Opinión

Polvito mágico

Arnaldo Alegre

Arnaldo AlegrePor Arnaldo Alegre

¿En qué se parecen nuestros políticos con el bicarbonato de sodio? A medida que se les investiga se les encuentran más propiedades.

Se trata de una sal derivada del ácido carbónico. Se presenta como un compuesto sólido de color blanco que se disuelve en agua. Es una mezcla de sodio, hidrógeno y carbono y se obtiene de forma natural e industrial. Y, por sobre todas las cosas, es barato y se consigue con facilidad.

Su presentación puede resultar muy sencilla (ideal para el bolsillo del caballero y la cartera de la dama) para la exagerada parafernalia actual. Pero no se dejen engañar por su modesta apariencia.

No solamente sirve para la gastronomía, también tiene efectos gastrointestinales saludables y se usa hasta para la limpieza del hogar, entre otras prestaciones que pasaremos a citar en las próximas líneas.

Algunos fanáticos de la vida natural incluso pretenden darle atributos para ayudar a la cura del cáncer, lo que ya parece una exageración. Sin duda, debe tomarse con cuidado, pese a que no tiene tan mala prensa como otros polvitos blancos.

En cuanto a la salud, el bicarbonato de sodio funciona como un antiséptico y suele recomendarse, por ejemplo, para combatir el dolor de garganta con gárgaras. También alivia las infecciones urinarias, y combate la gota y los problemas articulares

Todos aquellos que prorrumpieron en la actividad física con un afán de otro cuerpo saben de los rigores del ácido láctico. El bicarbonato es por demás útil para aliviar estas molestias. Además, quita las manchas de aceite y grasa, desinfecta y blanquea diversas superficies, saca los malos olores del zapato y la heladera, se puede usar como pasta dentífrica o como desodorante natural.

A la vez reduce la sensación de cansancio en los pies y puede aprovecharse como exfoliante. Ayuda también a remover astillas de la piel, suavizar las manos, bajar de peso y sanar las picaduras de insectos. Y tiene, asimismo, varios usos en la jardinería.

Se preguntarán ¿por qué este elogio dominguero a tan prolífico compuesto químico? Y si no lo hacen, igual acá va la respuesta.

La modernidad ha traído muchas enfermedades que a nuestros abuelos ni se les pasaba por la cabeza. Paralelamente, se han generado una diversidad de productos, muchos de una manifiesta inutilidad, para dichos males.

Es bueno por ello conocer que lo natural puede servir para mejorar nuestra calidad de vida y entender que la cura de los males modernos no necesariamente pasa por empastillarnos como opas.

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