Opinión

Prensa devaluada

Raúl Ramírez Bogado – @Raulramirezpy

A propósito de la Semana Santa, y ya que estamos en abril, un mes especial para los periodistas, el día 26 más específicamente, sería bueno hacer una autocrítica de cómo se desempeña la prensa actualmente. Creo que deberíamos reflexionar en la gran responsabilidad que tenemos.

Y estamos mal. Se tergiversa la información, no se contrastan los datos, salen noticias parciales, sin mostrar ambas partes. Nos limitamos a publicar lo que sale en las redes sociales, a veces, sin ningún esfuerzo intelectual para llegar al público.

Inventamos el “periodismo de WhatsApp”, donde ni siquiera se acude al lugar de los hechos, sino se esperan informaciones por esta vía. Es más, publicamos sin asco temas de los cuales se nota que no tenemos ni idea. A esto se suma que en las noticias opinamos, confundiendo al lector, y explotamos el morbo.

Es más, no respetamos la Constitución. Como ejemplo, hace algunas semanas, un medio publicó in extenso una carta enviada supuestamente por una periodista a un procesado en una causa bastante mediática. En este caso, ni siquiera se tuvo en cuenta la inviolabilidad de las comunicaciones privadas, derecho protegido por nuestra Ley Suprema pisoteado sin ningún problema por el medio.

El mismo medio también publicó la denuncia de cuatro médicos residentes en contra de su jefe por un supuesto acoso sexual. Si bien en la información presentada no aparecieron los nombres de los denunciantes, en la foto del escrito se pudo conocer la identidad de todos los protagonistas del hecho.

En este caso, no se protegieron los derechos de las víctimas. Por lo general, este tipo de denuncias las presentan las mujeres, pero ahora fueron hombres, con lo que igual son alcanzados por la protección legal. Y esto es lo que se debió respetar como medio de comunicación. Errores similares también se dan en otros medios, no es exclusivo de uno solo.

La prensa televisiva no se queda atrás. En las entrevistas, pareciera que si el/la entrevistado/a no llora, no es noticia. Se explota el morbo, el sensacionalismo a la máxima expresión, a modo de aumentar el rating.

Así, no respetamos derechos fundamentales de la ciudadanía. “Se reconoce el derecho de las personas a recibir información veraz, responsable y ecuánime”, dice la Carta Magna. Y cuando le presentamos información parcial, tergiversada, difamante, esto no se da.

Al juzgar los hechos, nos hacemos jueces de los casos, cuando presentamos al procesado como culpable antes de que haya una sentencia también estamos incumpliendo la Ley Suprema. Hacemos que la ciudadanía tenga una percepción parcial, una preopinión sobre la persona procesada. Con ello, si por algún motivo el encausado es absuelto en el juicio, los jueces son considerados vendidos o corruptos.

Tenemos que saber que en nuestras manos está la reputación de la gente. Estas situaciones se dan a veces por desconocimiento, otras por desidia. Pero el principal problema es la falta de preparación que tenemos los periodistas. Se lee poco o no se lee. Y esto influye en la información que damos. Es más fácil opinar. Ser todólogos.

En tribunales, los jueces dicen que la ciudadanía siempre cree que ellos son vendidos. Les contesto que lo mismo piensa de los periodistas. A veces pareciera que tienen razón, pero no es así. Creo que existen también buenos periodistas, que analizan los hechos, los presentan objetivamente, y con la versión de las dos partes. Estas costumbres deberían prevalecer en la prensa actual.

Cada país tiene la prensa que se merece. Y es que los periodistas provenimos de la sociedad paraguaya, con sus luces y sombras. Somos fruto de la educación que recibimos y del interés que nosotros mismos ponemos para mejorarla.

Ojalá que podamos cambiar la imagen que tiene la gente de nosotros, que seamos realmente líderes de opinión para que esta sociedad avance. Una prensa libre, responsable y ética es lo que se necesita, porque la verdad que la actual está muy devaluada.

Dejá tu comentario