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Prematuro adiós de Penzkofer

La noticia sorprendió por dolorosa e inesperada. El más alto jugador paraguayo de básquetbol de toda la historia (2 metros y 12 centímetros), Arnoldo Nene Penzkofer, nos dejó el domingo, a raíz de un paro cardiaco.

La muerte lo sorprendió a los 49 años en su lecho, en un modesto cuarto alquilado en 25ª Proyectada y Estados Unidos. El último tramo de su vida fue muy ingrato. Debía sobrevivir como vendedor ambulante de los más diversos productos, recorriendo a pie grandes distancias.

En los últimos días ya se lo veía bastante deteriorado, con molestias lumbares y un rostro curtido por la preocupación, por lo duro que le resultaba conseguir el sustento básico para su familia.

Sus amigos del básquetbol organizaron partidos de despedida y a su beneficio, incluso en Encarnación, la ciudad en la que empezó una sorprendente y atípica trayectoria recién a los 18 años. Allí lo descubrió ese gran maestro que fue Hugo Sosa Miranda, cuando dirigía a la selección de Itapúa.

El mismo Hugo refirió en más de una oportunidad que "todas las mañanas cuando tomada mi mate del día lo veía pasar frente a mi hotel a este personaje que llevaba siempre dos latones de leche de 20 litros que repartía en la zona baja de la ciudad. Un día no aguanté más y le llamé, sorprendido por su físico y le invité a practicar. El Nene no tenía la más mínima noción de lo que era el básquetbol, pero desde el primer día que fue a las prácticas rápidamente aprendió de todo, a tal punto que le puse ya en algunos partidos y rindió".

Así comenzó una historia que se prolongó por tres décadas paseando su juego hasta en la misma selección nacional, la encarnacena y los más diversos equipos, a partir de Ciudad Nueva de finales de los setenta, Olimpia, San José, Rowing, Inter, UAA y casi en todos los clubes del área metropolitana de la Confederación. Incluso, en sus últimos días jugó en la segunda de ascenso integrando el plantel de Cerro Porteño, al lado de sus amigos, Polito Barrios, Esteban Cabrera y Pirota González, entre otros famosos contemporáneos suyos.

Si no jugó, fue refuerzo en clubes participantes en torneos internacionales, como Libertad y Sol de América y lució también en clubes de Argentina.

Se fue casi en la indigencia, resistiéndose a dejar una actividad que le sirvió para vivir cuando era figura, pero que en el ocaso de sus años le obligó a buscar otra forma de supervivencia y a depender de la solidaridad de los verdaderos amigos que forjó. Se fue un grande.

Los restos del querido Nene son velados en el Salón Paraná (Av. Gaspar Rodríguez de Francia 858 c/ Parapití) y el sepelio se realizará este lunes, a las 15:00, en el cementerio del Sur.

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