Turismo

Piquete Cué está sin yrupẽ, pero ofrece otras alternativas acuáticas

 

“Manejar un bote no es lo mismo que un camión, requiere de experiencia y habilidad. Tranquilos, en esto yo ya estoy hace años”, expresa con orgullo a los turistas el canoero de Piquete Cué Francisco Giménez, más conocido como Samu. Los visitantes embarcaban en una pequeña lancha para una travesía por el río Paraguay. El hombre promete además que el recorrido será sorprendente.

Este año, el atractivo turístico estrella, la planta acuática jakare yrupẽ, no apareció por el paraje, a diferencia del verano anterior, cuando los visitantes llegaban en masa para apreciar la especie acuática escasamente vista, hasta ese momento, en el país.

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El ingeniero agrónomo Luis Recalde explica que su aparición todos los años depende del nivel del río y de las altas temperaturas de las que precisa para su florecimiento. No descartó la posibilidad de que pueda brotar más adelante. “Cuando germina la semilla saca una primera hoja no muy grande, después otra y luego de dos o tres meses aparece la de tamaño grande que tanto atrae a los turistas”, señala.

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Magia. A orillas del río, que este año presenta bajante.
Magia. A orillas del río, que este año presenta bajante.

Además de ser un espectáculo natural, la planta también conocida como victoria cruziana cumple la función de ser purificadora del agua, por ello es clave su conservación, refiere Recalde.

ATRACTIVO. Tanto Samu como los demás moradores de la zona aseguran que existen varias otras propuestas para no dejar de visitar el lugar. Paseos por riachos, visita al Castillo El Peñón y un espacio especial para ir a pescar. Estas son algunas de las alternativas que los visitantes pueden encontrar en Piquete Cué en esta temporada.

El riacho Agui, como lo llaman en la zona, es el destino que propone Francisco. Durante el paseo fluvial, los turistas se sumergen en la sinergia de bosque y la inmensidad del agua. A lo largo de la travesía, los acompañan distintas especies de aves. Como las garzas blancas, las más coquetas de ese ecosistema. Y aunque no siempre se prestan, a la hora de tomar una instantánea ellas son las más fotogénicas para una postal.

El esplendor del sol tampoco estará ausente. La recomendación para los viajeros que decidan ir a dar un paseo por el lugar es que lleven atuendos adecuados, protectores solares y lentes de sol para protegerse de la intensa energía del astro rey.

Continuando con el recorrido, el rumbo de la deslizadora dirige la marcha del motor hacia el Castillo El Peñón, a pocos minutos del riacho.

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Castillo. El Peñón es tradicionalmente el ícono de Piquete.
Castillo. El Peñón es tradicionalmente el ícono de Piquete.

La misteriosa edificación se erige sobre una isla rocosa y fue construida en 1936. Pertenecía al capitán Lázaro. Sus miradores permiten contemplar el río Paraguay y una pequeña serranía. Desde el sitio también se observa cómo familias enteras disfrutan pescando a orillas del río.

La casona, a pesar de haber sido declarada como Bien de Valor Patrimonial Cultural en el 2018, presenta importantes grietas en la estructura, además se observan residuos como restos de latitas y botellas de plástico.

“Los compañeros canoeros nos encargamos de la limpieza, porque el sitio se visita mucho, pero toda la estructura está descuidada”, comenta Francisco mientras muestra prisa por culminar el servicio de circuito.

Como mínimo, los canoeros cobran cerca de G. 20.000 para realizar el recorrido. El viaje dura cerca de 20 minutos. Al retornar del viaje, Samu acomoda hasta la orilla su transporte. El día recién empieza y Samu espera que aparezcan otros pasajeros para la aventura acuática.

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Adecuación. Moradores realizaron hermoseamiento en 2018.
Adecuación. Moradores realizaron hermoseamiento en 2018.

Los precios por recorrido varían de acuerdo con la distancia y la cantidad de personas. Desde G. 20.000 se cobra. Francisco Giménez, canoero.

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