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Procesada por quíntuple homicidio relata lo que sufrió en la cárcel

La joven investigada en el quíntuple homicidio, María Araceli Sosa Díaz, tras obtener su libertad, contó las penurias que pasó desde su detención. En la Comisaría la privaban de la comida que le llevaban sus padres, en tanto que la estigmatización de la sociedad casi la llevó al suicidio.

En una entrevista concedida al programa Señales, transmitido en NoticiasPy, María Araceli Sosa Díaz (22) contó todo el calvario que vivió cuando fue detenida y recluida por complicidad en el asesinato de toda una familia en el microcentro de Asunción.

Al momento de hablar sobre lo ocurrido, estuvo acompañada por su madre, Carolina Díaz, y por su abogada, Martha Cohler.

El Ministerio Público la había procesado por homicidio doloso en calidad de cómplice, pero fue cambiada su calificación en la causa por omisión de dar aviso de un hecho punible, frustración de la persecución y reducción. Fue así que, después de unos cinco meses, obtuvo su libertad ambulatoria el pasado jueves

“Yo solamente quería despertar, creyendo que era una pesadilla”, empezó relatando la joven, quien, además contó que pensó en suicidarse.

Entrevista a Maria Araceli

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“Pensé en colgarme, miraba cómo se hacía, entré en desesperación. (…) Era una situación muy fuerte, y tenía que soportar todo”, siguió con la voz entrecortada, a punto de quebrarse.

Ella había sido detenida con prisión preventiva en la Comisaría 17 de Mujeres en octubre del año pasado, donde permaneció 45 días encerrada. Luego fue traslada a la Penitenciaría del Buen Pastor.

Narró que fue agredida por las propias internas en la Comisaría, quienes eran persuadidas, supuestamente, por la propia jefa de la dependencia policial, la comisaria Martina Trinidad. “Me pegaron (…) pero después se acercaron y me pidieron disculpas”, refirió, tras volverlas a encontrar en la cárcel de mujeres.

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<p>Los padres de Araceli y Marcelo Sosa Díaz acompañaron el proceso en todo momento.</p>

Los padres de Araceli y Marcelo Sosa Díaz acompañaron el proceso en todo momento.

Alegó que Trinidad la privaba de la comida que le dejaban sus padres y amigos, y se la entregaba a otras reclusas señalando que ella compraba con su “propio dinero”.

Estando ya en el Buen Pastor, indicó que era temida en los primeros momentos, pero que con el tiempo se fue integrando al plantel del pabellón donde estaba.

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“Al principio me veían como la asesina de los niños, me decían que yo le maté, que no tenía corazón, que era mentira que sentía un amor inmenso hacia mi hija, que le estaba utilizando para salir de la situación”, expuso y se quebró en llanto. Tiene una pequeña de 5 años, quien recibía bullying por la reclusión de su madre.

En el quíntuple homicidio ocurrido en octubre del año pasado, cuyo único autor -sindicado por el Ministerio Público- es Bruno Marabel, fueron asesinados un hombre, dos mujeres y dos niños, en un domicilio conocido después como "la casa del horror".

Prohibición de contacto con su hermano

Marcelo, el hermano de Araceli Sosa Díaz, también fue implicado en la causa, fue detenido y recluido en la cárcel de Emboscada. Obtuvo su libertad antes que su hermana, en enero de este año, debido a que la Fiscalía no halló elementos que lo implicaran en el crimen.

En este sentido, de hecho, Sosa aclaró que él solamente la trasladó hasta la casa donde vivía Marabel.

Y ahora, por disposición del Ministerio Público, tampoco puede mantener contacto con su hermano, y ya no podrán vivir juntos -como antes- en la casa de sus padres. La joven se vio obligada a mudarse a la casa de su abuela paterna.

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Araceli Sosa y Alba Armoa (de frente) están imputadas por homicidio doloso en calidad de cómplices.
Araceli Sosa y Alba Armoa (de frente) están imputadas por homicidio doloso en calidad de cómplices.

Experiencia en el Buen Pastor

A raíz de todos los comentarios ocasionados en redes sociales sobre el quíntuple homicidio, la madre de Araceli Sosa empezó a afligirse, hasta que un día abordó a su hija y le pidió que le contara la verdad.

A lo que ella contestó: “Entiendo que las cosas estén mal, y que con todo lo que los demás están diciendo pareciera que la que está mintiendo soy yo (...). No voy a decir cosas que no son, y voy a seguir manteniendo mi palabra, soy inocente, no tuve conocimiento y mucho menos participación del hecho”, remarcó con firmeza.

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Reconoció que a partir de eso pensó en quitarse la vida, pero felizmente no llevó a cabo su idea. También, ínterin a su reclusión en la cárcel de mujeres, conoció la realidad del penal. Detalló que una vez sufrió una grave hemorragia y fue asistida con recursos insuficientes, por lo que debía ser traslada a un hospital, pero, por temor a que “escapara”, casi no obtuvo autorización.

Estando más adaptada, trabajó en la cocina, y contó que la comida muchas veces no alcanzaba para las 500 internas, y al menos unas 150 mujeres quedaban sin qué comer. Pero la joven no pasó por esa necesidad, ya que sus padres se encargaban de llevarle los alimentos, a ella y a su hermano, todos los días, según la madre. Este inconveniente sí lo habría sufrido en la Comisaría.

Cuestionamientos de la defensa

La abogada Martha Cohler criticó las carátulas aplicadas a su cliente en el quíntuple homicidio, y menciona que ninguna se ajusta a su caso.

Mantuvo que no puede ser sindicada por omisión de aviso, porque ella no estaba en conocimiento del crimen antes de ser detenida, tampoco de frustración, porque Araceli Sosa fue quien ayudó a que sea localizado y aprehendido Bruno Marabel, ni de reducción, que está basada en su intermediación en la venta de una heladera que costó G. 300.000.

Sostuvo que, gracias al peritaje victimológico y criminalístico, se determinó que sus clientes, Araceli y Marcelo, no tuvieron ninguna participación en el homicidio.

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