Opinión

Presión

 Benjamín Fernández Bogado – www.benjaminfernandezbogado.wordpress.com

Benjamín Fernández BogadoPor Benjamín Fernández Bogado

Lamentablemente en este país todavía las cosas no se logran por la razón, sino por la fuerza. Así reza el escudo chileno, pero parece más apropiado a nosotros. Los diputados que salvaron a Ibáñez no creyeron nunca que la presión ciudadana haría renunciar al corrupto asumido y quedaron expuestos como una logia corporativa, donde la gran mayoría tiene cuentas con la Justicia. Esta –que tampoco escapa de las sospechas de corrupción– no ve, no escucha ni habla. La fiscala general en vez de arremeter contra sus colegas de pésima labor investigativa en los asuntos de Curuguaty decide denunciar a los tres magistrados que fallaron en contra de la condena a los campesinos. Jueces como fiscales deberían mirar televisión argentina y observar el comportamiento del ex magistrado Oyarbide absolutamente funcional a la corrupción de los políticos para verse reflejados en una historia que probablemente sea la de ellos.

Mucha manguera a presión deberá usar Abdo cuando asuma el próximo miércoles contra la administración Cartes, quien llegó para luchar contra la pobreza de más de dos millones de paraguayos, y ha pasado a ser parte con su corte de quienes como los anteriores han esquilmado los recursos de este país empobrecido por los cleptómanos de ocasión. Cualquier tolerancia hacia ellos será entendida como complicidad y la gente no tendrá ni paciencia ni piedad para con ellos. Hace más de dos años que la codicia del poder ha trancado la economía de este país. No hay circulante, pero algo peor: se perdió la ilusión y la esperanza. Esa debe ser la gran tarea del Gobierno entrante y no deberá temer todas las medidas que correspondan tomar aunque lo torne impopular con un sector de su partido. La presión debe ser hacia adentro y hacia afuera porque desde ahí habrá una sociedad implacable con los contubernios que pretendan continuar con lo mismo sin darse cuenta de que la realidad ha cambiado para bien.

El Paraguay con negociadores patriotas e inteligentes se reclamará más que nunca. Este Gobierno que se va, junto con ambas cámaras del Congreso, es responsable de la entrega de Yacyretá a la Argentina. Nos han hecho reconocer una deuda que solo existió en la imaginación de los vecinos, cuya corrupción relacionada con la represa tiene hoy a quien manejó la misma por más de una década como prófugo de la Justicia. Debemos enviar a los mejores y a los más íntegros a esos lugares; por eso es absolutamente atendible el rechazo ciudadano hacia Nicanor Duarte Frutos, quien –como presidente, embajador y amigo personal del corrupto matrimonio de los Kirchner– fue absolutamente funcional a los intereses argentinos y no a los nuestros. La presión ciudadana es la mejor noticia que podemos tener en este ambiente enrarecido de corrupción y complicidad de los poderes del Estado. Solo ella aclarará estos nubarrones que presagian días tormentosos para el país.

Los corruptos temen a sus mandantes y esa es una gran noticia; ahora solo será cuestión de constancia y perseverancia hasta lograr los objetivos. También eso sería un hecho inédito de la democracia paraguaya si se lo alcanza. Ellos juegan con el cansancio y ante eso solo queda una cosa: mantener la mayor presión posible.

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