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Peste bubónica y gripe española suspendieron fiesta de Caacupé

Medida. Además de las epidemias, dos revoluciones políticas a inicios del siglo XX obligaron la postergación.

Una historia que se repite. En medio del debate sobre el protocolo para la realización de la fiesta de la Virgen de los Milagros, el próximo 8 de diciembre y en pleno contexto de la pandemia de coronavirus, el periodista, docente e historiador Pedro Artemio Ruiz recordó que la festividad de la Villa Serrana, que moviliza a todo el pueblo paraguayo, ya fue afectada por situaciones que obligaron a suspensiones y postergaciones de las patronales en épocas remotas.

El autor del libro Caacupé, pueblo mío relató que la visita a la Virgen Azul se vio interrumpida unas cuatro veces por diferentes causas, dos por las epidemias y dos por la crisis política que atravesaba el país. ‘’A finales del siglo XIX, en 1899 por motivo de la peste bubónica, que arrasó en todo el mundo; luego a principios del siglo XX, en 1911, Centenario de la Independencia, pasó para mayo por la inestabilidad política; en 1918 por la pandemia de la gripe española, se postergó a marzo, y en 1922 no se realizó por la revolución“, expuso el historiador.

La primera ‘‘fuerza mayor’’ para suspender la fiesta mariana hace más de 120 años se debió a una crisis sanitaria que desató un brote de peste bubónica. En julio 1899 la epidemia se desató en Asunción, afectó a 500 personas y murieron más de 50% de los afectados.

‘‘Ese año 1899, el 9 de noviembre, por pedido del Ministerio del Interior y del Ministerio de Justicia, las autoridades eclesiásticas decidieron no realizar la fiesta patronal de diciembre por la peste bubónica reinante; las fiestas profanas y religiosas no se llevaron a efecto’’, comenta el historiador Ruiz.

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La bacteria Yersinia pestisse ingresó a la región por medio del velero holandés Zeir, proveniente de Rotterdam, que transportaba una carga de arroz. En Montevideo, el Zeir transbordó su carga al navío argentino Centauro con destino al puerto de Asunción, con cuatro enfermos contagiados por el cargamento de arroz contaminado.

Según los datos recopilados por la Dra. María Elena Ramírez de Rojas en el libro Un breve recorrido por las grandes pandemias y epidemias que azotaron al mundo y al Paraguay, esta peste prevaleció en forma endémica en Asunción durante 29 años y en el interior, a lo largo de la vía férrea, afectando solo a los pueblos de Luque, Areguá, Ypacaraí, Paraguarí, Carapeguá y Villarrica, no se registró un solo caso en el litoral de los ríos Paraguay y Paraná, ni sobre sus afluentes navegables.

La Gripe

Casi 20 años después del brote de peste bubónica, la peregrinación a Caacupé fue interrumpida nuevamente. Esta vez por la pandemia de la gripe española en 1918, que tuvo su origen en Posadas, Argentina. Pese a las precauciones, la gripe brotó entre el personal de Correos y Telégrafos de la capital, siendo este el primer foco desde donde se extendería a otras regiones del interior del país en cuestión de días.

Los medios impresos de la época denunciaron que las medidas adoptadas por el Gobierno fueron insuficientes y tardías para evitar la propagación de la enfermedad. Entre algunas de las medidas dispuestas estaban el aislamiento social, la suspensión de espectáculos públicos y ‘‘las fiestas populares del 7 de diciembre, día de la Virgen de Caacupé’ con lo que se dispensó a los feligreses de asistir a misa.

Además, se ordenó el cierre de las iglesias y se estableció que los bautismos y matrimonios se celebraran en privado con la presencia mínima posible de personas. En el libro, la Dra. Ramírez de Rojas comenta que dichas medidas no fueron tomadas con agrado por la población y hubo varias reacciones tales como la de un lector que escribió: “Que impía es la autoridad y que herejes los médicos”.

A más de 100 años de esta última crisis sanitaria, una nueva epidemia pone en peligro las patronales de la Virgen de Caacupé, pues la situación epidemiológica de las próximas semanas será crucial. ‘‘La fiesta patronal de Caacupé es un respiro importante para la comunidad, las autoridades y la gente esperan la festividad todo el año para ver si mejoran las arcas municipales y los ingresos familiares’’, dijo Ruiz.

El historiador Pedro Artemio Ruiz destaca que siempre todo lo recaudado durante todo el año proviene de la festividad de Caacupé. El boom caacupeño se produce en 1910 con las construcción de los primeros chalés y la visita de los veraneantes, pero lo innegable es que la ciudad se debe enteramente la Virgen de los Milagros.

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