se acompañaron y tienen hijos". <br/><br/>Solo tiene palabras de reconocimiento para sus amigos de la parada de la Terminal; para sus compañeros de elenco; sus profesores del IMA, en especial Teresa González Meyer y Maluli Vera; y para la actriz Georgina Genes (Hamaca Paraguaya), que es la mamá guasu de Yapeyú Teatro. No puede dejar de recordar, con una larga lista, a todos los que le dieron cobijo, comida y trabajo en Asunción.<br/><br/>A veces me canso, duermo un rato y me levanto con la mentalidad de empezar de nuevo. Así es mi vida. No fue fácil llegar a este estado de vivir de lo que me gusta.<br/><br/>

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