Poema de "Las moradas del Universo", de Renée Ferrer

Utopía

No me creas complicada invención de algún poeta

en busca infructuosa de la inmortalidad;

tampoco un arrebato de la desmemoria

o un fatuo ditirambo del razonamiento,

y mucho menos un trivial extravío

de la imaginación.

Existo, verdaderamente existo, créeme.

Acaso impronunciable desvarío, trastornada ilusión,

desflecada plenitud de alguien.

No importa si mi voz te arranca

una sonrisa incrédula;

soy simiente inicial de algo que vive aún

en un paraje incierto,

o quizás ya está muerto en el registro del universo.

Redonda como el sol en el ocaso

provengo de las estribaciones del pensamiento

o la enardecida visión del profeta.

Sin dudas temblorosas

ni temores austeros,

habito esa inexistente realidad que

un sabio en otro tiempo designó

Utopía.

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