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Presos sin condena: MNP advierte que se mantiene alto porcentaje en Paraguay

Soledad Villagra, presidenta del Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura (MNP), advirtió que Paraguay mantiene un alto porcentaje de personas presas sin condena, el más alto en toda América Latina y el cuarto en el mundo.

Villagra indicó que –con base en los últimos datos recolectados por el MNP– unas 9.500 personas se encuentran recluidas sin sentencia (77% del total de la población penitenciaria) y que en muchos casos se pasan los dos años, que es la condena mínima, sin definición de su proceso.

Explicó que Paraguay es el cuarto país del mundo con la mayor cantidad de personas privadas de su libertad sin condena, un ranking que lidera Libia, y que se mantiene al frente en lo que respecta a la región de América Latina.

Desde el MNP señalan en su informe anual que la situación viola los derechos de la libertad de las personas y de la presunción de inocencia. Detallan que los organismos internacionales como la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la de Estados Americanos (OEA) reclaman a Paraguay el abuso de la prisión preventiva, una de las principales violaciones de los derechos humanos.

“El abuso de la prisión preventiva produce hacinamiento, corrupción, costos elevados por carencias, imposibilidad de acceder a la justicia, uso abusivo de celdas de castigo, traslados arbitrarios, desarraigo, violación de todos los derechos, de la alimentación, de la salud, de la intimidad, de la seguridad, tratos crueles, inhumanos y degradantes, tortura e incluso muertes”, sostienen en el informe.

Villagra expresó a NoticiasPy que muchas de las personas que se encuentran recluidas se encuentran en dicha situación por cuestiones infundadas o excesivas. Además, afirmó que el problema no es solo del Ministerio de Justicia, sino que también es una responsabilidad compartida con el Ministerio Público y los juzgados.

Por último, insistió en que este problema conlleva a un hacinamiento de las cárceles nacionales, donde existen personas durmiendo en los baños, a veces destrozados, sobre frazadas mojadas, con camas de a cuatro personas y con una infraestructura deficiente.

Así también, aseveró que existe una desigualdad tremenda en las penitenciarías, donde muchas personas no tienen la misma alimentación que otras personas de la misma cárcel, como tampoco el acceso a agua.

Contó, por ejemplo, que la Penitenciaría de Emboscada tiene una capacidad de 300 personas, pero que alberga a unos 1475 reclusos.

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